viernes, 26 de agosto de 2011

Diario Hoy, 26/Agosto/2011

Niño con meningitis muere y Salud descarta una epidemia

Clases en escuela se reabren lunes

El menor de 7 años permanecía en terapia intensiva del hospital Roberto Gilbert Elizalde. Quería ser marino o piloto de helicópteros

El ataúd de Adrián Vargas Troncoso, de 7 años, permaneció cerrado durante su velación. Gladys, su madre, no permitió que los condolientes observaran los rastros que dejó la meningitis en su cuerpo. "Los pies los tiene moraditos y la piel parece como que si se hubiese quemado", dijo.

El pequeño es uno de los tres estudiantes de la escuela Nuestra Señora de Lourdes, ubicada en Mapasingue oeste, que presentaron los síntomas de esta enfermedad: vómito, fiebre, dolor de cabeza y manchas en la piel.

Desde el domingo, permaneció en el área de terapia intensiva del hospital de niños Roberto Gilbert Elizalde; su organismo dejó de funcionar aproximadamente a las 02:00 de ayer. Inmerso en un shock séptico, "solo nos quedaba esperar un milagro", dijo resignada la madre.

Su sueño era el de convertirse en marino o en piloto de helicópteros; sin embargo, inscribirlo en la escuela de Bellas Artes era uno de los planes que, por el momento, su familia tenía preparado para él.

"Con sus manos armaba todo lo que se imaginaba; creaba sus propios juguetes", dijo Alfredo Alvear, primo de Adrián.

Destacado por sus notas sobresalientes, integró cuadros de honor, y sus trabajos manuales se colocaban en el mural de la escuela donde se preparaba. Los compañeros del niño no asistieron a su velorio; "seguramente tienen miedo", dijo Alvear.

A las 17:00 de ayer, Adrián fue sepultado en el cementerio Jardines de la Esperanza. La ceremonia se apresuró, porque su bisabuela estaba muy afectada emocionalmente; "era el preferido de mi abuelita", dijo Gladys.

Rosario Cantos, directora de Salud del Guayas, indicó que el brote de meningitis está controlado, y añadió que el contagio de los tres niños no significa que se haya desarrollado una epidemia en la zona, ni mucho menos en la ciudad.

Exámenes ejecutados por el Instituto de Higiene Leopoldo Izquieta Pérez confirmaron dos de los casos como positivos, mientras que el tercero no fue sometido a análisis, porque ya había recibido medicación. Se trata del menor que ya está instalado en sala, esperando ser dado de alta, mientras que el otro aún permanece en terapia intermedia. Este último llegó en mejores condiciones que el menor fallecido, dijo Enrique Valenzuela, director del Roberto Gilbert.

En tanto, las personas que están siendo vigiladas por las siete brigadas de salud que se destinaron a la zona donde apareció la enfermedad, son 1 267; de esa cifra, 469 corresponden a todos los estudiantes de Nuestra Señora de Lourdes y las 798 restantes, a sus familiares y profesores. Además, alrededor de esta escuela funcionan siete planteles particulares y cuatro fiscales, en donde personal de la Dirección de Salud se encuentra realizando campañas de prevención para evitar casos de alarmas colectivas que no ameritan, dijo Cantos.

La gente que vive alrededor de la escuela continúa preocupada, pues todavía las autoridades de salud no han determinado la causa que originó la enfermedad en los estudiantes.

Sócrates Pozo, director del centro de salud de Mapasingue oeste, indicó que generalmente se desarrolla bajo condiciones de hacinamiento, insalubridad y poca ventilación.

El lugar donde residía Adrián se encuentra dentro de cerramiento compartido por una villa y varios departamentos; ahí viven sus padres y otros familiares, sumando alrededor de 14 personas dentro del mismo perímetro, indicó Gladys.

Mónica Franco, subsecretaria de Educación, aseguró que Nuestra Señora de Lourdes no presenta ninguna de las condiciones precisadas, por lo que sostuvo que las clases se reanudarán el próximo lunes, una semana después de que sus puertas se cerraran para establecer un cerco epidemiológico.

