lunes, 29 de diciembre de 2014

Vigilar al prematuro


Una semana después de dar a luz a sus gemelos (nacieron el 2 de diciembre), Loli y su marido, Julián, por fin podían regresar a casa con su nueva familia. En circunstancias normales, se habrían tenido que ir sólo con su pequeña, Aitana, porque Sergio necesitaba, según calculaban los médicos, unas dos semanas más de ingreso en la unidad de neonatos. Sin embargo, gracias a este programa de alta precoz para bebés prematuros que se ha puesto en marcha en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, el recién nacido se libró de este proceso y sus padres pudieron salir del hospital el mismo día del alta con sus dos hijos en brazos.

Sergio cumplía con los requisitos para optar al alta precoz. Era capaz de alimentarse por la boca, no necesitaba medicación parenteral, tenía una situación clínica estable y su curva de peso era ascendente. Había nacido con 1.800 gramos escasos y a la semana se convirtieron en 1.910. Se calcula que aproximadamente el 10% de los bebés prematuros ingresados podrían beneficiarse de este programa.

Se ha visto que este sistema les aporta significativas ventajas. "La ganancia de peso es mayor, la lactancia materna se sedimenta mejor que cuando la madre tiene que estar yendo y viviendo al hospital, hay menos riesgo de infecciones que en hospital y la confortabilidad tanto para el bebé como para los padres es mejor", argumenta María Isabel Armadá, médico adjunto del servicio de neonatología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Como agrega Carmen Hernández, enfermera de esta unidad, "los padres están más tranquilos y la situación familiar se normaliza antes", un aspecto especialmente importante "cuando hay más hermanos en casa, ya que los padres tienen que pasar mucho tiempo en el hospital".

En el momento en el que a Loli y a Julián les plantearon al posibilidad del alta precoz y el seguimiento domiciliario para Sergio, respiraron. "Qué disparate tener en casa a Aitana y a Sergio a 20 kilómetros (distancia entre Fuenlabrada -donde viven- y el Hospital Clínico San Carlos), y no poder atenderle bien porque por mucho que te desplaces con leche congelada, es muy difícil".

Requisitos:

Antes de ser aprobado cada caso, el personal de enfermería entrevista y forma a los padres. "Tienen que ser capaces de manejar y cuidar a su hijo", afirma Raquel Galera, supervisora de enfermería de la Unidad de Hospitalización a Domicilio para niños prematuros de bajo peso. Para esto, hay sesiones formativas individuales y también programadas a través de la Escuela de Padres, donde se les instruye sobre la alimentación, el control de peso, la higiene, los cuidados generales y especiales. "Hay talleres sobre reanimación cardiopulmonar y cuidados respiratorios, ya los prematuros tienen más probabilidades de desarrollar problemas respiratorios".

Por otro lado, una psicóloga y una trabajadora social valoran la adecuación psicológica de los padres y determinan si sus condiciones socioeconómicas son las adecuadas para cuidar a un niño más pequeño de lo habitual. También comprueban si el hogar cumple con las condiciones necesarias. "Que no sea un domicilio en el que conviva mucha gente, que no tenga humedades y cuente con calefacción", señala la neonatóloga Armadá.

Cuidados en casa:

Superado este proceso, Julián y Loli han seguido las indicaciones al pie de la letra. Carmen, la enfermera, les había explicado que "debían regular la temperatura en casa (entre 20 y 22 grados), pesarle cada día (el hospital les facilita una báscula) antes de una de las tomas, siempre a la misma hora; vigilar sus micciones y las deposiciones, lo que nos asegura que el niño está bien hidratado; observar la coloración de la piel, que esté sonrosadito, no pálido...".

Como apoyo, la enfermera, que se dedica solamente a valorar y visitar a estos niños en sus casas, les hace una visita al día siguiente del alta, a los tres días y mínimo una vez a la semana, dependiendo de las necesidades individuales. En estas visitas, Carmen hace un registro de los anteriores aspectos, además de "mirar la saturación del oxígeno y la frecuencia cardiaca, también les ausculto y presto atención a su abdomen (si está distendido o no)". Asesora a los padres y resuelve sus dudas. Independientemente de su ayuda, les llama diariamente y, por si hubiera cualquier contratiempo, tienen un teléfono a su disposición las 24 horas del día.

