martes, 24 de mayo de 2016
domingo, 22 de mayo de 2016
Libre de 40 años de cárcel
Por Jan Martínez Ahrens
Sufrió un problema obstétrico y
fue denunciada por los médicos que la atendieron.
Cuatro años
ha tardado María Teresa Rivera en ver el final del túnel. En 2012 fue condenada
a 40 años de cárcel por un aborto sufrido en casa. La despiadada sentencia, símbolo de la durísima
legislación antiabortista en El Salvador, ha sido ahora anulada. El juez, tras
un largo proceso de apelación, admite que “hubo debilidades en la autopsia
realizada al cadáver” y que se carecían de “elementos probatorios que determinaran
que fuera ella la que le quitara a la vida a su hijo”.
La
liberación de Rivera, de 32 años, supone el fin de una pesadilla que se inició
el 24 de noviembre de 2011 en el municipio de Mejicanos. La mujer, debido a un
“problema obstétrico”, perdió al feto, de 21 semanas. La hemorragia la dejó
tirada en el cuarto de baño, donde fue descubierta por su suegra y llevada al
hospital. Los médicos, a los que también pone en la diana la ley salvadoreña,
dieron parte a la policía. Un mecanismo infernal se había puesto en marcha.
Al
tratarse de un hecho extrahospitalario, la fiscalía dejó fuera la imputación
por aborto y directamente la acusó de asesinato (homicidio agravado). 40 años
de cárcel. Pese a la oleada de protestas internacionales, el 27 de julio de
2012 el tribunal dictó sentencia. Ahora, cuatro años después, da marcha atrás.
La revocación de la condena ha
sido aplaudida por las organizaciones que luchan por acabar con la implacable
persecución del aborto en El Salvador. “La liberación de Rivera es un paso
adelante en un país donde las mujeres son tratadas como ciudadanas de segunda
clase”, señaló en un comunicado Amnistía Internacional. “Es una luz de
esperanza para las mujeres juzgadas irresponsablemente”, dijo a Efe la
Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto.
En El Salvador, uno de los países
con mayor tasa de embarazos adolescentes de Latinoamérica, el aborto está
prohibido en cualquier circunstancia. Da igual que la vida de la madre corra
peligro o que la gestación sea debida a violación o incesto. La pena mínima es
de ocho años y la máxima 50 años. En una década, se han emitido más de un
centenar de condenas. La rigidez legislativa es tal que en 2013 el Tribunal
Supremo rechazó la petición de aborto de una mujer de 23 años, gravísimamente
enferma y con un feto anencefálico (sin cerebro), y obligó a practicar una
cesárea. La criatura murió, como habían alertado los médicos, a los pocos días.
viernes, 13 de mayo de 2016
jueves, 12 de mayo de 2016
Día Internacional de la Enfermera(o)
Una parte del personal de Enfermería de la Unidad de Neonatología del Hospital Enrique Garcés en Quito, Ecuador
lunes, 9 de mayo de 2016
martes, 3 de mayo de 2016
lunes, 2 de mayo de 2016
sábado, 30 de abril de 2016
El último Pediatra de Alepo murió en un ataque aéreo contra un hospital sirio
El Dr. Muhammad Waseem Moaz en Alepo en febrero del 2016
El Dr. Muhammad Waseem Moaz murió en un ataque aéreo que
afectó al Hospital de Médicos Sin Fronteras en Siria el 27 de abril del 2016.
Era el último Pediatra que seguía trabajando en la devastada ciudad siria de Alepo.
El organismo internacional Médicos Sin Fronteras confirmó
oficialmente que el Dr. Muhammad Waseem Moaz, de 36 años, murió cuando una
bomba golpeó el Hospital Al Quds en torno a las 10 p.m. del último miércoles.
Al menos 50 personas murieron en ese ataque contra el edificio situado en el
barrio de Al-Sukkari.
En un emotivo homenaje en Facebook, su amigo y ex colega, el
doctor Hatem describe a Moaz, (que había trabajado en Al Quds desde 2013) como
"el médico más amoroso de nuestro hospital." "Fue muy amable y
solía bromear mucho con todo el personal," se lee en su tributo.
