sábado, 8 de marzo de 2014

En el Día Internacional de la Mujer: Sueños de Madres y de Hijas...

Saciido Jeque Yacquub y su hija Faadumo Subeer Mohamed, de 34 y 13 años respectivamente, en su casa de campo en Mogadiscio. Saciido quería ser una mujer de negocios, estudió hasta los 20 años y ahora dirige una pequeña empresa. A Faadumo le gustaría ser doctora.



Manami Miyazaki, de 39 años, posa de pie con su hija Nanaha de 13, que aparece con su saxofón, en una de las habitaciones de su casa de Tokio. Manami es ama de casa y estudió hasta los 20 años. Le hubiese gustado tener un trabajo que le permitiese conocer a mucha gente. Espera que su hija forme una familia y le encantaría que Nanaha encontrase un trabajo que le permitiese desarrollar sus habilidades. Nanaha quiere ser diseñadora, música o enfermera.
 


Sulochna Mohan Sawant, de 23 años, y su hija Shamika Sawant, de 5 años de edad, en una de las habitaciones de su casa en Mumbai. Sulochna cuando era niña quería ser doctora pero solo pudo estudiar hasta los 14 años. Ahora trabaja como empleada doméstica. Sulochna sueña con ser profesora.



Susana Maria Cardona, de 33 años, posa con su hija Alejandra Ruby Cardona, de 12, en su casa de Tegucigalpa. Susana María estudió hasta los 17 años y es ama de casa. Le gustaría que su hija fuese médica pero la pequeña quiere ser abogada.



Tadjroshan y su hija Ayman, de 40 y 12 años respectivamente, en su casa en una barriada en las afueras de Islamabad. Tadjroshan fue a la escuela solo dos años, tiempo suficiente para aprender a leer el Corán; luego continuó a la práctica de lectura en casa. Ahora enseña el Corán a las chicas locales. Le gustaría cumplir el sueño de su hija de ir a la universidad. Aymnan quiere ser médica y espera que sus padres puedan financiarle los estudios.



Thozama Kala, de 30 años, y su hija Mpho, de nueve, en una foto tomada en la cocina de su casa en Cabo Langa, Sudáfrica. Thozama está estudiando para ser administrativa y espera que su hija sea médica, pero Mpho quiere ser maestra.



Claire Coyne de 43 años, posa para una fotografía con su hija Ella, de 10, en su casa de Shepshed, Inglaterra. Claire es asistente de banca y su ambición es que su hija sea profesora de Educación Física. Aunque lo que realmente le importa es disfrutar de su pequeña. La niña todavía no ha pensado que le gustaría hacer pero quiere ir a la universidad. Y no le importaría ser profesora de baile.



Bidaa Mhem Thabet al-Hasan, de 39 años, posa con su hija Mariam Khaled Masto, de 9, a la puerta de su casa en Deir al-Zor, Siria. Bidaa es directora de una escuela fundada por un grupo de profesores y voluntarios. Su ambición era ser ginecóloga. Le gustaría que su hija estudiase farmacia, pero le dejará que elija su camino. A Mariam le gustaría ser profesora de árabe en la localidad donde vive.



Oumou Ndiaye, de 30 años, y su hija Aissata Golfa, de 9, posan en su casa de Bamako, Mali. Omou es ama de casa y no fue a la escuela. Espera que su hija se case con alguien de su etnia. Assiata aspira a ser maestra cuando cumpla 18 años.



Lucia Mayta, de 43 años, y su hija Luz Cecilia, de 12, posan dentro de su bodega en La Paz, Bolivia. Lucía estudió hasta el cuarto grado de primaria y sabe leer, escribir y matemáticas básicas; se encarga de la bodega. Viven con el resto de la familia en la parte trasera del negocio y sueña con construir una casa en el futuro. Luz Cecilia está en séptimo grado y quiere ser cantante.



Kylie Glass, de 40 años, y su hija Abby Cristal, de 12, en Caringbah (Sidney). Kylie terminó la escuela a los 17 años y ahora trabaja formando a cuidadores infantiles. Dice que cuando era pequeña, quería trabajar con niños. Kylie solo quiere que su hija sea feliz y tenga buena salud. A Abby le gustaría trabajar con algo relacionado con la ciencia y convertirse en una policía forense o, también, en algo totalmente distinto como trabajar en una peluquería.



Tahsiye Ozyilmaz, de 33, y su hija Halime, de 14, en su casa de la aldea Zeytinpinar en Derik, un pueblo kurdo en la provincia de Mardin. Tahsiye es ama de casa y no fue a la escuela. Le hubiese gustado ser maestra pero se casó a los 17 años. Le gustaría que su hija acabase los estudios y que fuese médica pero Halime dejó de ir a la escuela el año pasado porque estaba 10 kilómetros de su casa y era demasiado complicado el trayecto. La madre cree que su hija tendrá un matrimonio arreglado cuando cumpla los 17 años.