Siete días después de su alta precoz, asegura el padre, Sergio "está respondiendo de forma fantástica, mejor que en el hospital". Tal y como expone la enfermera, "suelen coger alrededor de 20 gramos por kilo y día. Sergio ha logrado una ganancia ponderal estupenda. Pesa 2.280 gramos [...] Con este peso, ya les damos el alta en esta unidad de hospitalización domiciliaria", momento en el que se realiza su transferencia a su pediatra de zona.

Momentos de tensión:

El Hospital Clínico San Carlos no es el único en Madrid que ha incluido este programa. Ya lo tienen: La Paz y el 12 de Octubre. "En ciudades como Barcelona o Tenerife también existe", señala Carmen, quien asegura que esta iniciativa es un éxito tanto para la evolución de los bebés como para el estado emocional de los padres.

En sus años de experiencia, la doctora Armadá ha observado que "algo muy común en estas madres es el sentimiento de culpabilidad y la sensación de que no pueden hacer nada por sus hijos [...] Nosotros les implicamos mucho en el cuidado de sus hijos y la psicóloga les hace ver lo importante que es su figura y su papel".

Hay que tener en cuenta que los padres viven "muchos momentos de tensión y angustia", argumenta Enrique Criado, médico adjunto del servicio de Neonatología del Clínico San Carlos. "Se pasan el día en el hospital, ven una personita muy pequeña que puede pesar 600-700-800 gramos, llenos de cables, alejados de sus brazos... Casi no se les ve por todos los aparatos que hay alrededor" (respiradores, bombas de perfusión, etc.).

"La situación de alta precoz les alivia. Probablemente va a recibir el alta entre 15 y 20 días antes de lo previsto, con su niño en buenas condiciones y encima regresan con la seguridad de que van a estar muy controlados y vigilados, con una enfermera que les llamará cada día y les visitará periódicamente; saben que tienen a los neonatólogos pendientes del niño y que pueden contactar con ellos en cualquier momento, de día, de noche, sábados y festivos. Todo esto significa mucho para los padres", cuenta Criado.

Por otro lado, comentan los sanitarios, las ventajas son extensibles al hospital, porque "disminuye la estancia media en la unidad y el coste que esto supone y también tenemos mayor disponibilidad de camas para otros recién nacidos", señala Armadá.

Atención multidisciplinar:

"Hay estudios publicados a nivel mundial que asocian a los grandes prematuros con mayores dificultades de aprendizaje (sobre todo en lectura, escritura y matemáticas), en el desarrollo motor, con problemas respiratorios, del oído (otitis) y de visión (retinopatía)", expone la neonatóloga María Isabel Armadá. Por esta razón, "aquí (Hospital Clínico San Carlos de Madrid), les hacemos un seguimiento multidisciplinar, con psicólogos, rehabilitadores, neumólogos, otorrinos, oftalmólogos y neurólogos". También "prestamos atención a su estado nutricional y de crecimiento". En los prematuros con menos de 1.500 gramos, el seguimiento se prolonga hasta los siete u ocho años, si todo va bien. Aquellos cuyo peso oscila entre los 1.500 y los 2.000, esta vigilancia suele finalizar a los tres años.

Fuente: Diario El Mundo de España, 29 de diciembre del 2014.


martes, 23 de diciembre de 2014

El Hospital Liborio Panchana Sotomayor de Santa Elena: Segundo Hospital Público con Acreditación Internacional


El segundo hospital público en Ecuador e Hispanoamérica en recibir acreditación internacional fue el Hospital Liborio Panchana Sotomayor, de Santa Elena, este 19 de diciembre, por parte de la prestigiosa organización Accreditation Canada International (ACI).

Con esta acreditación internacional se comprueba que la casa de salud cumple con  estándares mundiales de calidad, calidez y seguridad de la atención hospitalaria.

En al acto de entrega de la acreditación, la ministra de Salud Pública, Carina Vance, manifestó que los logros alcanzados en el hospital de Santa Elena representan el nuevo enfoque que tiene la gestión del MSP, a fin de brindar “servicios públicos de calidad y excelencia para la gran mayoría de pueblo ecuatoriano”.

Asimismo, la Ministra resaltó el compromiso del talento humano como uno de los pilares fundamentales de las gestiones realizadas en este centro hospitalario. “El corazón del Sistema Nacional de Salud son los profesionales y trabajadores que como hoy son responsables de este reconocimiento internacional”, expresó.