En tanto, hasta el mediodía de ayer, en la carpa de atención médica que se colocó en las afueras del centro de salud de Mapasingue Oeste se atendieron a más de 60 personas que temían haber contraído la enfermedad, pero ninguno registró signos preocupantes.

Para evitar casos de automedicación, Cantos indicó que se está evitando proporcionar los nombres de los medicamentos utilizados para prevenir la meningitis. Los menores afectados están recibiendo tratamiento con antibióticos.

La utilización de vacunas "no sería efectiva", explicó Luis Mena, epidemiólogo del la Dirección de Salud, porque su acción es preventiva y no curativa. El funcionario mencionó que la meningitis se aloja en las vías respiratorias y que no se puede desarrollar por la ingesta de elementos como el agua. (DVQ)

En 11 años, 30 casos registrados

Luis Mena, epidemiólogo de la Dirección de Salud del Guayas, afirmó que los brotes de meningitis registrados en la escuela Nuestra Señora de Lourdes, se encuentran dentro del rango de casos que se presentan anualmente.

Indicó que desde 2000 hasta lo que va del año, se han contabilizado en la ciudad 30 casos de este tipo. El año en el que más se desarrolló la enfermedad, fue en 2004 con 7 infectados; seguido de 2000 y 2001 con 5 cada uno. La incubación del meningococo, bacteria que genera la afección, tarda entre 2 y 10 días; sin embargo, gran parte de caos se desarrollan entre los 3 y 4 días, dijo.

Acciones para evitar propagación

Cuando se desarrollan casos de meningitis, la principal medida de prevención es realizar quimioprofilaxis a todas las personas que hayan tenido contacto con los infectados. Este proceso consiste en un chequeo médico general, que debe ser permanente por un período de aproximadamente dos semanas; incluye medicación.

Además, se deben evitar las condiciones de hacinamiento, desinfectar objetos y habitaciones que tuvieron contacto con el enfermo.

El lavado de manos y mejora de la ventilación de viviendas, oficinas, salones de clases entre otros, también son factores importantes.

viernes, 19 de agosto de 2011

Diario EL COMERCIO, 19 de agosto del 2011

Informe confirmó presencia de 3 bacterias

Redacción Guayaquil

Un oficio del 10 de febrero, hecho por el Comité de Control de Infecciones del Hospital Francisco de Ycaza, ratifica que tres bacterias incidieron en la muerte de parte de los 11 bebés asilados en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), en febrero.

El informe señala que “se trata de un brote por Serratia marcescens que ha ocasionado el fallecimiento de cuatro niños”. Y agrega que “hay niños fallecidos por Klebsiella pneumoniae (otra bacteria), un niño fallecido por Pseudomonas aeruginosa”.

La información coincide con los partes de defunción, que indican sepsis (infección) como causa de muerte. “Ante ello es fácil establecer que las bacterias que se alojaron en el organismo de los neonatos, sí coadyuvaron a su fallecimiento. Las bacterias fueron adquiridas cuando estaban asilados en la UCIN, en donde se comprobó la falta de asepsia”, dijo la fiscal Margarita Neira en la audiencia de formulación de cargos por este caso, hace dos semanas.

El oficio se basa en hemocultivos (exámenes de sangre) hechos a los bebés. El niño Herrera A., quien sufría gastrosquisis (exposición de vísceras) fue el primero. Se cree que fue el niño cero.

El resultado se dio el viernes 4 de febrero y fue la alerta de una infección en la sala. Pero las medidas se tomaron el sábado, cuando seis bebés habían muerto.

El oficio del Comité del Control de Infecciones fue confirmado por otro análisis del 23 de febrero. Ambos fueron evaluados por las comisiones Interna y Externa, dirigidas por el Ministerio de Salud, y determinan que la letalidad del brote bacteriano fue del 62,5%.

En febrero, la UCIN asilaba a 21 neonatos. En ocho se encontró la bacteria Serratia marcescens.

viernes, 5 de agosto de 2011

Ambientes individuales, una tendencia creciente en las NEOs de todo el mundo...


La Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Centro Médico Infantil del Centro Médico de la Virginia Commonwealth University (UCIN VCU, por sus siglas en ingles) es, a la vez, la más antigua y la más nueva Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales en el centro de Virginia. En el otoño de 2008 dio un paso hacia a un nuevo estado de la técnica con la instalación del Hospital de Cuidados Críticos VCU. La nueva UCIN cuenta con 40 camas dispuestas en 32 habitaciones familiares individuales privadas y 4 habitaciones con camas dobles especialmente equipadas para alojar a gemelos. Esta disposición se hace en el conocimiento de lo difícil que es dejar a un bebé en el hospital, aún cuando se sabe que es el mejor lugar para él en ese momento y fue creada teniendo en cuenta las necesidades especiales niños prematuros y en estado crítico y las de sus familias. En la nueva UCIN, un miembro de la familia puede quedarse con su bebé y colaborar en el cuidado del niño junto a una plantilla de casi 100 enfermeras que prestan servicios durante las 24 horas del día. Las habitaciones privadas brindan un ambiente tranquilo y permiten a las familias criar y vincularse con sus bebés, y ganar confianza en el cuidado de ellos. Las madres que deciden amamantar pueden hacerlo con privacidad y comodidad. El equipo de la UCIN apoya la participación de la familia en todos los aspectos de la atención de cuidado infantil cada vez que pueden (24 horas al día, 7 días a la semana) y anima a los padres a pasar la noche en la habitación del recién nacido, si eso es lo que desean. Cada habitación cuenta con un sofá-cama, escritorio con acceso a Internet, un armario seguro y refrigerador para la leche materna.

La Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) combina un entorno tranquilo y habitaciones privadas con el personal más experimentado y con el uso de tecnologías de vanguardia. La UCIN de la VCU ofrece la atención más avanzada que está disponible en el centro del estado de Virginia para los bebés prematuros o que requieren atención médica especializada después del nacimiento.

El ambiente tranquilo y acogedor de la UCIN no debe llamar a engaño. Esta Unidad tiene más de 35 años de experiencia y ha atendido a más de 20.000 prematuros o recién nacidos críticamente enfermos. Aunque casi la mitad de esos niños han sido ingresados debido a complicaciones asociadas con la prematuridad, la otra mitad también requiere atención especializada.

En promedio, se atienden a más de 350 bebés por año, muchos de ellos transportados desde la región central de Virginia y aún de más allá. Aunque la mayoría son de bajo peso al nacer o tienen otros problemas comunes del recién nacido, muchos necesitan la amplia y completa gama de servicios especializados que están disponibles aquí. Entre el personal, se dispone de cirujanos pediátricos, anestesia pediátrica, pediatría y cirujanos cardiovasculares. Se cuenta también con especialistas en endocrinología pediátrica, cardiología, radiología, neumología, inmunología, genética, y nefrología. Se trabaja en estrecha colaboración con el personal de Perinatología para coordinar la atención del embarazo y del parto. La UCIN de la VCU es conocida por su experiencia en el cuidado avanzado de las vías respiratorias. Junto con las modalidades de ventilación convencional, se ofrece ventilación de alta frecuencia de jet y oscilatoria, ventilación con óxido nítrico, y es una de los dos únicas unidades del estado de Virginia, que tienen un servicio de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO). De hecho, esta unidad ha constituido uno de los primeros programas de ECMO en todo el mundo. Por lo general, los resultados en el cuidado de toda la variedad de problemas neonatales son superiores a los resultados nacionales de referencia.

La atención no se limita al parto. Dependiendo de las necesidades, los bebés pueden requerir los servicios de otras especialidades. En el Centro de Aprendizaje de Salud Infantil y Desarrollo Clínico, un equipo de médicos, especialistas en desarrollo, nutricionistas, fisioterapeutas proporciona a los padres y a los médicos de atención primaria las evaluaciones de los posibles problemas a largo plazo y ayudar a dirigir y coordinar los cuidados necesarios. El objetivo es proporcionar a cada niño todas las oportunidades para crecer y desarrollarse al máximo de sus capacidades.

