Cruces para las víctimas de los disparos del miércoles 14 de
febrero del 2018 en la Marjory Stoneman Douglas High School cuelgan de una
cerca a poca distancia de la escuela en Parkland, Florida, EE. UU. (Foto de Jonathan Drake para Reuters)
viernes, 16 de febrero de 2018
martes, 13 de febrero de 2018
Se desarrollan, por primera vez, óvulos humanos en el laboratorio
La técnica se ha creado para
preservar la fertilidad de mujeres o niñas que van a empezar radioterapia o
quimioterapia
Científicos de Edimburgo (Reino
Unido) y de Nueva York (EE UU) han logrado por primera vez cultivar fuera del
cuerpo óvulos humanos inmaduros hasta su última fase de desarrollo, el momento
en el que están listos para la fecundación con un espermatozoide. Los autores
sugieren que esta técnica podría utilizarse para preservar la fertilidad de
niñas antes de que reciban tratamientos que podrían dañar sus óvulos, como
quimioterapia o radioterapia.
Para desarrollar un tratamiento
de preservación de fertilidad, los científicos primero tendrán que demostrar
que los óvulos maduros son viables y que al fecundarse producen embriones
sanos, afirma Antonio Requena, el director general médico del Instituto
Valenciano de Infertilidad (IVI), que no participó en la investigación. Esto ya
se ha logrado en ratones, pero tendrán que pasar varios años más hasta que se
demuestre la seguridad del método en humanos. En el estudio, que aparece
publicado en la revista científica Molecular
Human Reproduction, participaron 10 mujeres sanas que habían escogido dar a
luz por cesárea. Durante la operación, los cirujanos tomaron biopsias de sus
ovarios que sirvieron para la posterior extracción de folículos ováricos
—envoltorios de tejido que contienen los óvulos—.
“El cultivo es complicado, porque
las estructuras cambian muchísimo su tamaño”, explica a Materia Richard
Anderson, uno de los autores del estudio de la Universidad de Edimburgo. “Los
folículos primordiales solo miden unas micras de diámetro, mientras que el
folículo maduro puede llegar a medir dos centímetros de lado a lado”, señala el
biólogo. Para sortear estos cambios morfológicos, los investigadores realizaron
el proceso en varias fases: empezaron desarrollando folículos completos, pero
cuando estos se volvieron demasiado grandes para las técnicas de cultivo,
extrajeron los óvulos y descartaron el tejido accesorio.
Anteriormente, varios centros de
investigación habían logrado replicar partes del proceso de desarrollo, pero
esta es la primera vez que se lleva a cabo por completo. Mientras que en un
ovario sano la maduración del óvulo suele llevar tres meses, en el laboratorio
solo tardó tres semanas. Anderson sostiene que “el hecho de que suceda más
rápido en cultivo no significa que hay ocurrido algo malo, simplemente que el
desarrollo es posible en menos tiempo”.
Requena advierte que “debemos ser
muy cautos” antes de proceder con técnicas de preservación de fertilidad, pero
felicita a los investigadores por el potencial que tiene su logro para la
clínica. Normalmente, los médicos pueden extraer tejido ovárico de pacientes
oncológicos para reimplantarlo después del tratamiento. Sin embargo, esa
intervención conlleva el riesgo de reintroducir células cancerosas al
organismo. Con la nueva técnica, los óvulos inmaduros que se extraen del tejido
ovárico se pueden desarrollar y almacenar en el laboratorio para su posterior
fecundación. Cada óvulo aislado estaría libre de células contaminantes:
“podríamos fecundarlos [in vitro] y obtener embriones, que es lo que se
implantaría”, explica el doctor.
Aunque han demostrado que
desarrollar óvulos en el laboratorio es posible, los autores reconocen que el
proceso no es exactamente eficiente: de los 87 folículos que cultivaron,
lograron extraer nueve óvulos maduros. Además, las células que obtuvieron no
son idénticas a las que produce el cuerpo. Cuando el óvulo madura por completo,
debe expulsar la mitad de su material genético en una estructura secundaria
llamada el cuerpo polar. Todos los óvulos de laboratorio, ya sean de ratón o de
humano, muestran cuerpos polares más grandes de lo normal. “No sabemos si el
tamaño del cuerpo polar es relevante, pero en ratones la fecundación de los
óvulos de laboratorio no es tan eficiente como cuando crecen en el cuerpo”,
dice Anderson. A pesar de estas limitaciones, el estudio también ha clarificado
el proceso de desarrollo del óvulo humano en sus distintas etapas, lo cual
podría facilitar la investigación de otros tratamientos de infertilidad y de
nuevas técnicas en medicina regenerativa.