Por su parte, Sebastien Audette, presidente de la ONG Accreditation Canada International, felicitó al personal de salud del hospital y resaltó su compromiso en el desarrollo de los proceso de mejora continua y seguridad del paciente. “Los evaluadores que unas semanas atrás visitaron el hospital admiraron los logros alcanzados en tan poco tiempo”, comentó Audette.

Por su parte, Fadul Jurado, gerente del Hospital Liborio Panchana Sotomayor, se refirió a las labores ejecutadas desde 2013 y agradeció el respaldo de las autoridades nacionales y zonales, así como el apoyo recibido por el personal a su cargo. “Este logro es gracias al trabajo de todas y de todos los que conformamos el Ministerio de Salud Pública, en beneficio de la comunidad”, afirmó Jurado.

El Ministerio de Salud Pública (MSP) de Ecuador desarrolla, desde el año 2013, un proceso de acreditación internacional de 44 hospitales públicos, a cargo de ACI, organización que está presente en países como Bélgica, Brasil, China, Italia, México, entre otros.

El programa desarrollado en Ecuador se llama Qmentum International y entrega la acreditación en tres niveles: Oro, Platino y Diamante. El primer Hospitalpúblico en Ecuador e Hispanoamérica en recibir una acreditación internacional fue el Hospital Dr. Francisco de Icaza Bustamante, de Guayaquil, el pasado 20 de noviembre de 2014.

Con esta certificación, el país se posiciona a la vanguardia en la región en los esfuerzos por alcanzar la calidad de los servicios de salud.


 

Louis K. Diamond (1902-1999) y la Exsanguineotransfusión


Louis K. Diamond fue un pediatra estadounidense, conocido como el "Padre de la Hematología Pediátrica".

Diamond nació el 11 de mayo de 1902 en Kishinev, Besarabia, cuando la ciudad era parte del Imperio Ruso. Su familia emigró a Estados Unidos en 1904. Comenzó sus estudios de Medicina en la Universidad de Harvard en 1919 y, al graduarse en 1923, entró en su Escuela de Medicina, recibiendo su doctorado en 1927. Poco después de terminar la Escuela de Medicina, estudió brevemente con Florence Sabin en el Instituto Rockefeller antes de regresar a Nueva Inglaterra, donde pasó varios años estudiando Pediatría en el Hospital Infantil de Boston, bajo la dirección del Dr. Kenneth Blackfan.

Ahí Diamond creó uno de los primeros centros de investigación hematológica pediátrica de los Estados Unidos. Enfocándose en las anemias, en 1930, ya había tenido éxito en la identificación de la talasemia, una anemia hereditaria que afecta a los niños de ascendencia italiana y griega. En 1932, junto con Blackfan, identificó la eritroblastosis fetal, más tarde llamada enfermedad hemolítica del recién nacido, que en esa época era un trastorno importante en los neonatos y, en octubre de 1946, junto con Fred Allen, utilizó un tubo de plástico (que los neurocirujanos usaban en el tratamiento de la hidrocefalia) para tratar a un bebé con eritroblastosis. La transfusión se llevó a cabo durante varios días.

Durante su carrera, hizo muchas contribuciones en el campo, incluyendo los descubrimientos de la anemia de Diamond-Blackfan, el síndrome de Gardner-Diamond y el síndrome de Schwachman-Diamond. También dirigió el Programa Nacional de Sangre de la Cruz Roja de los Estados Unidos desde 1948 hasta 1950 ayudando a establecer más de 35 bancos de sangre regionales implementando procedimientos y estándares y coordinando los esfuerzos de esos bancos. El trabajo de Diamond cambió un esfuerzo de guerra en uno para tiempos de paz y, mediante un vigoroso programa, pudo entrenar personalmente a muchos futuros hematólogos -unos 75-, muchos de los que, posteriormente, se convertirían en eminencias en el campo.

Diamond trabajó en Boston por 41 años, llegando a ser Médico en Jefe Asociado en el Hospital Infantil del Centro Médico. Fue miembro de la Cátedra de Pediatría de la Facultad de Medicina de Harvard de 1933 a 1968. En ese año, a los 65 años de edad, se retiró de Harvard mudándose al oeste para convertirse en profesor de Pediatría de la Universidad de California en San Francisco. Ahí estableció un laboratorio de hematología pediátrica, disfrutando de una carrera de casi 20 años, para retirarse a los 85 años de edad y trasladarse a la UCLA, donde trabajó hasta bien entrados los 90 años.

