martes, 23 de diciembre de 2014

Europa y el parto programado en casa

El Reino Unido acaba de recomendar el parto en casa como el más seguro mientras otros países europeos lo prohíben o desaconsejan.

Una embarazada de bajo riesgo y no primeriza quiere parir en su casa acompañada por una comadrona. Si es británica, según la nueva guía de Sanidad, publicada el 3 de diciembre y basada en un estudio de la Universidad de Oxford, su médico se lo recomendará. La decisión es suya, le dirán, pero sepa que, según las estadísticas, parir en casa es más seguro para usted e igual de seguro para su bebé que hacerlo en el hospital. La seguridad social británica correrá con los gastos.

Sin embargo, si la embarazada es checa, sus médicos le explicarán que aquello no puede ser. La ley prohíbe a los profesionales sanitarios planificar y atender un parto domiciliario. El pasado día 11, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ante la denuncia de dos madres que querían dar a luz en casa, corroboró que la República Checa no violaba su derecho a decidir dónde parir si consideraba que la infraestructura sanitaria del país no cumplía las condiciones para hacerlo con seguridad. A pesar de esta decisión, la Corte apuntó que, bajo ciertas circunstancias, el parto en casa no es más arriesgado que en el hospital y criticó el “dudoso” respeto por las decisiones de las madres en la mayoría de los hospitales checos, recomendando que trabajen para “evitar intervenciones médicas innecesarias”.

Si la embarazada del supuesto es española, es probable que su médico le desaconseje parir en casa, pero podrá hacerlo pagando unos 2.000 euros (incluido el seguimiento del embarazo) a un profesional independiente. El año pasado así lo hicieron unas 800 españolas (el 0,2% de las gestantes, según una estimación con datos del INE de Educer para su observatorio del parto en casa).

Es decir, en Europa, dependiendo de dónde viva la embarazada podrá o no elegir dónde puede parir. Las regulaciones y recomendaciones son dispares. Hay países que lo fomentan y lo financian, otros lo ofrecen (aunque no necesariamente lo aconsejen), otros lo toleran y unos pocos ponen trabas explícitas.

España lo tolera. El Ministerio de Sanidad “circunscribe sus recomendaciones a la atención en el Sistema Nacional de Salud”, según explican por correo electrónico. “Es decir, no se contempla nada de la atención domiciliaria al parto, ni de apoyo (sabemos que está teniendo auge en mujeres sanas, bien informadas y con poder adquisitivo medio-alto), ni de prohibición (las comadronas que ejercen esta práctica son muy expertas y los resultados son excelentes)”.

¿Y qué dicen los estudios científicos? La sentencia del Tribunal de Derechos Humanos cita 10 informes, presentados por ambas partes, y concluye que “la mayoría de los estudios internacionales no sugieren un mayor riesgo de los partos en casa, pero sólo si se cumplen ciertas condiciones”. Son tres: que el embarazo sea de bajo riesgo, que sea atendido por una matrona profesional y que se asegure un rápido traslado a un hospital (según Oxford, acabaron yendo al hospital el 12% de las multíparas que empezaron en casa, y el 45% de las primerizas). Los estudios citados por el tribunal coinciden en que parir directamente en el hospital conlleva un aumento significativo de intervenciones en embarazadas de bajo riesgo (cesáreas, fórceps, laceraciones, inducciones...).

En España la mayoría de los médicos desaconsejan el parto domiciliario. “Yo no le voy a decir a una señora que se opere de apendicitis en la mesa del comedor. ¿Qué se puede hacer? Seguro. Pero yo no lo recomendaría”, dice el presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, José María Lailla. A la supuesta embarazada de bajo riesgo que desea parir en casa “intentaría convencerla, explicarle que los hospitales han acondicionado quirófanos para parir como si estuviera en casa... Las complicaciones surgen en cualquier momento. El tiempo perdido en el traslado puede ser vital. En el siglo XXI en el primer mundo no es de recibo arriesgarse”.

El médico defiende que los países que ofrecen el parto en casa como parte de su sistema público están preparados para hacerlo y han tenido en cuenta “factores legales y económicos” (en el Reino Unido, un parto en casa le cuesta al sistema 1.300 euros, frente a los 2.000 del hospitalario). “La clave es regularlo”, continúa, “haría falta establecer protocolos, requisitos, cadenas de responsabilidad...”.

