lunes, 17 de noviembre de 2014
viernes, 14 de noviembre de 2014
Esterilizaciones masivas
Más de una
decena de mujeres han muerto y otras 70 se encuentran hospitalizadas, tres de
ellas en estado crítico, tras ser sometidas a una esterilización, recibiendo un pago de 1.400 rupias (23 dólares) cada una, en un
campamento de planificación familiar gubernamental en el centro de la India dentro de un plan
gubernamental de esterilización para controlar la demografía del país. Las
muertes empezaron a producirse el lunes 10 de noviembre del 2014 en el área de
Pendari del distrito de Bilaspur, en el estado de Chhattisgarh, dijo el
director adjunto del Departamento de Salud y Bienestar Familiar estatal, Amar
Singh Thakur. Afirmó que se desconocen las causas de las muertes de las
mujeres, que tenían entre 25 y 35 años, aunque cree que el motivo podría ser
una infección, lo que se conocerá tras las autopsias. Fuentes sanitarias
dijeron al diario The Times of India
que las mujeres presentaron síntomas similares, como vómitos y dolor agudo en
el abdomen.
El portavoz
del Gobierno local, Rajat Kumar, ha revelado que las mujeres fueron
esterilizadas por un médico y su ayudante por laparoscopia, con un solo
instrumento; "Es un caso de negligencia médica en el que no se siguieron
los protocolos gubernamentales", ha asegurado. Las 83 operaciones que se
realizaron en total duraron unas cuatro horas, explicó un portavoz de la
comisaria del área del hospital donde se realizó el proceso, S. N. Shukla. Una
celeridad que según uno de los funcionarios médicos suspendido por las
autoridades por este caso, R. K. Bhamge, se debió a la necesidad de cumplir con
las cuotas establecidas por el Gobierno local. "Existen cuotas anuales.
Esto -las operaciones- se hizo de acuerdo con ello", indicó a la
televisión local NDTV.
La policía
india detuvo al cirujano R.K Gupta que el sábado 08 de noviembre del 2014 esterilizó a más de 80 mujeres
en el centro del país, 13 de las cuales murieron y varias decenas están
hospitalizadas por complicaciones, anunció un responsable policial este jueves. El
médico aseguró, por su parte, que el gobierno le había presionado para realizar
las operaciones en cadena y atribuyó las muertes a los medicamentos
administrados. “No es culpa mía, la administración me presionó para que
cumpliera con los objetivos”, dijo Gupta, citado por la cadena NDTV. “Las
operaciones transcurrieron bien, el problema viene de los medicamentos
administrados a las mujeres”, aseguró.
Los medios
de comunicación locales dan diferentes cifras de pacientes graves, entre 15 y
25. El Gobierno ha denunciado al doctor Gupta, quien fue galardonado el año
pasado por las autoridades locales por alcanzar las 50.000 esterilizaciones de
mujeres en su carrera. Además, otros tres funcionarios de Salud han sido
suspendidos, se ha creado un comité de investigación y se han anunciado
compensaciones de 200.000 rupias (2.617 euros, 3.267 dólares) para las familias
de las fallecidas y 50.000 rupias (654 euros, 816 dólares) para las personas
que se encuentran en estado crítico. La India es el segundo país más poblado
del mundo tras China, con una población de 1.250 millones de habitantes. La
esterilización masiva en Bilaspur formaba parte de las habituales campañas de
planificación familiar voluntarias y remuneradas que lleva a cabo el país
asiático en zonas de bajos recursos de forma regular para frenar el crecimiento
demográfico.