Recibió varios premios durante su vida, entre ellos el Premio Mead Johnson de la Academia Americana de Pediatría de 1946, la Medalla Theodore Roosevelt al Servicio Público en la Ciencia de 1964, el Premio  de Investigación Científica en Retraso Mental Joseph P. Kennedy Jr. de 1966 y el Premio  Howland de la Academia Americana de Pediatría de 1973. También fue galardonado con otros reconocimientos por su trabajo en bancos de sangre y en las transfusiones seguras.

En 1929 se casó con Flora Silvestres Kaplan con la que tuvo dos hijos. Uno de ellos, Jared, es un premiado y muy popular escritor de ciencia y profesor de Geografía de la UCLA.

Louis K. Diamond murió en su casa en Los Ángeles el 14 de junio de 1999, a los 97 años de edad.


Las Clínicas Pediátricas de Norteamérica de Febrero del 2015


https://www.mediafire.com/?67y0gw2r20kind1


Europa y el parto programado en casa

El Reino Unido acaba de recomendar el parto en casa como el más seguro mientras otros países europeos lo prohíben o desaconsejan.

Una embarazada de bajo riesgo y no primeriza quiere parir en su casa acompañada por una comadrona. Si es británica, según la nueva guía de Sanidad, publicada el 3 de diciembre y basada en un estudio de la Universidad de Oxford, su médico se lo recomendará. La decisión es suya, le dirán, pero sepa que, según las estadísticas, parir en casa es más seguro para usted e igual de seguro para su bebé que hacerlo en el hospital. La seguridad social británica correrá con los gastos.

Sin embargo, si la embarazada es checa, sus médicos le explicarán que aquello no puede ser. La ley prohíbe a los profesionales sanitarios planificar y atender un parto domiciliario. El pasado día 11, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ante la denuncia de dos madres que querían dar a luz en casa, corroboró que la República Checa no violaba su derecho a decidir dónde parir si consideraba que la infraestructura sanitaria del país no cumplía las condiciones para hacerlo con seguridad. A pesar de esta decisión, la Corte apuntó que, bajo ciertas circunstancias, el parto en casa no es más arriesgado que en el hospital y criticó el “dudoso” respeto por las decisiones de las madres en la mayoría de los hospitales checos, recomendando que trabajen para “evitar intervenciones médicas innecesarias”.

Si la embarazada del supuesto es española, es probable que su médico le desaconseje parir en casa, pero podrá hacerlo pagando unos 2.000 euros (incluido el seguimiento del embarazo) a un profesional independiente. El año pasado así lo hicieron unas 800 españolas (el 0,2% de las gestantes, según una estimación con datos del INE de Educer para su observatorio del parto en casa).

Es decir, en Europa, dependiendo de dónde viva la embarazada podrá o no elegir dónde puede parir. Las regulaciones y recomendaciones son dispares. Hay países que lo fomentan y lo financian, otros lo ofrecen (aunque no necesariamente lo aconsejen), otros lo toleran y unos pocos ponen trabas explícitas.

España lo tolera. El Ministerio de Sanidad “circunscribe sus recomendaciones a la atención en el Sistema Nacional de Salud”, según explican por correo electrónico. “Es decir, no se contempla nada de la atención domiciliaria al parto, ni de apoyo (sabemos que está teniendo auge en mujeres sanas, bien informadas y con poder adquisitivo medio-alto), ni de prohibición (las comadronas que ejercen esta práctica son muy expertas y los resultados son excelentes)”.

¿Y qué dicen los estudios científicos? La sentencia del Tribunal de Derechos Humanos cita 10 informes, presentados por ambas partes, y concluye que “la mayoría de los estudios internacionales no sugieren un mayor riesgo de los partos en casa, pero sólo si se cumplen ciertas condiciones”. Son tres: que el embarazo sea de bajo riesgo, que sea atendido por una matrona profesional y que se asegure un rápido traslado a un hospital (según Oxford, acabaron yendo al hospital el 12% de las multíparas que empezaron en casa, y el 45% de las primerizas). Los estudios citados por el tribunal coinciden en que parir directamente en el hospital conlleva un aumento significativo de intervenciones en embarazadas de bajo riesgo (cesáreas, fórceps, laceraciones, inducciones...).