Aun coincidiendo en que regular sería mejor, la Federación de Asociaciones de Matronas opina que también hoy en España “la mujer ha de poder elegir”. “Las enfermeras obstetras buscamos las máximas garantías”, dice su portavoz Cristina Martínez, “ni todos los embarazos, ni siquiera todas las casas, convienen”.

El Colegio Oficial de Enfermeras de Barcelona (COIB) publicó en 2010 la Guía de atención del parto en casa para establecer cómo y en qué casos hacerlo (nunca con gemelos o un bebé de nalgas, siempre que haya un hospital cerca...). “El Colegio no está a favor ni en contra de parir en casa; si se hace bien, es tan seguro como en el hospital, la mujer decide”, dice Isabel Salgado, portavoz de las comadronas del COIB, que insiste en que los traslados al hospital se hacen ante el indicio de la más mínima complicación, normalmente, de forma tranquila en vehículos privados.

“Entonces, ¿dónde debería dar a luz una mujer?”, se pregunta la Organización Mundial de la Salud en su Guía del parto normal. “En el lugar en que ella se encuentre segura”, se responde. “Para una mujer de bajo riesgo esto puede ser en casa, en una maternidad pequeña o quizás en la maternidad de un gran hospital”. La mayoría de las mujeres se sienten más seguras en el hospital, según los datos de Euro-Peristat. Incluso en Holanda, donde el parto en casa forma parte integral del sistema sanitario, solo el 16,3% lo elige (este porcentaje ha caído en los últimos años desde el 30%). En países donde se apoya (Reino Unido, Dinamarca o Islandia) apenas superan el 2%. En el resto, independientemente de que se tolere o desincentive, no llega al 1%.

“Muchos piensan que es una decisión egoísta, pero lo haces para ofrecer al bebé el mejor nacimiento posible y evitar prisas e intervenciones”, dice Cristina Triviño de la Cal, que parió en casa, es matrona y miembro de Nacer en Casa, una asociación de 100 profesionales sanitarios de los 150 que asisten partos domiciliarios en España (la mayoría comadronas y algunos médicos). “Nos gustaría que se normalizase como una opción responsable y segura si las condiciones lo permiten y la mujer lo desea”, dice. “En casa, aunque es excepcional, puede ocurrir una fatalidad que en el hospital podría haberse evitado; en el hospital, en cambio, pueden producirse intervenciones innecesarias con resultados fatales. La mujer debe decidir con qué se siente más en paz”.

Una maternidad distinta:

“El descenso de la mortalidad perinatal del 50 al 3 por mil en los últimos 60 años no ha sido un milagro”, dice el Presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, José María Lailla. “La tecnificación del parto ha salvado muchas vidas, pero llegó un momento en que se hizo excesiva”. La Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal 2010 del Ministerio de Sanidad intenta frenar esa medicalización rutinaria. Es decir, menos tactos vaginales, roturas de bolsa, inducciones e intervenciones que no sean necesarias... Y más información y respeto para las gestantes. También más autonomía para las comadronas. “La guía no se cumple en todas partes”, dice Nuria Otero de El Parto es Nuestro. “El problema es que son recomendaciones y deberían ser protocolos”, dice “Esto propicia que las mujeres busquen alternativas a los hospitales”.


FUENTE: Diario El País, España, 21 de diciembre del 2014

sábado, 20 de diciembre de 2014

“¿Comeré hoy?”

Ruziya, foto de Iñaki Alegría

El día que llegó a urgencias y el día que se marchó los recordaré el resto de mi vida. En el primero se me heló el corazón y el hielo entró en lo más profundo de mi alma, pero se fue fundiendo hasta arder y convertirse en llama de luz. Aún no lo sabía, pero Ruziya iluminó mi vida haciendo que ingresara en mí la semilla de esa luz que estaba germinando sin ser realmente del todo consciente.

Tenía dos años y un mes de vida, pesaba seis kilos y 100 gramos de peso y medía 76 centímetros. Su perímetro braquial era de nueve centímetros. Su peso correspondía a menos del 60% del que debería tener para su edad y longitud según las tablas de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Llegó a urgencias en brazos de la joven Abusha, su madre (que no debía tener más de 16 años), porque no tenía fuerzas para sostenerse en pie.

