lunes, 1 de enero de 2018

La forma en que se mira el mundo desde los primeros días de vida


Según estimaciones de la UNICEF, durante este día de Año Nuevo nacerán aproximadamente 386.000 niños y niñas alrededor del mundo. Más del 90% de ellos, en las regiones menos desarrolladas. Aunque muchos de estos bebés sobrevivirán, algunos de ellos no superarán su primer día de vida. En la imagen de arriba, una mujer acuna a su bebé recién nacido en un centro de salud de Khan Pur Baga Sher Village (Pakistán). La desnutrición representa una grave amenaza para la infancia y las mujeres en este país. Muchos niños enfrentan privaciones nutricionales, debido a la inseguridad alimentaria persistente (exacerbada en los últimos años por conflictos y desplazamientos), enfermedades relacionadas con la higiene, servicios de salud deficientes y prácticas de alimentación inadecuadas.



Probablemente, el primer bebé del primer día de este año 2018 verá la luz en la Isla de Navidad de Kiribati, en el Pacífico, y el último en Estados Unidos. Más de la mitad del total de nacimientos que se producirán este 01 de enero en todo el mundo tendrá lugar en tan solo nueve países: India (69.070), China (44.760), Nigeria (20.210), Pakistán (14.910), Indonesia (13.370), Estados Unidos (11.280), República Democrática del Congo (9.400), Etiopía (9.020) y Bangladesh (8.370). En la imagen de arriba, Pranjali, una niña de 10 días de vida nacida en Visora (India).



En el año 2016, unos 2.600 bebés murieron cada día durante sus primeras 24 horas de vida. Unos dos millones de recién nacidos no superaron la primera semana de vida y 2,6 millones murieron antes de cumplir su primer mes. Más del 80% de esas muertes se debieron a causas prevenibles y tratables, como el nacimiento prematuro, las complicaciones durante el parto o infecciones como la sepsis y la neumonía. En la imagen de arriba, una recién nacida en China.



En las últimas dos décadas, se ha reducido a la mitad el número de muertes anuales de niños menores de cinco años, hasta llegar a los 5,6 millones en 2016. Los avances en mortalidad en el caso de los recién nacidos han sido más lentos y los bebés que mueren durante su primer mes siguen constituyendo el 46% de todas las muertes de niños menores de cinco años. En la imagen, unos trabajadores de la salud enseñan a una madre la forma correcta de sostener y amamantar a Diva, de 20 días de edad, en Banggang Village (Indonesia).



Para reducir la mortalidad infantil, se necesitan medidas como atención médica asequible y de calidad para las madres y los recién nacidos, el abastecimiento constante de agua potable y electricidad en las instalaciones sanitarias, la presencia de un asistente de salud capacitado durante el parto, la desinfección del cordón umbilical, la lactancia durante la primera hora después del nacimiento y el contacto piel con piel entre la madre y el niño. En la imagen, una mujer sostiene a su bebé, Abinet, enfermo con neumonía en Hamido (Etiopía). Según la UNICEF, en la última década, este país ha mejorado la tasa de supervivencia en más del 60% al abordar sistemáticamente las enfermedades infantiles y la salud comunitaria.



En la imagen de arriba se aprecia a un trabajador de salud administrando una dosis de vacuna oral contra la polio a un bebé en Dambatta (Nigeria). Este país es uno de los tres únicos en el mundo donde esta enfermedad sigue siendo endémica (los otros dos son Pakistán y Afganistán).



En Bangladesh, la mortalidad de menores de cinco años disminuyó casi a la mitad entre 1994 y 2007, pero los avances en mortalidad neonatal no son lo suficientemente rápidos. Más de dos tercios de todas las muertes infantiles y más del 50% de todas las muertes de menores de cinco años se deben a la prematuridad y al bajo peso al nacer. La mayoría de estas muertes ocurren en las primeras 24 horas de vida, a menudo sin supervisión y sin ningún tipo de atención médica.



Nachadee Lokwabong sostiene por primera vez a su hijo de una semana de edad, Enoch Rofich, en el distrito Amudat (Uganda). El país cuenta con una de las poblaciones más jóvenes de África. Según el censo de 2015, el 56% de los habitantes es menor de 18 años. De mantenerse esta tendencia, la población se duplicará en los próximos 25-30 años.



Sebastián, de 1 día de edad, en la sala de maternidad del hospital de Cobán (Guatemala). La inmunización rutinaria de los niños alcanza al 92% de todos los recién nacidos en este país, pero aún existen desafíos importantes para la infancia, en gran parte relacionados con los niveles de pobreza.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Obesidad

MSP obeso

Por Pablo Izquierdo Pinos

Ecuador sufre en el Ministerio de Salud Pública (MSP) la más frondosa y exuberante burocracia que por su derroche en austeridad, avergüenza y pone en peligro la salud social y la coherencia del Ejecutivo. Su página muestra que solo la planta central en Quito tiene más de 2.000 empleados.

El ‘jerárquico superior’ tiene una ministra, dos viceministerios, cinco subsecretarías, cinco coordinaciones generales, 41 direcciones nacionales y varios asesores, todos con sueldos entre 2.500 y 5.000 dólares. Este monstruo glotón posee, además, nueve coordinaciones zonales, 140 direcciones distritales y  cuatro entidades adscritas. Antes de 2006 eran 1.000 servidores. Chile, Perú y Uruguay tienen la tercera parte, un mejor sistema y no esta ultrajante tiranía burocrática.

Se creó una ‘burocracia dorada’ basada en nombrar un número importante de activistas alternativos y parientes bien remunerados, cuyo crecimiento siguió el ritmo de la expansión de un populismo sanitario, asistencialista y clientelar de una década. En este festival inmovilizante, la sobrepoblación de instancias de direcciones,  subsecretarÍas y coordinaciones sin ninguna incidencia choca ‘como cuyes’. Se repiten sus funciones en el papel, porque en la práctica sobra organigrama y falta fortalecer los niveles de gestión y articulación efectiva en zonas y distritos.

Esta maraña inextricable de órganos y cometidos se conformó y creció ni siquiera con cuotas políticas, pues de las cuatro ministras ninguna entiende de política, sino alimentado por burócratas flexibles al puesto: un expolicía es un buen director de ‘inteligencia de la salud’ y luego coordinador zonal; un tecnólogo de laboratorio clínico encaja como asesor y sirve también como delegado en la Agencia de Tránsito, y así. Nada aportan.

Hicieron picadillo los avances en el proceso de desconcentración. Presidente, disponga la reconstrucción de la salud, elimine la burocracia inoperante empezando por la cabeza y frene el despilfarro del presupuesto que debería invertirse en todo lo operativo, que es donde se salvan vidas y se previenen las enfermedades. El pueblo le agradecerá.