miércoles, 26 de febrero de 2020
viernes, 21 de febrero de 2020
miércoles, 12 de febrero de 2020
domingo, 9 de febrero de 2020
viernes, 7 de febrero de 2020
En la ciudad de Wuhan de la provincia china de Hubei, Li Wenliang ha muerto
Varios medios chinos y la OMS
habían informado sobre su muerte pero el Hospital Central de Wuhan, en el que estaba ingresado, aseguraba
que seguía vivo. Finalmente, el centro y la prensa estatal china han confirmado
su muerte.
Li Wenliang era oftalmólogo y,
junto con otros siete médicos, fue el primero en lanzar la alarma sobre el nuevo
coronavirus y acabó enfermando él mismo. Su fallecimiento ha sido ratificado
tras horas de confusión en el país debido a que, por la tarde, se anunció su
muerte pero, posteriormente, en medio de una oleada de manifestaciones de dolor
y rabia en las redes sociales, las autoridades del país aseguraban que, aunque
el médico había sufrido un paro cardiaco, seguía vivo y conectado a un respirador
artificial. Li Wenliang ha acabado sus días convertido en un héroe nacional
tras ser reprendido por “difundir rumores”.
Según el hospital, Li había
sufrido una parada cardíaca en torno a las 21:30 de la noche. Pero se le había conectado
a una máquina de ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea), un sistema que
insufla aire en los pulmones y bombea sangre por el sistema circulatorio, por
lo que seguía vivo, sostenido artificialmente.
Con este anuncio, el hospital
conseguía parar la riada de duelo, en unos niveles insólitos en China, por un
médico que se había convertido en héroe nacional y cuya muerte, la de un hombre
joven y sin aparentes problemas de salud previos —un perfil muy distinto del
que las autoridades describen como el de la víctima más habitual del virus (personas
mayores de 70 años con otras dolencias anteriores), podría generar una reacción popular que
pusiera en peligro la prioridad sacrosanta para el régimen chino: la
estabilidad social. Finalmente, el hospital ha anunciado que, esta vez sí,
había muerto.
El médico, de 34 años, casado,
con un hijo y con otro en camino, había escrito un mensaje el 30 de diciembre
en un grupo de antiguos compañeros de la facultad en las redes sociales. Según
les explicaba, en su hospital de Wuhan habían ingresado siete pacientes, todos
ellos con síntomas muy similares al SARS, la epidemia causada por otro
coronavirus que en 2003 mató a casi 800 personas. Li también precisaba que los
siete enfermos tenían algún tipo de relación con el mercado de pescado y
marisco Huanan, donde se vendían también todo tipo de animales salvajes y que
posteriormente se identificaría como el lugar de donde la infección se
transmitió al ser humano.
Cuando escribió el mensaje, Li no
tenía intención de diseminar la información más allá de su círculo de
amistades. Simplemente, pedía a sus antiguos compañeros que tuvieran cuidado y
que advirtieran a sus familias. Pero alguien en el grupo comenzó a difundirlo y
las redes sociales hicieron el resto. Cuatro días más tarde recibía una visita
de la policía: le acusaban de “difundir rumores”, un cargo que en China puede
suponer hasta siete años de cárcel. Otros siete médicos también recibieron la
misma acusación.
En su caso, Li tuvo que acudir a
comisaría y firmar una declaración en la que admitía su falta y prometía no
reincidir, antes de que se le permitiera regresar a su casa.
El 8 de enero atendió en el
hospital a una paciente con glaucoma, sin saber que era portadora del virus. El
día 10 comenzó a sentirse mal, con los síntomas que provoca ese patógeno: dolor
de garganta, tos seca, fiebre, dificultad para respirar. A los dos días tuvo
que ser hospitalizado pero continuó empeorando.
Finalmente, el 1 de febrero
recibió el diagnóstico. Sufría la neumonía atípica que puede causar el virus,
algo que comunicó él mismo en su cuenta de Weibo, el Twitter chino. “Hoy ha
llegado la prueba del ácido nucleico con un resultado positivo. La suerte está
echada, finalmente diagnosticado”, escribía.