Estas son las medidas antropométricas y las cifras de una pequeña niña muriendo en vida, literalmente de hambre. Ante mi atónita mirada se presentó un pequeño esqueleto recubierto de fina y quebradiza piel que transparentaba cada uno de los huesos. Se podían contar, sin ningún tipo de problema, cada una de las costillas y seguir cada uno de sus perfiles óseos sin perder en ningún momento su contacto debido a la inexistente capa de grasa. Una triste, inocente y hundida mirada no entendía nada. Unos palillos de hueso sin músculo ni grasa a modo de piernas que no podían sostener ni los escasos kilos de peso del cuerpo. La niña no podía pararse ni andar. Yacía en la cama. Postrada, con tan sólo los brazos y manos capaces de desafiar la gravedad.

Más de 800 millones de personas en el mundo no pueden cubrir sus necesidades alimentarias. En otras palabras, el doble de la población que habita la Unión Europea. La desnutrición es una emergencia, no sólo silenciosa sino, también y con frecuencia, invisible. Todos los años, 12 millones de niños mueren antes de cumplir los cinco años por enfermedades que en los países desarrollados son completamente prevenibles y controladas. 

La OMS calcula que más de la mitad de toda la mortalidad infantil se debe a problemas relacionados con la desnutrición. Una cifra que no tiene precedentes en la historia de las enfermedades.

En Etiopía, desde 1960, la producción agrícola ha ido disminuyendo sin llegar a alcanzar los requerimientos mínimos para la población. El crecimiento anual de la población es sobre el 2,7%, con una tasa de fertilidad sobre 5,4 hijos por mujer, mientras que el crecimiento anual de la producción agrícola es del 2,4%. El agujero entre la población y la producción agrícola no sólo no está disminuyendo sino que cada vez es mayor. Son cifras escandalosas, pero parecemos inmunes a ellas. Nos hemos creado una armadura de hierro.

En este momento, no es el niño que cada segundo muere de hambre en el mundo, ahora es Ruziya, es Firaol, es Abdelkarim... Una vez que se les ha puesto un nombre propio, que se les da una mirada y una historia personal a los niños y niñas que mueren de hambre no puedo permanecer indiferente.

Ruziya ingresó en el hospital de Gambo, donde empezó su protocolo de re-nutrición para los casos de malnutrición severa. Después de 26 días con sus noches, al fin Ruziya pudo marcharse del hospital con un cuerpo renovado, con una nueva vida. Al salir pesaba siete kilos y 800 gramos, medía 76,5 centímetros de longitud y su perímetro braquial era de 11 centímetros. El peso correspondía ya al 80% de lo que debería tener.

Pero, sobre todo, tenía una mirada que transmitía alegría y esperanza. Una sonrisa que enamora. Un caminar desenvuelto. Una niña que vuelve a ser niña o, mejor dicho, que es niña por primera vez. Una niña que quiere jugar cómo cualquiera a su edad. Que piensa en jugar y no en comer. Que al fin ha cubierto la necesidad básica de la alimentación. Ahora ya puede volver a ser niña y recuperar la infancia robada.

Día a día visitaba a Ruziya y a su madre, Abusha. Día a día me iba ganando su confianza. Los primeros días se encontraba postrada en la cama, con miedo y sin fuerzas para sostenerse en pie. Cuando le dimos el alta, salió corriendo y saltando del hospital, ante la sonrisa de su madre. Fue realmente milagroso. En ese mes se transformó y transformó mi alma. La vi renacer porque jamás tenía que haber llegado a ingresar pues no tenía ninguna enfermedad, tan sólo precisaba comida.

Y no nos olvidemos de la otra gran parte de tristeza que también ahora se ha transformado en gran alegría: su madre. Una joven, muy joven, en realidad, adolescente de no más de 16 años, que llegó con una hundida mirada que se hundió mucho más al percibir la gravedad de la situación de su hija, dejando entrever algunas lágrimas. Ahora, tras 26 días en el hospital, se marcha llena de felicidad, encantada con el trato recibido y dejándonos un fuerte y caluroso abrazo y muestras de agradecimiento. Con un rostro alegre de volver a vivir, o mejor dicho, de vivir por vez primera.

No hay escasez de comida en el mundo, hay escasez de justicia.