Alicia Chiquin y su hija Fidelina Ja, de 43 y 18 años respectivamente, posan en su casa en Pambach, Guatemala. Alicia no ha estudiado y siempre ha trabajado la tierra. Su hija Fidelina tampoco ha estudiado y solo aspira a trabajar en el campo como su madre y a cuidar la casa.



Hala Tanmus de 40 años y su hija Maya de 10, posan en su casa en Cisjordania. Hala finalizó sus estudios a los 20 años de edad y es secretaria. Cuando era joven quería ser abogada. Maya quiere ser diseñadora de interiores, profesión que también le gusta a su madre.



Noor Zia, de 40 años, y Saba Ahmadi, de 11, en su casa de Kabul. Noor estudió hasta los 28 años y le hubiese gustado ser médica pero no pudo pagarse los estudios y es maestra. Le gustaría que su hija se convirtiese en doctora. Sin embargo, Saba quiere ir a la Universidad y sueña con ser una reconocida abogada.



Raimunda Eliandra Alves, de 45 años, posa con su hija Ana Paula Leonardo Justino, de 10 años, en su casa en la favela de Pavao-Pavaozinho en Río de Janeiro (Brasil). Raimunda estudió hasta los 19 años y es cajera de supermercado. Cuando era una niña quería ser profesora de matemáticas. Le gustaría que su hija fuese veterinaria, en lo que coincide con Ana Paula.



Damaris Matos Curbelo, de 43, y su hija Ana Laura Villar Matos, de 14, posan en la puerta de su casa en La Habana (Cuba). Damaris terminó su educación a los 21 años y trabaja como secretaria en la oficina del historiador de la ciudad de la Habana. Cuando era una niña quería ser médica, y espera que su hija lo sea. Ana Laura quiere ser bióloga.



Vered, de 43 años, con su hija Alma, de 13 años, en su casa en el Kibbutz Hukuk cerca del Mar de Galilea, al norte de Israel. Vered consiguió un título de diseño a la edad de 27 años y en la actualidad lleva a cabo proyectos educativos de arte en las comunidades locales. Vered espera que su hija Alma encuentre una profesión que le traiga felicidad y satisfacción. Alma se graduará en secundaria en cinco años, a la edad de 18 años. A ella le gustaría trabajar en la industria del cine como directora, cámara, editora o actriz.



Lucy Oyela, de 42 años, posa con su hija Abber Lillian, de 14 años, en su casa de Onang cerca de la ciudad de Gulu, en el norte de Uganda. Ella dice que cuando era niña quería ser maestra. Lucy desea que su hija sea enfermera. Su hija Abber Lillian dice que no sabe con cuántos años terminara su educación y desconoce a qué se dedicara en un futuro.



Adetola Ibitoye, de 39 años, se sienta con su hija Iteoluwa Ibitoye, de 9 años, en su casa en el distrito Omole, Lagos (Nigeria). De pequeña, Adetola, quería tener un negocio de moda. Ahora ella es diseñadora de ropa. Adetola quiere que su hija sea la mejor en todo lo que se proponga. Su hija dice que de mayor quiere ser profesora universitaria.




Kang Hyun-jeong, de 43 años, y su hija Yoo Ha-min, de 11 años, posan en la sala de estar de su apartamento en Seúl (Corea del Sur). Kang Hyun-jeong trabaja de administrativa. Ella dice que empezó a trabajar en su último año en la escuela de secundaria, pero comenzó la carrera de Negocios en el año 1999 en la Universidad Nacional Abierta de Corea porque quería estudiar más. Se esforzó en estudiar y trabajar y se graduó ocho años más tarde. Kang Hyun-jeong dice que sus hijos tienen talento en el mundo del arte pero sabe que es difícil hacer dinero en esta área. Su hija Yoo Ha-min dice que quiere diseñar o pintar cuando sea mayor.

viernes, 7 de marzo de 2014

Migrantes...

«Hagamos que la migración beneficie a los migrantes y los países por igual. Se lo debemos a los millones de migrantes que, con su valentía, su vitalidad y sus sueños, ayudan a que nuestras sociedades sean más prósperas, flexibles y diversas.»
Mensaje de Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas en el Día Internacional del MIgrante,
18 de diciembre de 2013

Lituania: ¿26 semanas?


lunes, 27 de enero de 2014

La posición oficial



MSP explica el art 146 del COIP

http://www.salud.gob.ec/msp-explica-el-art-146-del-coip/ (ingresado el 27 de enero del 2014 a las 20:20 horas).

Ministerio de Salud aclara: que el artículo 146 del Código Integral Penal,  por ningún motivo pone en riesgo el ejercicio profesional.