El caso de Li había alimentado la
furia de un público chino que, desde que se declaró el bloqueo de Wuhan y otra
quincena de ciudades en Hubei, la provincia más afectada por la epidemia, había
criticado duramente la gestión de las autoridades en el comienzo de la crisis.
De haber permitido que el público
prestara oídos a las denuncias de los ocho médicos, se lamentaba el clamor en
las redes, los ciudadanos habrían podido tomar precauciones. Y si las
autoridades locales, en lugar de silenciarlos, les hubieran hecho caso, se
habrían visto obligadas a tomar medidas que habrían frenado antes la
propagación de la enfermedad. Ahora el virus ha matado ya a más de 500 personas
e infectado a más de 28.000, en China y cerca de una treintena de países.
La semana pasada, el propio
Tribunal Supremo de China dio la razón a esas críticas. Emitió un dictamen en
el que se mostró muy crítico con el comportamiento de la policía. Según
afirmaba, debían haber permitido que circulara la advertencia de los médicos.
Pese a que no fuera cierta al 100% –aunque emparentados, el nuevo coronavirus
es distinto del causante del SARS– habría permitido a la población precaverse
llevando mascarillas o evitando aglomeraciones.
Desde su cama de hospital, y
mientras recibía millares de mensajes de agradecimiento y ánimo de numerosos
internautas a través de las redes sociales, enviaba breves textos de
tranquilidad en Weibo: no le habían retirado la licencia para ejercer como
resultado de la denuncia; tampoco iba a denunciar él a la policía. Le bastaba
con que se supiera la verdad.
Este jueves sufría un fallo
cardiaco que hacía que numerosos medios chinos anunciaran su muerte. La
Organización Mundial de la Salud se apresuraba a rendirle tributo. En un tuit,
se declaraba “profundamente entristecida por la muerte del doctor Li Wenliang.
Todos debemos celebrar el trabajo que hizo sobre el #2019-nCoV”.
En WeChat, el WhatsApp chino, y
otras redes sociales se multiplicaban también los homenajes ciudadanos al
médico, en una oleada sin precedentes por su número, su tristeza y su rabia.
“Es terrible. Realmente es una muerte que no debía haber ocurrido. Era tan
joven. Lo siento”, comentaba una internauta que se identificaba como “Ai
Dandan”. “Esta vez la bandera roja de cinco estrellas (la china) está en deuda
contigo”, comentaba otro.
Tras el anuncio del hospital, los
mensajes de dolor se cambiaban por otros de ánimo. Aunque algunos ya parecían
anticipar un anuncio del fallecimiento en un futuro, cuando la reacción de la
opinión pública fuera, previsiblemente, menos airada: "Recuerden después
cómo nos sentimos ahora", apuntaba una usuaria de las redes. Ahora, ya de
madrugada en China, ha vuelto la oleada de mensajes de duelo tras la
confirmación del fallecimiento de Li Wenliang, también confirmada en Weibo.
jueves, 6 de febrero de 2020
lunes, 3 de febrero de 2020
viernes, 31 de enero de 2020
La OMS declara la alerta internacional ante la expansión del coronavirus
El comité de emergencia de la
Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decidido este jueves por la noche en
Ginebra declarar la emergencia internacional por el brote del coronavirus de
Wuhan. Así lo ha anunciado el director general del organismo, Tedros Adhanom
Ghebreyesus, que ha justificado la decisión por la necesidad de una
"acción global" que permita contener el imparable avance del virus.
La OMS, como en los últimos días,
ha tenido un trato exquisito con China, de la que ha alabado "la reacción
que ha tenido ante un brote epidémico sin precedentes". "De ninguna
manera debe entenderse la declaración de emergencia como un voto de
desconfianza hacia China", ha insistido el director general, que ha puesto
más el foco en la necesidad, ante la difusión del virus, de proteger a aquellos
países que "ante la posible llegada del virus no cuentan con los medios
para su control". La OMS, sin embargo, considera que, por ahora, "no
es necesario imponer nuevas restricciones en viajes o comercio".