En España la mayoría de los médicos desaconsejan el parto domiciliario. “Yo no le voy a decir a una señora que se opere de apendicitis en la mesa del comedor. ¿Qué se puede hacer? Seguro. Pero yo no lo recomendaría”, dice el presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, José María Lailla. A la supuesta embarazada de bajo riesgo que desea parir en casa “intentaría convencerla, explicarle que los hospitales han acondicionado quirófanos para parir como si estuviera en casa... Las complicaciones surgen en cualquier momento. El tiempo perdido en el traslado puede ser vital. En el siglo XXI en el primer mundo no es de recibo arriesgarse”.

El médico defiende que los países que ofrecen el parto en casa como parte de su sistema público están preparados para hacerlo y han tenido en cuenta “factores legales y económicos” (en el Reino Unido, un parto en casa le cuesta al sistema 1.300 euros, frente a los 2.000 del hospitalario). “La clave es regularlo”, continúa, “haría falta establecer protocolos, requisitos, cadenas de responsabilidad...”.

Aun coincidiendo en que regular sería mejor, la Federación de Asociaciones de Matronas opina que también hoy en España “la mujer ha de poder elegir”. “Las enfermeras obstetras buscamos las máximas garantías”, dice su portavoz Cristina Martínez, “ni todos los embarazos, ni siquiera todas las casas, convienen”.

El Colegio Oficial de Enfermeras de Barcelona (COIB) publicó en 2010 la Guía de atención del parto en casa para establecer cómo y en qué casos hacerlo (nunca con gemelos o un bebé de nalgas, siempre que haya un hospital cerca...). “El Colegio no está a favor ni en contra de parir en casa; si se hace bien, es tan seguro como en el hospital, la mujer decide”, dice Isabel Salgado, portavoz de las comadronas del COIB, que insiste en que los traslados al hospital se hacen ante el indicio de la más mínima complicación, normalmente, de forma tranquila en vehículos privados.

“Entonces, ¿dónde debería dar a luz una mujer?”, se pregunta la Organización Mundial de la Salud en su Guía del parto normal. “En el lugar en que ella se encuentre segura”, se responde. “Para una mujer de bajo riesgo esto puede ser en casa, en una maternidad pequeña o quizás en la maternidad de un gran hospital”. La mayoría de las mujeres se sienten más seguras en el hospital, según los datos de Euro-Peristat. Incluso en Holanda, donde el parto en casa forma parte integral del sistema sanitario, solo el 16,3% lo elige (este porcentaje ha caído en los últimos años desde el 30%). En países donde se apoya (Reino Unido, Dinamarca o Islandia) apenas superan el 2%. En el resto, independientemente de que se tolere o desincentive, no llega al 1%.

“Muchos piensan que es una decisión egoísta, pero lo haces para ofrecer al bebé el mejor nacimiento posible y evitar prisas e intervenciones”, dice Cristina Triviño de la Cal, que parió en casa, es matrona y miembro de Nacer en Casa, una asociación de 100 profesionales sanitarios de los 150 que asisten partos domiciliarios en España (la mayoría comadronas y algunos médicos). “Nos gustaría que se normalizase como una opción responsable y segura si las condiciones lo permiten y la mujer lo desea”, dice. “En casa, aunque es excepcional, puede ocurrir una fatalidad que en el hospital podría haberse evitado; en el hospital, en cambio, pueden producirse intervenciones innecesarias con resultados fatales. La mujer debe decidir con qué se siente más en paz”.

Una maternidad distinta:

“El descenso de la mortalidad perinatal del 50 al 3 por mil en los últimos 60 años no ha sido un milagro”, dice el Presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, José María Lailla. “La tecnificación del parto ha salvado muchas vidas, pero llegó un momento en que se hizo excesiva”. La Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal 2010 del Ministerio de Sanidad intenta frenar esa medicalización rutinaria. Es decir, menos tactos vaginales, roturas de bolsa, inducciones e intervenciones que no sean necesarias... Y más información y respeto para las gestantes. También más autonomía para las comadronas. “La guía no se cumple en todas partes”, dice Nuria Otero de El Parto es Nuestro. “El problema es que son recomendaciones y deberían ser protocolos”, dice “Esto propicia que las mujeres busquen alternativas a los hospitales”.


FUENTE: Diario El País, España, 21 de diciembre del 2014