FUENTES: http://www.20minutos.es/noticia/2292562/0/mueren-mujeres/india-someterse-cirugias/esterilizacion-gobierno/#xtor=AD-15&xts=467263
FUENTES: http://www.20minutos.es/noticia/2292562/0/mueren-mujeres/india-someterse-cirugias/esterilizacion-gobierno/#xtor=AD-15&xts=467263
miércoles, 12 de noviembre de 2014
Maternidad "Clandestina" y Partos "Clandestinos"
Captura de pantalla del noticiero de la TV Pública argentina, emitido por el canal Visión 7 el miércoles 17 de septiembre del 2014
Por primera vez serán juzgados profesionales de la
salud que participaron en partos clandestinos en campos de concentración argentinos
donde dieron a luz hijos de prisioneras que permanecen desaparecidas. Los
médicos están acusados por su participación en la apropiación de los bebés de
las prisioneras. Como antecedente a este juicio, el Tribunal Oral Federal Nº 6
había determinado que el robo de bebés paridos por mujeres secuestradas en
centros clandestinos de detención fue una práctica sistemática y generalizada
del terrorismo de Estado desatado durante la última dictadura cívico-militar. Este
juicio se hace a integrantes del personal médico militar vinculados con la
apropiación de bebés nacidos en la maternidad clandestina que funcionó en Campo
de Mayo y cuyas responsabilidades no han sido todavía establecidas. Los
acusados, los médicos Norberto Bianco y Raúl Martín, y la obstetra Luisa
Arroche y los represores que tuvieron a su cargo la zona, Santiago Riveros y
Reynaldo Bignone, deberán responder por el robo de nueve bebés –cinco de los
cuales lograron recuperar su verdadera identidad–, según el requerimiento de
elevación a juicio de Abuelas de Plaza de Mayo. Las historias de los nietos
recuperados Francisco Madariaga Quintela y Catalina de Sanctis Ovando serán
algunas de las tratadas a lo largo del debate.
Ha pasado casi una década desde que las Abuelas de
Plaza de Mayo pidieron al Poder Judicial que, sin perder de vista a “los Videla,
Massera, Riveros y Bignone”, investigara a las segundas y terceras líneas de
las Fuerzas Armadas que participaron en el proceso de robo y entrega de bebés
que varias mujeres parieron en el Hospital Militar de Campo de Mayo durante su
cautiverio clandestino. Muchos testimonios serán recogidos acerca del
funcionamiento de esa “maternidad clandestina”.
El juicio a los médicos
Es de anotar que los anteriores juicios no tomaron en
cuenta a los médicos militares que integraban el organigrama. Aquellos que dirigían
el Hospital Militar de Campo de Mayo y especialmente quienes tenían a su cargo
su área obstétrica “habían quedado afuera del ojo de la Justicia”, determinó
Alan Iud, que representará, junto a Pablo Lachener, a la querella de las Abuelas
de Plaza de Mayo.
Los casos
En el Pabellón de Epidemiología del Hospital Militar
de Campo de Mayo existieron, entre fines de 1976 y fines de 1978, dos
habitaciones “especiales” (ventanas enrejadas, cerrojos en las puertas, sin luz)
por las que pasaron, por lo menos, 17 jóvenes embarazadas cautivas de la
cacería del terrorismo de Estado que desató su furia en ese país entre 1976 y
1983. Hasta allí eran trasladadas, en autos particulares, tabicadas, esposadas,
desde diferentes centros clandestinos de detención que funcionaron en la órbita
de Campo de Mayo, cuando se acercaba su fecha de parto. Los alumbramientos
sucedían, la mayoría de las veces inducidos y por cesárea, en el quirófano del
hospital. Luego, las mujeres eran despojadas de sus bebés, a los que perdían el
rastro, y depositadas nuevamente en las habitaciones privadas de Epidemiología
hasta su alta. El destino siguiente era de nuevo el centro clandestino. Y,
desde allí, la desaparición y la muerte.
Así fueron los últimos días de Marta Alvarez, Susana
Stritzler, Mónica Masri, Valeria Beláustegui Herrera, María Eva Duarte, Myriam
Ovando, Silvia Quintela Dallasta, Norma Tato y Liliana Isabel Acuña, cuyas
historias serán el eje del debate oral que comenzará esta semana y quienes
permanecen desaparecidas. Existen otros ocho casos similares cuyas causas aún no
fueron elevadas a juicio oral, paso burocrático que la querella de Abuelas
espera que suceda en el transcurso de estos meses.
Francisco Madariaga Quintela, Catalina de Sanctis
Ovando, Belén Altamiranda Taranto, Pablo Casariego Tato y Valeria Acuña
Gutiérrez son los hijos de algunas de aquellas víctimas, recuperados, a lo
largo de los años siguientes con la fuerza de la búsqueda incansable de Abuelas
de Plaza de Mayo. La mayoría de las historias de estos nietos recuperados
fueron ventiladas en el juicio por el Plan Sistemático, como el caso de
Madariaga, Casariego Tato o Altamiranda Taranto o en debates orales
individuales contra los apropiadores.
