miércoles, 6 de septiembre de 2017

Niñas encarceladas

En Irán los menores son penalmente responsables desde los nueve años de edad, y los jueces suelen aplicar a rajatabla la 'sharia'. Así, pueden ser condenados a la horca por crímenes como el asesinato, tráfico de drogas y robo a mano armada. Estas fotos fueron tomadas por Sadegh Souri, ganador de la edición 2015 del concurso 'Lens Culture' sobre narración visual, en un centro iraní de detención de menores que se encuentran a la espera de su condena en cuanto cumplan los 18 años.


Mahsa tiene 17 años. Se  enamoró de un chico y quiso casarse con él, pero su padre se opuso al matrimonio. Un día, en medio de una discusión con él, se enojó y lo mató con un cuchillo de cocina. Sus hermanos pidieron la pena capital para ella. 





Sowgandh tiene 16. Cuando estaba sola en casa, los agentes de policía entraron con una orden de allanamiento y encontraron 250 kilos de opio, 30 gramos de cocaína y 20 gramos de heroína. Los narcóticos pertenecían a su padre pero, como sólo ella estaba en casa, fue arrestada y detenida. Ha pasado casi un año desde que ha sido encarcelada. Ninguno de los miembros de su familia la ha visitado.




Shaqayeq, de 15 años, ha estado en prisión desde hace casi un año por el delito de robo a mano armada en una tienda en Teherán. Fue sentenciada a muerte pero debe cumplir 18 años para que se ejecute la pena. En la fotografía aparece con su abuela, quien fue a visitarla después de un año de reclusión.




Las reclusas pueden mantener a sus recién nacidos con ellos en la cárcel hasta que tengan dos años de edad. Zahra se casó a los 14 años y tiene dos hijos. Ahora tiene 17 años y está en la cárcel por el robo de teléfonos móviles.




Khatereh tiene 13 años. Escapó de su casa después de que su tío la violó. Una semana más tarde, un grupo de jóvenes la atacó en un parque de Teherán y también la atacaron sexualmente. Para salvarse, hirió a uno de ellos con un cuchillo que llevaba en el bolso. Los policías la encontraron inconsciente en el suelo y, después del tratamiento, fue trasladada al centro penitenciario para delincuentes juveniles.




Nazanin tiene 16 años y fue arrestada hace seis meses por la posesión de 621 gramos de cocaína. El juez aún no ha emitido un veredicto.




Mahshid tiene 15 años y ha sido acusada de tener una relación ilegítima y transportar drogas. Sus padres están en prisión también por tener y consumir drogas.



jueves, 24 de agosto de 2017

La "poda adaptativa"



Dicen sentirse distraídas, que les falla la concentración y que no pueden pensar en otra cosa.

Son síntomas que comparten casi todas las embarazadas y madres de bebés pequeños, y que pueden atribuirse fácilmente al agotamiento y a la falta de sueño.

Sin embargo, una investigación reveló que el embarazo genera cambios en el cerebro de la mujer con el fin de aumentar la habilidad de la madre para cuidar a su hijo y crear un vínculo entre ambos.

Escáneres cerebrales de 25 madres primerizas mostraron una reducción en la materia gris en zonas específicas del cerebro. Las modificaciones, que se asemejan en escala a los que se producen en la adolescencia, dicen, se mantuvieron al menos durante dos años.

Según el estudio publicado en la revista Nature Neuroscience, los cambios no limitan las habilidades cognitivas ni la memoria de la madre.

El embarazo se caracteriza por explosiones extremas de hormonas sexuales e involucra cambios fisiológicos y físicos drásticos en el cuerpo, señalan los investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona, España, y de la Universidad de Leiden, Holanda, a cargo de la investigación.

Durante esos nueve meses, las mujeres experimentan el mayor aumento de estrógeno en su vida. No obstante, no se han hecho muchos estudios sobre el efecto del embarazo en el cerebro humano.

Esta investigación analizó escáneres cerebrales de mujeres antes, después del embarazo y en los dos años siguientes, y comparó estas imágenes con las de 19 padres primerizos, 17 hombres sin niños y 20 mujeres que nunca dieron a luz.

Los científicos notaron una reducción sustancial en el volumen de materia gris en el cerebro de las primerizas. Las zonas afectadas fueron aquellas relacionadas con las interacciones sociales en las que se atribuyen pensamientos y sentimientos a otras personas, es decir en las regiones vinculadas a la empatía.

Según los autores, esta reducción en las conexiones neuronales, que llaman "poda adaptativa", optimiza ciertas funciones, como la capacidad de la madre de interpretar el estado mental de su hijo y anticipar posibles amenazas en su entorno.

Los cambios fueron tan marcados que con solo analizar las imágenes, las computadoras pudieron detectar qué grupo de mujeres había pasado por un embarazo.

Como parte del experimento, los investigadores monitorearon el cerebro de un grupo de madres a las que les mostraron fotos de sus bebés y de otros niños.

Las partes que se iluminaron al ver a sus hijos coincidían con las zonas donde se había optimizado la materia gris durante la gestación. Las mismas zonas no reaccionaron cuando les mostraron fotos de bebés ajenos.

"Podemos especular que las reducciones en volumen observadas durante la gestación representan un proceso de especialización (...) que, de alguna manera, responde a un propósito de adaptación para la futura maternidad", explicó Elseline Hoekzema, autora e investigadora de posdoctorado del Instituto de Psicología de la Universidad de Leiden.

El estudio también demostró que todas las embarazadas experimentaron los mismos cambios, independientemente de si habían concebido naturalmente o por fecundación asistida. Por otra parte, no se observaron cambios importantes en la materia blanca del cerebro.