miércoles, 7 de febrero de 2018
martes, 30 de enero de 2018
lunes, 29 de enero de 2018
miércoles, 17 de enero de 2018
Manushi: 28 semanas y 400 gramos
Manushi
es una niña india que nació diminuta por cesárea de emergencia después de que
su madre enfermara y su vida corriera peligro. Vino al mundo el 15 de junio con
tan solo 28 semanas de gestación, apenas 400 gramos de peso y tan solo 21 centímetros
de largo. Los médicos le dieron una probabilidad del 0,5% de sobrevivir, pero
salió adelante y ha sido dada de alta a los siete meses de vida con un peso
cercano a los 2,4 kilos.
Un
niño se considera prematuro cuando nace antes de las 37 semanas de gestación y
Manushi es una gran prematura, es decir, bebés nacidos por debajo de las 28
semanas y de menos de un kilo de peso. Dentro de este grupo, a los que pesan
menos de 500 gramos, se los califica como bebés milagro.
Este
15 de enero hubiese cumplido siete meses internada en la Unidad
de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital Infantil Jivanta en Udaipur
(en el Estado de Rajastán, al oeste de la India), pero recibió el alta unos días
antes de cumplirlos, el pasado 11, informó el diario Hindustan Times, que
subraya que es uno de los bebés más pequeños que ha logrado sobrevivir en India
ya que el anterior récord lo tenía
Rajni, que pesó 450 gramos, en 2012.
La
madre, Seeta, de 48 años, y su padre Giriraj, de 50, de Rajasthan (India), la
llaman y, con toda razón, su milagro. "Ella luchó, luchó y luchó contra
todas las probabilidades y lo logró", comenta la madre, que lleva 35 años
casada con el padre.
Seeta
sufrió una presión arterial peligrosamente alta e incontrolable durante su
embarazo y una ecografía reveló falta de flujo sanguíneo a la placenta. Los
médicos tomaron la decisión de realizar una cesárea de emergencia el 15 de
junio, cuando solo llevaba 28 semanas de gestación. Manushi, cuyo pie era del
tamaño de la uña de un adulto, no respiraba al nacer, pero su familia decidió
intentarlo, por lo que fue conectada a un respirador artificial e ingresada en
cuidados intensivos. Su piel era tan frágil como un papel y sus órganos no estaban
desarrollados.
Le
dieron una probabilidad del 0,5% de supervivencia. Sunil Janged, jefe de
Neonatología del hospital, confiesa: "Cuando nació, no estábamos
seguros de lo que podría pasar". "Ella luchaba por respirar, por lo
que se le colocó inmediatamente un respirador para expandir sus diminutos
pulmones. No podría ser alimentada adecuadamente debido a la inmadurez de su
intestino", recuerda.
"Todos
los nutrientes esenciales como aminoácidos, lípidos, carbohidratos, minerales,
multivitaminas y oligoelementos los recibía directamente por circulación
sanguínea", explica Janged, que añade que el mayor reto de su equipo fue
evitar que sufriera una infección. A las siete semanas, Manushi fue capaz de
digerir la leche y, lentamente comenzó a respirar por sí misma y su cerebro y
ojos se desarrollan normalmente.
"Decidimos
salvar la vida del bebé y ofrecerle la atención y el cuidado médico necesarios
porque queríamos enviar un mensaje de que las niñas deben estar protegidas. En
un estado como Rajastán, donde el infanticidio femenino es desenfrenado, las
personas tienen que dar un paso adelante y tomar medidas para poner fin a esta
práctica malvada", dice el médico. El rotativo indica que los bebés con
menos de 24 semanas o que no superan los 600 gramos rara vez sobreviven en
India.
Según
la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prematuridad es la principal
causa de defunción en los niños menores de cinco años, y provocó en 2013 cerca
de un millón de muertes. Cada año nacen 15 millones de bebés antes de tiempo en
el planeta. La OMS señala que el bebé prematuro se puede enfrentar a diversos
problemas de salud como la pérdida de calor corporal o una mayor dificultad
para alimentarse o una mayor incidencia de infecciones graves, entre otros. En España
nacen cada año unos 29.000 niños prematuros, y representan el 75% de los
ingresos hospitalarios en neonatos, según los últimos datos ofrecidos por la
Sociedad Española de Neonatología (SENeo) y en Europa, los prematuros son
500.000 al año.
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