Los acusados
En sus primeros años, el expediente que indagó lo
sucedido contaba con una decena de imputados. Más de la mitad no irá el
banquillo de los acusados: algunos fallecieron, otros fueron salvados por
“cuestiones de salud”.
Por ser las autoridades máximas de la zona de defensa
IV del Ejército nacional, que incluye en su jurisdicción la repartición militar
de Campo de Mayo, Riveros y Bignone volverán a ocupar el banquillo de los
acusados en este juicio. Son los únicos dos imputados a los que el
funcionamiento vertical de la jerarquía militar no los deja despegarse de los
delitos. En esa misma línea de responsabilidades la querella de las Abuelas
ubicaba a Antonio Bussi, quien falleció en noviembre de 2011.
De los médicos militares retirados que tendrían
responsabilidad en este debate, sólo dos finalmente llegaron a juicio: Raúl
Martín y Norberto Bianco. Martín fue jefe del servicio de Clínica del Hospital
Militar en el que parieron más de una quincena de mujeres, en su mayoría
jóvenes, secuestradas clandestinamente por el terrorismo de Estado y en donde
les arrebataron a sus hijos. Según la acusación, Martín era un “retransmisor”
de información relativa a la presencia de esas mujeres en el hospital, a sus
partos y al destino de sus bebés. Bianco fue jefe del Servicio de Traumatología
de la institución. La querella y la Fiscalía coinciden en señalarlo como un
“personaje clave” en la asociación que los unificó junto a otros profesionales
militares cuyo objetivo fue despojar de sus niños a detenidas ilegales cuyo
destino era la desaparición. Yolanda Arroche de Sala García fue obstetra de la
institución y está acusada de haber firmado el certificado de nacimiento falso
de uno de los bebés apropiados y quien ya recuperó su identidad: Francisco
Madariaga Quintela. El médico Julio Caserotto, quien tenía a su cargo el Servicio
de Obstetricia del hospital, falleció; en cambio, Jorge Habib Haddad, Subdirector
del Centro de Salud de la fuerza, y Ramón Capecce, jefe de Cirugía, fueron
declarados “incapaces de defenderse” por deficiencias en su estado psíquico.
lunes, 10 de noviembre de 2014
domingo, 9 de noviembre de 2014
Los niños y la 3D
Las imágenes en 3D presentes en
las pantallas pueden ser nocivas para los chicos, advierte la agencia pública
francesa encargada de establecer recomendaciones en materia de salud. El riesgo
es particularmente importante en los menores de seis años debido a que su
visión aún no ha madurado. Aconsejan bloquear la función “3D” en las consolas
de juegos.
Cada vez más presentes en las
ofertas televisivas y videojuegos, las imágenes en relieve que utilizan la
tecnología “3D” pueden ocasionar problemas en el desarrollo de la vista de los
niños, así como dolores en los ojos y en la cabeza, advirtió este jueves la
Anses, la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Alimentación de Francia,
encargada de elaborar recomendaciones en materia de Salud.
En un informe oficial, la Anses recomienda
que “los niños de menos de seis años no sean expuestos a las tecnologías 3D” y
que hasta cumplir los 13 años sólo hagan un “uso moderado” de este sistema.
La agencia estima que los niños
son más vulnerable a los “efectos sanitarios, más marcados” en los niños que en
lo adultos, puesto que durante la infancia el sistema visual se “desarrolla
activamente”.
“El sistema visual del niño sería
más vulnerable” que el de un adulto ya que las estimulaciones exteriores pueden
“interferir” con su sistema visual que está en pleno desarrollo.
Según esta autoridad sanitaria,
ver imágenes en 3D puede producir fatiga a causa del esfuerzo realizado por los
ojos para percibir esta sensación de relieve. Esto puede generar dolores
alrededor del ojo, una sensación de ojos secos, visión doble, dolores de
cabeza, del cuello, pérdida de la concentración e incluso vértigo.
