sábado, 2 de septiembre de 2017
jueves, 24 de agosto de 2017
La "poda adaptativa"
Dicen sentirse distraídas, que
les falla la concentración y que no pueden pensar en otra cosa.
Son síntomas que comparten casi
todas las embarazadas y madres de bebés pequeños, y que pueden atribuirse
fácilmente al agotamiento y a la falta de sueño.
Sin embargo, una investigación
reveló que el embarazo genera cambios en el cerebro de la mujer con el fin de
aumentar la habilidad de la madre para cuidar a su hijo y crear un vínculo
entre ambos.
Escáneres cerebrales de 25 madres
primerizas mostraron una reducción en la materia gris en zonas específicas del
cerebro. Las modificaciones, que se asemejan en escala a los que se producen en
la adolescencia, dicen, se mantuvieron al menos durante dos años.
Según el estudio publicado en la
revista Nature Neuroscience, los cambios no limitan las habilidades cognitivas
ni la memoria de la madre.
El embarazo se caracteriza por
explosiones extremas de hormonas sexuales e involucra cambios fisiológicos y
físicos drásticos en el cuerpo, señalan los investigadores de la Universidad
Autónoma de Barcelona, España, y de la Universidad de Leiden, Holanda, a cargo
de la investigación.
Durante esos nueve meses, las
mujeres experimentan el mayor aumento de estrógeno en su vida. No obstante, no
se han hecho muchos estudios sobre el efecto del embarazo en el cerebro humano.
Esta investigación analizó
escáneres cerebrales de mujeres antes, después del embarazo y en los dos años
siguientes, y comparó estas imágenes con las de 19 padres primerizos, 17 hombres
sin niños y 20 mujeres que nunca dieron a luz.
Los científicos notaron una
reducción sustancial en el volumen de materia gris en el cerebro de las
primerizas. Las zonas afectadas fueron aquellas relacionadas con las
interacciones sociales en las que se atribuyen pensamientos y sentimientos a
otras personas, es decir en las regiones vinculadas a la empatía.
Según los autores, esta reducción
en las conexiones neuronales, que llaman "poda adaptativa", optimiza
ciertas funciones, como la capacidad de la madre de interpretar el estado
mental de su hijo y anticipar posibles amenazas en su entorno.
Los cambios fueron tan marcados
que con solo analizar las imágenes, las computadoras pudieron detectar qué
grupo de mujeres había pasado por un embarazo.
Como parte del experimento, los
investigadores monitorearon el cerebro de un grupo de madres a las que les
mostraron fotos de sus bebés y de otros niños.
Las partes que se iluminaron al
ver a sus hijos coincidían con las zonas donde se había optimizado la materia
gris durante la gestación. Las mismas zonas no reaccionaron cuando les
mostraron fotos de bebés ajenos.
"Podemos especular que las
reducciones en volumen observadas durante la gestación representan un proceso
de especialización (...) que, de alguna manera, responde a un propósito de
adaptación para la futura maternidad", explicó Elseline Hoekzema, autora e
investigadora de posdoctorado del Instituto de Psicología de la Universidad de
Leiden.
El estudio también demostró que
todas las embarazadas experimentaron los mismos cambios, independientemente de
si habían concebido naturalmente o por fecundación asistida. Por otra parte, no
se observaron cambios importantes en la materia blanca del cerebro.
miércoles, 23 de agosto de 2017
martes, 22 de agosto de 2017
miércoles, 16 de agosto de 2017
Las mejores imágenes de Médicos Sin Fronteras en el 2016
La ONG de Médicos Sin Fronteras (MSF) presentó a
fines del año pasado una galería con los mejores fotorreportajes que hicieron
algunos de sus voluntarios en países como Sudán del Sur, Uganda, Yemen,
Afganistán y otros durante el 2016.
MALAKAL, SUDÁN
DEL SUR: Mary James, de cuatro meses, sujetando el dedo de una enfermera en el
hospital de MSF en el Centro de Protección de Civiles (PoC, por sus siglas en
inglés) de las Naciones Unidas en Malakal, Sudán del Sur, en donde fue atendida
por tuberculosis (©Anna Surinyach).
ISLA DE KOK,
SUDÁN DEL SUR: Al atardecer, caminando a través de los pantanos del Estado de
Unidad, un integrante de MSF carga a un niño mientras su familia se abre camino
hacia la relativa seguridad de la isla de Kok, en donde más de 2000 personas se
están refugiando del conflicto (©Dominic Nahr).