No sólo se ofrece lo último en tratamientos de eficacia probada, sino que aquí se ha ayudado a descubrir o validar muchos de ellos, como el uso del surfactante para el síndrome de dificultad respiratoria, y se sigue investigando acerca de enfermedades y tratamientos en recién nacidos. El objetivo general es encontrar, practicar y mejorar el cuidado que se proporciona a los pacientes.

miércoles, 13 de julio de 2011

Una Unidad de Neo de nivel III


Cynthia Cabrera, neonatóloga de la Clínica de Longstreet (TLC) y directora médica de Neonatología, trabajando en la nueva Neonatología de Nivel III de la The Longstreet Clinic and Northeast Georgia Medical Center’s (NGMC) en Gainesville Georgia, E.U.A.

Dedicada a proveer la más alta calidad y la atención médica más personalizada posible, los médicos, enfermeras y profesionales médicos en la TLC en Gainesville Georgia, E.U.A., creen que la atención al paciente debe ser siempre "en extremo personalizada." Este enfoque es particularmente importante cuando se considera los pacientes más pequeños y de mayor riesgo de la TLC: los recién nacidos. Es probable que la peor pesadilla de un padre sea tener un bebé nacido prematuramente o con una enfermedad potencialmente mortal. Desde 1996, la TLC se ha asociado con Northeast Georgia Medical Center (NGMC) para ofrecer una atención especializada para niños en situación de riesgo, pero el año 2010 marcó un hito. A fin de proporcionar a los niños más vulnerables la mejor oportunidad posible para su supervivencia, los neonatólogos de la TLC y los profesionales en enfermería certificados y entrenados trabajan en estrecha colaboración con el nuevo personal del NGMC del estado para desarrollar y tecnificar la Unidad de Nivel III de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN ). Juntos se centran en el objetivo de hacer que estos niños lleguen a celebrar su primer cumpleaños y muchos más después.

La elevación a un certificado de nivel UCIN III fue un paso natural para el NGMC, especialmente teniendo en cuenta el hecho de que tienen el mayor volumen anual de nacimientos en el área de influencia (unos 4000 al año, lo que los clasifica en el octavo puesto en todo el estado por el número de partos). Antes de que esta certificación sea concedida al hospital (menos de un año atrás) los niños de alto riesgo tenían que ser transportados a otros hospitales que ofrecían atención de nivel III, tan lejos como Atlanta o Chattanooga, dependiendo de las posibilidades del momento. Estos bebés prematuros y enfermos hoy pueden ser atendidos las 24 horas del día, por un equipo de médicos altamente capacitados, con el fin de ayudarlos a recuperarse y prosperar, para que puedan volver a casa para estar con sus familias tan pronto como sea posible. La UCIN de Nivel III del NGMC cuenta con 26 habitaciones individuales (18 camas de cuidados intermedios y 8 camas de cuidados intensivos) que permiten total privacidad a los nuevos padres para que se dé el tiempo de la vinculación con sus bebés. Una vez que los niños son lo suficientemente fuertes para salir del hospital, hay habitaciones para padres y bebés que les permiten estar juntos la noche antes de salir para hacer la transición al hogar lo más suave posible.

Estas asociaciones, como la que se dan entre el NGMC y la TLC, potencian la comunidad médica local ya que su trabajo conjunto puede hacer la diferencia en las vidas de sus pacientes (tanto grandes como pequeños). Desde que recibió su distinción como una unidad de nivel III, en septiembre de 2010, la UCIN NGMC ha tratado con éxito y dado de alta más de 350 niños de Nivel II y Nivel III.

Las Estadísticas de Junio del 2011

El camino correcto, pero falta mucho aún...

martes, 5 de julio de 2011

Sudán


Sudán: El cruel reloj de la muerte de la primera infancia

Por Dan Teng'o, Comunicador de World Vision

Muchos informes se han escrito sobre la vida en los campos, caseríos y aldeas acerca del desplazamiento y los refugiados en África. Esos informes son incompletos si no incluyen dos palabras: mortalidad infantil.

En muchos lugares de África oriental donde he estado, la mortalidad infantil se ha vuelto tan común que esta triste situación es, ahora, una forma de vida. Muchas madres, entre ellas algunas de mis parientes, han visto morir a sus hijos de enfermedades prevenibles y tratables como la malaria y la neumonía, sin poder hacer nada.