Algunos fabricantes de consolas y
videojuegos como Nintendo ya alertan sobre los riesgos que conlleva esta
tecnología y desaconseja su utilización para los menores de 6 años.
En cuanto a los adultos, la Anses
recomienda a los adultos que tengan problemas de visión “limitar” el uso de la
3D.
Fuente: Radio Francia Internacional, 08 de noviembre del 2014.
martes, 4 de noviembre de 2014
La última aventura de Brittany
Dan Díaz y Brittany Maynard en el Grand Canyon National Park en Arizona el 21 de octubre del 2014
Brittany Maynard, la estadounidense de 29 años enferma de
cáncer terminal que había anunciado su suicidio asistido para el 01 de
noviembre del 2014, murió el sábado en su casa de Oregón, Estados Unidos, según
anunció el domingo el grupo que defiende el derecho a elegir la muerte digna
Compassion and Choices. "Nos entristece anunciar el fallecimiento de una
querida y maravillosa mujer, Brittany Maynard", anunció a través de su
cuenta de Facebook esa organización.
"Adiós a todos mis queridos amigos y la familia que
amo", escribió en su cuenta de Facebook. "Hoy es el día que he
elegido para morir con dignidad debido a mi enfermedad terminal, este cáncer
cerebral terrible que se ha llevado tanto de mí... pero que se podría haber
llevado mucho más", escribió la joven en su cuenta de Facebook, según
informa la revista Time.
"El mundo es un lugar precioso, viajar ha sido mi gran
forma de aprender, mis amigos cercanos y colegas son quienes más dan. Incluso
ahora, mientras escribo, tengo un aro de apoyo alrededor de mi cama... ¡Adiós
mundo. Difundan buenas energías. Retribuyan!".
Maynard, que decidió crear una plataforma para recaudar
fondos para los que defienden el derecho a la muerte digna, se dedicó en los
últimos días de su vida a cumplir una lista de deseos, aventuras y sueños que
quería hacer antes de partir. La experiencia, alegre, estuvo teñida por el
deterioro de su salud. Sobre todo viajó. Fue con su marido al parque nacional
Yellowstone y con una amiga a Alaska. Allí navegó junto a glaciares en kayak y
se reunió con su madre para visitar más lugares. Todo esto lo cuenta en un
video, donde dice que el último ítem de esa lista es ver el Gran Cañón del
Colorado. Llegó a ese ítem hace pocos días.
Maynard, de 29 años, supo hace unos meses, poco después de
su boda, que tenía un tumor maligno en el cerebro. Los médicos le dieron cerca
de medio año de vida.
Determinó entonces que, para evitar pasar por las etapas más
duras de la enfermedad, ella misma decidiría cuándo morir.
Lo comunicó en un video que publicó en YouTube el día 06 de
octubre del 2014 y que ya fue visto más de 8,7 millones de veces. "Moriré
ahí arriba, en mi habitación, la que comparto con mi marido", dijo. La
fecha que escogió es dos días después del cumpleaños de su esposo, Dan Díaz. "Tuve
la posibilidad de disfrutar de mi tiempo con las dos cosas que más amo: mi
familia y la naturaleza", escribió en su blog. La experiencia, sin
embargo, no fue totalmente plena, porque como dijo, "es imposible olvidar
mi cáncer".
La historia de Maynard tuvo un impacto inusual en Estados
Unidos, donde se ha reavivado el debate sobre la eutanasia, con voces que se
alzaron para respaldarla y otras -incluso de otros pacientes terminales- para
cuestionarla.
Ella y su esposo se mudaron de California a Oregón, uno de
los cinco estados en EE.UU. en los que el suicidio asistido por doctores está
permitido. Una vez que estableció allí su residencia y probó que le quedaban
menos de seis meses de vida, obtuvo las medicinas para morir.
En 1997, Oregón se convirtió en el primer estado de EE.UU.
en legalizar el "derecho a morir dignamente". Los pacientes
terminales en pleno uso de razón pueden solicitar la muerte asistida a un
doctor. El paciente debe tragar la píldora sin ayuda. Es ilegal que el médico se
la administre.
FUENTE: BBC Mundo
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