El inciso tres del Artículo.- 146 establece que: Será sancionada con pena privativa de tres a cinco años si la muerte se produce por acciones innecesarias, peligrosas e ilegítimas.

El tercer inciso del artículo 146, que se refiere a la pena de entre tres y cinco años, no puede ser interpretado de manera independiente del resto del artículo. El tercer inciso se refiere a la muerte ocasionada al infringir el deber objetivo de cuidado y por ende está sujeto a que se compruebe la concurrencia de las cuatro condicione estipuladas y que además se produzca por acciones que agraven la infracción al deber objetivo de cuidado.

El artículo 146 ha sido ampliamente trabajado, analizado, construido, discutido y consensuado.Para ello se contó con la participación de los más altos representantes de los gremios de profesionales de la salud, reconocidos juristas, académicos, representantes de las sociedades científicas y consultores de organismos internacionales.

El Gobierno Nacional, el Ministerio de Salud Pública y los médicos coincidieron en que históricamente  ha habido impunidad y vacíos jurídicos respecto a la mala práctica profesional.
Así, conscientes de que la profesión médica se enfrenta constantemente al límite entre la vida y la muerte, se alcanzó un texto equilibrado, que por un lado acoge las necesidades de los ciudadanos y a la vez ampara a los médicos en el ejercicio de su profesión. Reconocemos que la profesión médica enfrenta ciertas condiciones que otras profesiones no enfrentan.

El artículo 146  no tiene como fin la criminalización de la práctica médica, ya que no  toda muerte es homicidio y no todo proceso judicial significa el encarcelamiento de los involucrados.

El gran avance en la consolidación del  artículo 146 radica en determinar cuatro condiciones específicas para alcanzar la infracción al deber objetivo de cuidado. El deber objetivo de cuidado, es una norma que rige a todos los profesionales. Se trata apegarse a las normas, guías y  protocolos,  establecidos para ese quehacer profesional.

La Organización Panamericana de Salud fue invitada a participar en la mesa de trabajo que elaboró el artículo 146. Para estos fines se aportaron antecedentes de la experiencia internacional en materia de bioética, así como el marco de la clasificación internacional para la seguridad del paciente, los cuáles fueron considerados en el desarrollo del artículo.

Por lo tanto, la norma de cuidado se infringirá cuando se sumen las cuatro condiciones siguientes:
La primera:
  1. La mera producción del resultado no configura infracción al deber objetivo de cuidado: La muerte de un paciente no significa que necesariamente el médico haya infringido al deber objetivo del cuidado. Se analizará el desarrollo de los hechos que concluyeron en el fallecimiento del paciente y no solo el resultado.
La segunda:
  1. La inobservancia  de leyes, reglamentos, ordenanzas, manuales, reglas técnicas o lexartis aplicables a la profesión: el incumplimiento por parte del médico de las normas generales de su profesión, es decir, el no apego a los estándares básicos de la profesión, es una de las condiciones que debe concurrir con todas las otras para que se configure la infracción del deber objetivo de cuidado, pero no la única.
La tercera:
  1. El resultado dañoso debe provenir directamente de la infracción al deber objetivo de cuidado y no de otras circunstancias independientes o conexas: Si  un paciente fallece por falta de insumos o medicamentos, infraestructura inadecuada, causas propias de la enfermedad o por características propias de la persona, no es responsabilidad del médico tratante.
Cuarta:
  1. Se analizará en cada caso la diligencia, el grado de formación profesional, las condiciones objetivas, la previsibilidad y evitabilidad del hecho: el análisis técnico de cada caso implica un proceso que precisa de la concurrencia de peritos especializados en función de la naturaleza del caso.
Además se está trabajando en el nuevo COS la conformación de una instancia que realice el control de  calidad de la atención y seguridad del paciente, que permitirá proveer apropiadamente el insumo para el análisis de los casos.

SOLO LA SUMATORIA DE ESTAS CUATRO CONDICIONES ABRE LA POSIBILIDAD DEL INCUMPLIMIENTO DEL DEBER OBJETIVO DE CUIDADO

El Ministerio de Salud Pública trabaja en la Ley Orgánica de Salud con el fin de establecer mecanismos para cumplir con los más altos estándares de calidad en infraestructura, equipamiento, formación de talento humano, para brindar a los profesionales de la salud seguridad y garantizar un desempeño óptimo  de su ejercicio profesional.El Ministerio de Salud Pública y el Gobierno Nacional confían en el compromiso de los profesionales de la salud, que el correcto entendimiento del art. 146, permita continuar el fortalecimiento del Sistema Nacional de Salud, sin embargo. Si se cumplen las amenazas de ciertos sectores aislados, el Ministerio de Salud Pública y el Gobierno Nacional  cuentan con un Plan de Contingencia para no afectar la atención de salud a los ciudadanos.