La decisión llega a los 30 días
de la primera alerta por la nueva enfermedad lanzada por China el pasado 31 de
diciembre y después de que el número de afectados por el patógeno se haya
multiplicado en la última semana hasta más de 9.500 casos confirmados y
alcanzar los 213 muertos. De ellos, más de 80 enfermos han sido diagnosticados
en 19 países fuera de China. Finlandia, India, Italia y Filipinas han sido los últimos
en sumarse a la lista. No se ha producido ningún fallecimiento fuera del país
asiático.
Es la sexta vez que la OMS adopta
esta medida tras hacerlo por la gripe A en todo el mundo (en 2009), la polio en
Oriente Próximo, el ébola en África Occidental (2014), el zika en América
(2016) y el pasado mes de julio contra el ébola en la República Democrática del
Congo. Contra el SARS, en 2002, la OMS no tomó una decisión similar porque los
mecanismos para hacerlo aún no estaban bien definidos. La última versión del
Reglamento Sanitario Internacional fue aprobada en 2005 y es en gran medida
heredera de esa crisis en lo que a las declaraciones de emergencia se refiere.
El comité de emergencia decidió
el pasado viernes, tras dos días de reuniones y con sus 16 miembros divididos,
no declarar la emergencia al considerar que el brote por el coronavirus
2019-nCoV era entonces algo "importante" pero no una urgencia
mundial, aseguró Didier Houssin, presidente del comité.
Muchas cosas han cambiado desde
entonces. El brote viral ha seguido expandiéndose, no solo en la cantidad de
personas y países afectados, sino que también se han registrado los primeros
contagios fuera de China —en Alemania, Japón, Vietnam, Taiwán y Estados
Unidos—, lo que ha roto uno de los principales argumentos utilizados por el
comité.
Según el Reglamento Sanitario
Internacional, la declaración de la emergencia debe hacerse cuando un evento
"constituye un riesgo para la salud pública de otros Estados a causa de la
propagación internacional de una enfermedad" y este "podría exigir
una respuesta internacional coordinada".
Para valorar si el evento es de
suficiente gravedad se tienen en cuenta factores como su "gravedad en la
salud pública", el "carácter inusitado o imprevisto", las
"posibilidades de propagación internacional" y el "riesgo de
restricciones a los viajes o al comercio", entre otros.
La declaración de la emergencia
supone, según lo establecido en el mismo reglamento —de obligado cumplimiento
para los países que lo han suscrito, que son la práctica totalidad de los
miembros de la ONU—, la coordinación entre los países bajo el marco de la OMS
en la elaboración y aplicación de medidas preventivas y planes de contingencia,
algo que extiende sus efectos a cuestiones de enorme repercusión económica,
política y social, como son el cierre y controles en fronteras, las
restricciones en el movimiento de personas y mercancías y la adopción de todo
tipo de medidas de prevención, entre otras.
La decisión del comité de
emergencia de no declarar la semana pasada la alerta había provocado una
creciente incertidumbre en todo el mundo. "Al no decidir nada, el comité
creó un vacío de autoridad internacional, que es el papel que debe tener la
OMS. Esto ha propiciado que Gobiernos y empresas empezaran a tomar decisiones
por su cuenta y sin coordinación", afirma Daniel López Acuña, ex director
de Acción Sanitaria en Crisis de la OMS y actual profesor asociado en la
Escuela Andaluza de Salud Pública.
La desordenada evacuación de
ciudadanos de otros países, el cierre de fronteras —Rusia cerró ayer los 4.300
kilómetros que comparte con China— o la decisión consecutiva de muchas
aerolíneas de dejar de volar a China es "justo lo que no hay que hacer".
"Es el peor de los escenarios. Las consecuencias económicas de estas
restricciones desordenadas son devastadoras. Por eso es tan necesario que la
OMS asuma el liderazgo", añade López Acuña.
Las reticencias de la propia
China han sido uno de los motivos que ha retrasado la declaración de
emergencia, según las fuentes consultadas. "La OMS ha vivido una enorme
tensión interna", asegura una fuente del organismo, que pide el anonimato.