La cifra es enorme. Una de cada tres mujeres que entrevisté en las aldeas y campamentos de desplazados en Sudán durante el año pasado, ha perdido al menos un hijo. Muchas han perdido más. La mayoría de las mujeres me dijeron que sus hijos murieron como consecuencia de diarrea, enfermedades respiratorias, paludismo y otras enfermedades fácilmente prevenibles.

Las historias son "desgarradoramente similares"

Cuando visité la clínica de World Vision en Duma, un asentamiento de las comunidades desplazadas y afectadas por la guerra en el sur de Darfur, fui detenido en seco por las historias de mujeres que habían perdido hasta seis niños debido a enfermedades que fácilmente se podría haber evitado. Sus historias trajeron lágrimas a mis ojos.

Husseina Mohammed había perdido a un hijo por diarrea. Así mismo, Medina Issa. Y así sucesivamente. Bombardeado por sus tristes historias, sentí caer en la desesperación.

Por desgracia, las historias son desgarradoramente similares en muchos pueblos africanos. La vida para muchos niños es extremadamente breve. Su corazón deja de latir demasiado pronto. Un reloj empieza a contar cruelmente desde el mismo momento en que nace un niño. Diversas enfermedades, que con frecuencia pueden prevenirse, convierten a muchos años potenciales de vida en preciosas semanas o en meses.

El miedo a la muerte prevenible ocupa un lugar preponderante

Siento un nudo de miedo en el estómago cada vez que voy a recoger las historias de las mujeres en las comunidades empobrecidas. El miedo de aprender de las muertes infantiles evitables en su familia siempre ocupa un lugar preponderante.

A menudo pido a Dios la fuerza para, de alguna manera, encontrar de nuevo la felicidad después de escuchar los lamentos sobre las muertes evitables de los niños. A nivel mundial hasta 24.000 niños mueren todos los días y, sin embargo, aquello puede fácilmente evitarse.

A pesar de esta sombría situación, hay una esperanza que no se marchita, incluso en los pueblos africanos más afectados por las muertes infantiles prevenibles. Casi todas las madres con las que he hablado cree que su próximo hijo sí va a sobrevivir.

La clave: soluciones simples

Teniendo en cuenta sus circunstancias, a menudo difíciles, no siempre es fácil ser optimista, pero ellas deciden hacerlo porque quieren que sus hijos vivan. A pesar de que sus ojos irradian la esperanza más saludable y viven más tiempo para sus hijos, muchas madres en los pueblos de África oriental están siendo agobiadas por las amenazas diarias que sus niños experimentan debido al limitado acceso a la atención de la salud, la falta de alimentos adecuados, el agua sucia, entre otros problemas.

He visto a World Vision salvar las vidas de muchos niños en Sudán y en otras partes de África, proporcionando educación sobre buenas prácticas de salud, atención primaria de salud, alimentos, agua potable y otros servicios básicos.

Este paquete de soluciones simples, consigue no sólo precautelar la vida de muchos niños del furor de las enfermedades prevenibles, sino también dar a sus madres una verdadera esperanza para un futuro mejor.

sábado, 25 de junio de 2011

Correo dirigido hoy a 30 Minutos Plus de Teleamazonas

Hola, un saludo cordial,

Me gustaría referirme a algunas expresiones vertidas por el Decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Central del Ecuador en relación con las especialidades de hecho que acabo de escuchar en su programa del día sábado 25 de junio del 2011.