Hatem, director del Hospital de Niños de Alepo, dijo que Moaz
se vio envuelto en el ataque aéreo durante el turno de emergencia en el que
habitualmente trabajaba con el fin de ayudar a más civiles. "Era importante para toda la ciudad de Alepo
liberada", dijo un portavoz de la Asociación de Médicos Independientes.
"Era el único que tenía una especial cualificación, por lo que no sólo era
un médico, sino un instructor de médicos."
"Él no había visto a su familia en Turquía desde hacía
ya cuatro meses, pero siempre solía decir, 'Voy a permanecer en Alepo.' Era un
hombre valiente que se negó a salir de la ciudad bajo ninguna
circunstancia", añadió la declaración de la organización no gubernamental.
Aitor Zabalgogeazkoa, un representante de Médicos Sin
Fronteras que encabezó el equipo de esta organización en Alepo en 2014, dijo que
Moaz se comprometió a ayudar a los niños de la ciudad en las circunstancias más
terribles. "Se mantuvo en marcha, siempre estaba allí y siempre preocupado
por las necesidades de la gente trabajando en condiciones que ni siquiera
podemos imaginar" dijo.
Un portavoz de Médicos Sin Fronteras dijo que a pesar de que
no podían confirmar que Moaz era efectivamente el último Pediatra de alto nivel
en la ciudad, sabían que era uno de los últimos trabajando en la zona. "La
pérdida de su vida es una tragedia terrible y tendrá un impacto devastador en
esta situación ya de por si crítica".
Rami Abdel Rahman, jefe del Observatorio Sirio para los
Derechos Humanos (SOHR), dijo a la BBC que Moaz fue el último Pediatra de alto
nivel en la parte controlada por los rebeldes de la ciudad. La organización,
con sede en Londres, dijo que más de 100 personas han muerto en la última
semana en la ciudad.
El hospital bombardeado también se afectó en su atención
obstétrica. Era el único hospital que funcionaba en las zonas controladas por
los rebeldes que tenían una unidad de cuidados intensivos cardíacos de 24 horas.
Moaz fue uno de los ocho médicos y 28 enfermeras que trabajaban en la
instalación.
Muskilda Zancada, jefe de la misión en Siria de Médicos Sin
Fronteras, advirtió que "el cielo se está cayendo en Alepo." "El
ataque contra el hospital Al Quds ha destruido uno de los últimos lugares en
Alepo en el que aún se podía encontrar la humanidad", dijo. "Alepo es
ya una cáscara de lo que lo era antes, este último asalto parece decidido a
eliminar siquiera eso."
No está claro quién lanzó el ataque, pero fuentes locales
han culpado a cualquiera de los aviones de combate sirios o rusos, un reclamo
rechazado por el ejército sirio a la BBC.
Tras el ataque, una coalición de los médicos que siguen
trabajando en Alepo publicó una carta recordando a su colega como "el más
valiente y la más amable de las almas, cuya devoción por el tratamiento de las
víctimas más jóvenes de esta guerra era sin precedentes."
Moaz de fue descrito como "uno de los mejores pediatras
que quedaban dentro de Siria" y su muerte como "un recordatorio letal
de que los que atacan Alepo no tienen ninguna consideración por la santidad de
la vida o de la humanidad."
"Los médicos que trabajan en la primera línea de la
guerra en Alepo vieron el cese de las hostilidades que fue negociado en febrero
con escepticismo". "Durante la última semana, nuestros peores temores
fueron llevados a casa en las circunstancias más terribles. La ciudad está
sangrando".
Horas después del ataque, había informes de que se estaban
sacando a personas de los escombros. Antes, el concejal Bara Abu Saleh había
dicho que la ciudad era "como el Apocalipsis."
En tanto, funcionarios de EE.UU. y Rusia acordaron un
"régimen de silencio" de 48 horas en el país a partir de la
medianoche del viernes.
A raíz de los últimos ataques y del alto el fuego parcial,
80 organizaciones internacionales y sirias lanzaron un comunicado urgente
pidiendo a Barack Obama y a Vladimir Putin instruir a su personal diplomático
para "salvar lo que queda del acuerdo de cese de hostilidades." "La
violencia en Siria ha aumentado de manera alarmante, según los informes, tomando
en promedio una vida cada 25 minutos en las últimas 48 horas. No podemos dar la
cara a esta catástrofe ", dijeron.
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