El MSP garantiza la prestación de servicios de salud en todo el país.

El famoso artículo 146 del Código Orgánico Integral Penal


domingo, 26 de enero de 2014

Familias esperan recuperación de pacientes, mientras médicos definen sus renuncias



Diario EL COMERCIO, Redacción Sociedad 14:31 Domingo 26/01/2014


“¡Café, chocolate, bola de verde!”, se escucha al cruzar la puerta negra de ingreso del Hospital Público Eugenio Espejo. Hoy (26 de enero de 2014), el área de consulta externa está cerrada, pero emergencias y hospitalización recibe continuamente pacientes de gravedad. 

Las 12 filas de sillas azul eléctrico, con cuatro puestos cada una, se llenan dependiendo de la cantidad de pacientes. Esta mañana, alrededor de 36 personas esperaban la hora de visita (11:00), para ingresar durante 60 minutos a visitar a sus familiares. 

Fundas amarillas, negras, transparentes, grandes llenas de ropa o pequeñas con porciones de arroz saltan a la vista. Están sobre los asientos o en el piso. Junto a cobijas y mantas, que abrigan a sus dueños, o que se encuentran dobladas. A las 09:20, una persona de chaqueta negra todavía duerme. 

Tres filas delante de él está sentada Amelia Torres de 36 años. Después de despedirse de su esposo que tenía que viajar a Ibarra, una lágrima cae en su mejilla derecha. Su hijo de 17 años está crítico. El miércoles, 22 de enero, en la noche ingresó al Hospital tras ser derivado de la casa de salud de esa ciudad. 

El joven tiene tres fracturas en el cráneo. El miércoles, en su tercer día de trabajo en una obra como albañil, se cayó de un andamio desde 17 metros de altura. Así cuenta Torres, quien desde ese día está en la capital. Dice que daría su vida por su hijo.

Sus dedos entrelazados se mueven nerviosamente, juegan con un hilo. “Me siento súper mal. Es lo más que terrible que puede pasarle a un padre”. Ella ha dormido ahí los cuatro días, a veces sentada, a veces acostada. 

Durante ese tiempo, cuenta que los médicos le han atendido bien a su hijo. No tiene quejas. 

Entre 2006 y 2010, el Eugenio Espejo trató más de 123.000 emergencias en las diferentes áreas. Solamente los ingresos de pacientes en la sala de emergencia fueron de 12.724 en el mismo período. 

En todo el hospital trabajan 373 médicos, en 2010 el total era de 278, de los cuales 31 trabajaban en el área de emergencia. 

El viernes (24 de enero) pasado, un grupo de más de 100 galenos se reunió en asamblea extraordinaria. Los galenos decidieron renunciar masivamente. Al final del día se habían recogido 117 cartas firmadas que serán entregadas esta semana, dijo el representante de los médicos, Víctor Álvarez. 

También quedaron de acuerdo en no suspender el servicio en ningún momento. Sandra Cóndor lo ha podido verificar. Su esposo Luis de 30 años está ingresado desde el miércoles en la tarde. Fue derivado del subcentro de salud del Seguro Social en la avenida El Inca, en Quito. Tiene afectado el cráneo después de caerse del segundo piso de la construcción donde trabajaba. También tiene la clavícula rota, cuenta ella. Todo el tiempo le han practicado exámenes y ella ha conocido a los profesionales de los diferentes turnos. 

Hasta ayer (25 de enero) le bajó la hinchazón del cuerpo de Luis en un 10%, así le dijeron los médicos. “Trato de mantenerme tranquila”. Cada vez que ingresa para ver a su esposo se mantiene fuerte y le da ánimo. Cuenta que ayer por primera vez movió su brazo. “Todo el tiempo tiene que estar sedado, caso contrario su cerebro puede salir afectado”. 

Estos días son decisivos para las dos familias. Tienen que estar a la espera de conocer si los pacientes salen del estado crítico y comienzan la rehabilitación. No saben cuánto tiempo puede transcurrir. 

Al igual que ellos, los médicos también tienen una semana crucial. Desde mañana deben definir si concretan las renuncias anunciadas, en el caso del Eugenio Espejo, como en la Maternidad Isidro Ayora. También, si aplican la paralización del servicio en consulta externa durante un día en los hospitales Solca y Metropolitano. 

El presidente Rafael Correa dijo que los galenos pueden renunciar, porque desde el Gobierno ya tienen un plan para contratar profesionales del exterior. Todo dependerá de la decisión de los doctores.

Caricatura de Luján, publicada por Diario EL COMERCIO, 24 de enero del 2014


Caricatura de Asdrúbal, publicada en Diario HOY, 25 de enero del 2014


Caricatura de Bonil, publicada en Diario EL UNIVERSO, 26 de enero del 2014