Artículo de Iñaki Alegría, Pediatra que labora en Gambo, Etiopía, modificado (levemente) de Diario el País, España, 17 de diciembre del 2014


miércoles, 17 de diciembre de 2014

El Hospital del Niño Dr. Francisco de Icaza: Primer Hospital Público con Acreditación Internacional


“Estamos haciendo una apuesta para un modelo de salud en el que la calidad y calidez en la atención de los pacientes es el principal objetivo”, expresó la ministra de Salud, Carina Vance, al recibir la Acreditación de Oro para el Hospital Dr. Francisco de Ycaza Bustamante, de Guayaquil, este 20 de noviembre, entregada por Sébastien Audette, presidente de la organización Accreditation Canada International. Es el primer hospital público en Ecuador y Latinoamérica en obtener está reconocida acreditación. Y es también el primer hospital pediátrico fuera de Canadá en recibirla.

Esta acreditación es un proceso voluntario y periódico de autoevaluación interna y revisión externa de los procesos y resultados que garantizan y mejoran la calidad de atención en una organización de salud; a través de una metodología de evaluación externa establecida y reconocida desde hace casi 50 años, se asegura la entrega de servicios de salud de alta calidad.

En al acto de entrega de la acreditación, Rolando Panchana, gobernador del Guayas, indicó que anteriormente, en su época de reportero, en sus visitas a este hospital se llevaba “siempre la misma imagen de insuficiencia, de una emergencia abarrotada de pacientes esperando en el piso indignamente, de vidas perdiéndose por no contar con la capacidad o por la escasez de herramientas para salvarlas”, situación que ha cambiado radicalmente gracias a la Revolución Ciudadana.

Así también, Sebastien Audette, Presidente de la ONG Accreditation Canada International, felicitó al Ministerio de Salud Pública y al hospital por los procesos de mejoras continuas, y destacó el reto que tiene por delante el primer hospital acreditado en el Ecuador.

Por su parte, Javier Chacón, gerente del Hospital del Niño Dr. Francisco de Ycaza Bustamante, expresó su emoción por este importante logro y su compromiso para seguir trabajando, junto al personal de este establecimiento de salud, en la mejora continua los estándares de calidad.”

En su intervención, la Ministra de Salud manifestó: “Hemos invertido más de 25 millones entre infraestructura y equipamiento para lograr que el Hospital del Niño cumpla con estándares internacionales. Hemos logrado la acreditación de oro y vamos por la diamante. Agradezco a los profesionales del Hospital, al Sistema Nacional de Salud y a todos los que se suman a este reto. Implementamos cambios en el Hospital generando una cultura de excelencia, y fue el Señor Presidente quien tomó la iniciativa”.

Cabe destacar que al momento en Ecuador existen otros 43 hospitales públicos inmersos en el proceso de acreditación.

martes, 16 de diciembre de 2014

John Holcroft





Con un estilo similar al usado en la década de los 50, el ilustrador británico John Holcroft critica con ironía los grandes problemas y vicios de la sociedad moderna. El hecho de que sean ilustraciones por encargo no influye en el enfoque visual que usa ya que siempre presenta obras críticas con la realidad económica y social.

Usando un estilo intransferible, Holcroft consigue dar una vuelta de tuerca a la situación ya se trate de una ilustración para un periódico, para un congreso o para un libro. Desde la dependencia de los jóvenes a la tecnología hasta la codicia y el sedentarismo, nada escapa a la pluma de este artista.

Nacido  en Lancashire, se mudó con su familia a Yorkshire a los 9 años de edad donde pasó la mayor parte de su tiempo dibujando y pintando.

Durante sus años de colegio fue influenciado por artistas como David Cutter, Ian Pollock y Edward Hopper. En los años 90 del siglo pasado obtuvo un diplomado en Diseño Gráfico pero terminó en las colas de desempleo por la recesión.

Pasó los siguientes 4 años realizando diseños temporales y practicando su trabajo de ilustración solo en los tiempos libres.

A partir de 1996 se dedicó a trabajar únicamente en la ilustración, aunque su aprendizaje fue más bien lento. Para 2001 se había familiarizado con la tecnología y empezó a ejecutar sus obras con una tableta Wacom y con Corel Painter. Desde entonces ha reinventado su estilo unas 5 ó 6 veces.

Desde 2009 creó lo que se podría denominar un estilo sostenible y, a raíz de una cirugía en su espalda, tuvo la oportunidad de experimentar mucho más con él.