"Pekín ha querido demostrar al mundo que las críticas recibidas hace dos
décadas por la gestión del SARS son cosas del pasado. Que podía manejar esta
crisis con sus propios medios. Y aunque es cierto que ha adoptado medidas de
gran importancia de forma adecuada, también lo es que este brote hace días que
ya no es un asunto interno", admiten estas fuentes.
"Los Gobiernos tienden a
resistirse a que se declare una alerta internacional cuando les afecta. Sienten
que se ven señalizados, castigados, mal calificados… En realidad, deben
entender que esto se hace porque el problema ha rebasado las fronteras y es
necesario actuar internacionalmente", corrobora por su parte López Acuña.
El viaje a China de la cúpula de
la OMS en los últimos días —encabezada por Ghebreyesus y el responsable de
emergencias del organismo, Michael J. Ryan— se interpreta como "la
preparación del terreno" para declarar la emergencia sin molestar a China.
En la rueda de prensa ofrecida a
su regreso a Ginebra, Ryan ya dejó entrever el cambio de posición que se había
impuesto en el organismo: "194 países adoptando de forma unilateral e
individual medidas basadas en sus propias valoraciones de riesgo es una receta
con un gran potencial de desastre político, económico y social", afirmó el
responsable de emergencias de la OMS.
Sobre la posibilidad de declarar
la emergencia, Ryan avanzó que "la gran ventaja de este enfoque es que
pueden alinearse las medidas adoptadas por todos los países a la vez" lo
que permite "implementar medidas basadas en la evidencia científica que
frenan la expansión del virus mientras se minimiza el impacto en los viajes y
el comercio".
La OMS incluso se plantea
modificar el sistema vigente de la declaración de la emergencia internacional.
"El actual funcionamiento es de sí o no y lo tenemos que revisar", afirmó
Ghebreyesus, que se mostró más partidario de un "enfoque de semáforo que
puede ayudar porque el ámbar es el aviso de que algo tiene que hacerse, pero
aún no es el rojo".
domingo, 26 de enero de 2020
lunes, 20 de enero de 2020
El 2020 es el Año Internacional del Personal de Enfermería y de Partería
El personal
de enfermería y partería desempeña una función crucial en la prestación de
servicios de salud, ya que consagran sus vidas a cuidar a las madres y los
niños, administrar vacunas que salvan vidas, proporcionar consejos de salud,
cuidar de las personas mayores y, en general, satisfacer las necesidades
sanitarias esenciales del día a día. Además, suelen ser el primer y el único
lugar de atención disponible en sus comunidades. A fin de lograr la cobertura
sanitaria universal, el mundo necesita que el personal de enfermería y partería
aumente en 9 millones.
Aúne esfuerzos con la OMS y sus
asociados, entre los que figuran la Confederación Internacional de Matronas, el
Consejo Internacional de Enfermeras, la campaña Nursing Now y el Fondo de
Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en esta iniciativa que durará un año
entero y celebra la labor del personal de enfermería y partería, pone de
relieve las difíciles condiciones que suelen enfrentar y promueve el aumento de
las inversiones en el personal de enfermería y partería.
viernes, 17 de enero de 2020
martes, 14 de enero de 2020
En Ecuador anulan títulos falsos de Medicina
La Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e
Innovación (Senescyt), informó que anuló el
registro de seis títulos en la especialidad de cirugía plástica y traumatología.
El pasado viernes, la Secretaría Anticorrupción denunció a seis
personas por falsificación de títulos. Indicó que los implicados registraron
los títulos entre el 2017 y 2019, pero algunos ejercen la profesión desde hace
más de una década.
Supuestamente tenían títulos otorgados por la Universidad de
La Habana, Cuba.
La Senescyt agregó que entre enero y abril de 2019, el colegio de
Médicos del Guayas y la Sociedad Ecuatoriana de Cirugía Plástica Reconstructiva
y Estética, denunciaron irregularidades relacionadas a seis personas
que habrían obtenido títulos por la universidad de Ciencias Médicas de Cuba.
La Embajada de Cuba informó que oficialmente las personas
denunciadas no se encuentran en los registros de graduados de ese centro de
estudios.
FUENTE: https://www.eluniverso.com/noticias/2020/01/13/nota/7689234/senescyt-anulo-titulos-supuestos-medicos
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