LEER, SUDÁN
DEL SUR: Filas de personas desplazadas esperando una distribución de ayuda en
la vacía y destruida ciudad de Leer, en el Estado de Unidad. Miles de personas
huyeron de los enfrentamientos en el área y buscaron seguridad en los bosques,
los pantanos o en el Centro de Protección de las Naciones Unidas (© Dominic
Nahr).
LEER, SUDÁN
DEL SUR: Un integrante de MSF monitoreando la condición de un niño bajo
sospecha de padecer rabia, después de que un perro le mordiera la cabeza. Al
ser forzado a evacuar el hospital de Leer después de que fuera atacado por
hombres armados, el equipo de MSF está trabajando en un edificio abandonado. Si
el niño da positivo en la prueba de rabia, será poco lo que el personal médico
pueda hacer para salvarlo (© Dominic Nahr).
KATWE, UGANDA:
Un trabajador de MSF hablando con un hombre con VIH positivo que perdió la
vista y el oído cuando dejó de tomar sus medicamentos antirretrovirales a causa
del estigma social. Los equipos de MSF pasan casa por casa a hacer pruebas de
VIH en Katwe, Uganda (©Guillaume Binet/MYOP).
BOGA,
REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO: Una promotora de la salud de MSF hablando con
niños y padres en la aldea de Rubingo durante un proyecto de promoción de la salud
y de la salud comunitaria gestionado por MSF en Boga, República Democrática del
Congo (© Gabrielle Klein).
BÚSQUEDA Y
RESCATE EN EL MEDITERRÁNEO: Una mujer de Costa de Marfil llorando después de
haber sido rescatada de un bote de goma en peligro en el mar Mediterráneo. Ella
fue una de las 435 personas rescatadas de tres botes separados en un mismo día
por el Dignity 1, uno de los barcos de búsqueda y rescate de MSF (©Anna
Surinyach).
MAR
MEDITERRÁNEO: A bordo del Dignity 1, un barco de búsqueda y rescate de MSF, un
grupo de personas celebran haber sido rescatadas de un bote en peligro. Alrededor
de 435 personas fueron salvadas, la mayoría eran de Guinea, Mali, Costa de
Marfil y Senegal (© Anna Surinyach).
HAYDAN, YEMEN:
Un integrante de MSF mirando las ruinas del hospital de la organización en
Haydan, Yemen, después de que fuera destruido por bombardeos aéreos (©Atsuhiko
Ochiai).
LASHKAR GAH,
AFGANISTÁN: Una niña esperando en la sala de urgencias del Hospital de Boost en
Lashkar Gah, en la provincia de Helmand en Afganistán, que MSF gestiona en
colaboración con el Ministerio de Salud ©Kadir Von Lohuizen/NOOR.
ESTADO DE
BORNO, NIGERIA: Una madre colocando un trapo húmedo en el cuerpo de su hija
para intentar bajar la fiebre en la sala de aislamiento del hospital general en
Damboa, en el estado de Borno, en Nigeria. Su hija está siendo atendida por un
sarampión con complicaciones. Los casos más severos son referidos al hospital
en Biu, a dos horas de camino en auto (©Ikram N’gadi).
PORT SALUT,
HAITÍ: Un hombre sentado junto a su hijo en lo que quedó de su hogar cerca de
Port-Salut, en el sureste de Haití. El huracán Matthew arrasó en el Caribe el 4
de octubre, devastando grandes partes de la isla (©Andrew McConnell/Panos
Pictures).
EN ALGÚN LUGAR DEL MEDITERRÁNEO: Un grupo de personas esperando ser rescatadas de un
bote; junto a ellos están los cuerpos de quienes murieron intentando cruzar el
mar Mediterráneo. Los equipos de MSF salvaron a 246 personas y encontraron 25
cuerpos sin vida en el bote (© Borja Ruiz Rodríguez).
TUMACO,
COLOMBIA: Una psicóloga de MSF durante una consulta con una mujer en Tumaco,
Colombia. Los equipos de MSF proporcionan apoyo psicológico integral a víctimas
del conflicto armado y otros tipos de violencia, especialmente violencia
sexual, en el área urbana de Tumaco (©Lena Mucha).
MALAKAL, SUDÁN
DEL SUR: Una mujer llorando por su familiar enfermo en el hospital de MSF en el
Centro de Protección de Civiles de las Naciones Unidas (©Anna Surinyach).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


