A partir del 20 de noviembre de 1989 existe un reglamento para la provisión de cargos médicos a nivel nacional que es aplicable al artículo 39 de la Ley Reformada y Codificada de la Federación Médica Ecuatoriana para el Ejercicio, Perfeccionamiento y Defensa Profesional que contempla en su CAPÍTULO 4, de los Especialistas, lo que a continuación transcribo textual: Artículo 17) Se reconocerá como especialista de hecho a los profesionales médicos que cumplan los siguientes requisitos: a) Residencia de tres (3) años de duración, como mínimo, a tiempo completo y dedicación exclusiva, en servicios hospitalarios docentes y en puesto ganado por concurso de acuerdo con la Ley y Reglamento de la Federación Médica Ecuatoriana y que hacen relación a los concursos y a la calificación de los servicios hospitalarios; b) Presentación del pensum o programa de estudios elaborados por la respectiva Comisión académica de la Unidad Operativa que cumpla los parámetros de calificación y aprobado por la comisión técnica de Residencia Médicas del consejo Nacional de salud; c) Aprobación, de acuerdo con el pensum, de las evaluaciones periódicas obligatorias; d) Haber realizado al menos tres (3) cursos de treinta(30) horas de duración de la especialidad; e) haber asistido por lo menos a un congreso de la especialidad; f) Haber presentado o publicado un trabajo científico original sobre un tema de la especialidad; g) Aprobar, al finalizar su entrenamiento, por lo menos el 70% de una prueba de oposición de doscientas (200) preguntas, de opciones múltiples de la especialidad, rendida ante un tribunal conformado por: un delegado de AFEME, un delegado de la Sociedad Científica respectiva, uno escogido entre los docentes del curso por la Jefatura de docencia de la institución empleadora. Este tribunal funcionará con la mayoría simple de sus miembros; h) Para las especialidades quirúrgicas, presentar un certificado conferido por la Jefatura de Docencia de haber actuado por lo menos en cien (100) operaciones como Cirujano Principal y en trescientas (300) como Ayudante. Para el efecto el residente consignará mensualmente los partes operativos correspondientes.

No tengo porque realizar juicios de valor en relación a la actividad del médico involucrado en los casos descritos en la primera parte del programa, pero si me parece prudente recalcar algunos puntos en relación a la especialidad de hecho:

1) Tanto la especialidad de hecho, como la de derecho, estaban y están reconocidas legalmente (en la Ley Reformada y Codificada de la Federación Médica Ecuatoriana para el Ejercicio, Perfeccionamiento y Defensa Profesional) y tenían y tienen su respectivo reglamento. Para el caso de la especialidad de derecho los artículos eran y son el número 15 y el 16.

2) Que yo sepa, ninguna parte de esta ley ni de su reglamento se han derogado, por lo que continúan vigentes a la fecha.

3) En cambio, sí es verdad que, desde hace algunos años, ha dejado de existir la obtención de especialidades médicas de hecho, en una decisión que han tomado las autoridades gremiales (colegios médicos y Federación Médica).

4) También es cierto que últimamente a nadie parece importarle la existencia ni de la ley ni de su reglamento para la provisión de cargos médicos (para muestra basta un botón, en ninguna parte de la Ley está contemplado el procedimiento que sigue actualmente en estos mismos momentos el Seguro Social para la provisión de nuevos cargos médicos).

5) Yo, como muchos otros médicos jóvenes en 1990 optamos por una alternativa legal y reglamentada y obtuvimos nuestra especialidad médica de hecho en el Hospital de Especialidades más grande y mejor dotado del país y el único que contaba con un programa docente aprobado a nivel nacional (el Hospital Carlos Andrade Marín) que nos evaluaba periódicamente y en el que había que rendir pruebas y exámenes regularmente.

6) Tiempo después, las especialidades que obtuvimos hace años (cursando residencias docentes ganadas por concurso y rindiendo pruebas y exámenes rigurosos) ya no valen nada, y hemos tenido que acogernos al paraguas de alguna Universidad porque se ha aplicado aquí la práctica no consentida de la retroactividad en la ley. Es decir que lo que antes era legal ahora ya no lo es.

7) Sí me preocupa la generalización indiscriminada que se hace en relación a la apreciación que se tiene de los antiguos especialistas de hecho y que opiniones como las vertidas por el Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Central pueden acarrear para nuestra labor diaria.

8) Si el médico cuestionado en el programa hubiese conseguido su especialidad en uno de los cursos regulares de las Facultades de Medicina del país o de fuera de éste, ¿se habría destacado eso como algo relevante, tal como se lo hizo durante la emisión televisiva?

Considero éste un tema de investigación que su programa debería abordar para que la ciudadanía se haga una idea clara de los pasos académicos que los médicos que la atendemos hemos tenido que seguir para tener acceso a la gran responsabilidad del cuidado y manejo de pacientes.

Atentamente,

Dr. Fernando Agama C.

Médico de la Unidad de Neonatología

Hospital “Dr. Enrique Garcés”

Quito-Ecuador