martes, 6 de octubre de 2015

El Premio Nobel de Medicina y Fisiología del 2015: Un homenaje para quienes trabajan por la salud de los más desfavorecidos




Este año se han premiado los cruciales avances contra enfermedades provocadas por parásitos que durante milenios han asolado a la Humanidad y que hoy todavía constituyen uno de los problemas sanitarios más graves del mundo actual, sobre todo en los países más pobres. El Instituto Karolinska ha anunciado en Estocolmo el galardón, que comparten William C. Campbell y Satoshi Omura por descubrir una nueva terapia contra infecciones de lombrices redondas (nemátodos), y Youyou Tu por desarrollar un tratamiento novedoso contra la malaria.

Después de décadas de avances limitados en el desarrollo de terapias sostenibles contra enfermedades parasitarias, "los descubrimientos de los Nobel de este año revolucionaron la situación", indicaba el Instituto en la justificación del galardón, que va acompañado de una dotación económica de 855.000 euros que se repartirá a partes iguales. La mitad para Youyou Tu y la otra para Campbell y Omura.

El irlandés Campbell y el japonés Omura descubrieron un nuevo fármaco, la avermectina, que ha logrado reducir de forma radical la incidencia de la oncocercosis o ceguera de los ríos y la filariasis linfática o elefantiasis, además de mostrar una eficacia parcial contra otras enfermedades parasitarias. Por su parte, la científica china Yoyou Tu mostró las bondades de la artemisina, un medicamento que ha disminuido significativamente la mortalidad por malaria.

El fármaco 'fantástico'

La avermectina, a la que llaman el “fármaco fantástico”, se desarrolló en los años ochenta y, según los expertos, rompió todos los esquemas, primero en el mercado veterinario. Mataba parásitos de dos tipos, los que viven en la piel y los que proceden del intestino. Al poco tiempo, este medicamento demostró eficacia contra un parásito primo hermano del que causa la oncocercosis (o ceguera de los ríos) en caballos. Dados los resultados y teniendo en cuenta el grave problema que había en África y Latinoamérica con esta enfermedad en humanos, se pusieron en marcha varios ensayos clínicos. Así fue como se comprobó que en personas, la avermectina "no era capaz de acabar con el parásito de la oncocercosis (Onchocerca volvulus), pero sí lo dejaba estéril, es decir, conseguía prevenir la enfermedad durante un periodo", dijo a EL MUNDO Carlos Chaccour, médico e investigador de la Universidad de Navarra.

Desde entonces, como medida de prevención, argumenta Chaccour, "en estas zonas de riesgo, donde la oncocercosis causaba estragos y dejaba a poblaciones enteras ciegas, se toma este fármaco aproximadamente una vez al año. En el Amazonas incluso hasta cuatro". Tales eran los efectos beneficiosos que la farmacéutica que lo fabrica, Merck & Co., decidió donarlo a los países donde la oncocercosis es endémica. Gracias a ello, "se han tratado anualmente a unos 60-80 millones de personas", señala Chaccour.

En la mira de la avermectina no sólo se encuentra la ceguera de los ríos. El fármaco también actúa frente a otros parásitos como la filariasis linfática, conocida como elefantiasis. Se trata de una enfermedad tropical que puede producir alteraciones del sistema linfático e hipertrofia anormal de algunas partes del cuerpo, causando dolor, discapacidad grave y estigma social. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la actualidad hay más de 120 millones de personas infectadas; unos 40 millones están desfiguradas e incapacitadas por esta razón.

La avermectina se utiliza en otras enfermedades parasitarias. En Francia, por ejemplo, está autorizada para la sarna complicada.

El tratamiento más rápido contra la malaria

En cuanto a los derivados de la artemisina, subraya Chaccour, "son las drogas más efectivas y potentes para tratar la malaria que tenemos hoy en día". Derivan de una planta (Artemisia annua) que se usaba en China hace miles de años para las fiebres. Hace aproximadamente 30 años se vio que también tenía efecto sobre la malaria y empezó a desarrollarse el fármaco, en el que Yoyou Tu ha estado plenamente involucrada.

Hoy en día, la artemisina se utiliza como único fármaco en la malaria grave (de forma intravenosa o intramuscular). En comparación con otras opciones, "tiene un inicio de acción más rápido. Disminuye drásticamente la carga parasitaria del paciente, por lo que logra salvar vidas", argumenta Chaccour. En el resto de los casos, se administra por vía oral junto con otro medicamento, con el fin de "evitar el desarrollo de resistencias", puntualiza Clara Menéndez, asesora de la OMS en el control de la malaria en niños y embarazadas y directora de la iniciativa de salud materna, infantil y reproductiva de ISGlobal.

Al enterarse de la noticia esta mañana, la experta se mostró sorprendida. "Rara vez un premio de esta magnitud y calado universal se ha otorgado a investigaciones relacionadas con enfermedades parasitarias. Ha sido una enorme alegría. ¡Por fin!".

En la misma línea ha apuntado el investigador español Pedro Alonso -ahora director del Programa Mundial sobre Malaria en la OMS-. "Me parece una noticia excelente en un momento muy oportuno para dar visibilidad a la lucha contra la malaria, que en los últimos 15 años ha logrado avances muy importantes. Además, creo que es un reconocimiento muy merecido y justo a la persona que fue la verdadera autora de este tratamiento, porque a veces otros se apuntan el tanto, pero en este caso se ha premiado a la científica que se lo merece".

Ambos coinciden en que la entrega de este premio ha tenido lugar en un momento muy adecuado. Aunque parece que las enfermedades parasitarias se están controlando en algunas zonas, explica Menéndez, "aún hay 100 países endémicos en el mundo. Sigue habiendo brotes epidémicos y mucha gente que se muere, sobre todo en África". En cuanto a la malaria, "este tipo de noticias ayudan a mantener vivo el espíritu de eliminación de esta enfermedad, que es el que está teniendo claro efecto en los programas de control de la malaria".

Según los expertos, cuando la artemisina ingresó al tratamiento de la malaria coincidió con el aumento de resistencias y, por lo tanto, la falta de eficacia del antipalúdico tradicional. "Supuso el control de la infección y salvó muchas vidas", subraya Menéndez. Cabe recordar que al año enferman por malaria unos 200 millones de personas y mueren alrededor de medio millón, la mayoría niños y embarazadas. Más de 3.000 millones de personas están expuestas a esta enfermedad.

"Estas dos sustancias afectan la vida de 3.400 millones de personas que habitan en las áreas endémicas en las que tienen riesgo de contraer las tres enfermedades (ceguera de los ríos, malaria y elefantiasis", puntualiza Jan Andersson, uno de los miembros del jurado. En definitiva, dos descubrimientos que han proporcionado a la Humanidad nuevas y poderosas armas para combatir estas graves enfermedades que afectan a centenares de millones de personas cada año. "El impacto que han logrado para mejorar la salud humana y reducir el sufrimiento son incalculables", destaca el fallo del jurado. "Su impacto en la mejora de la salud humana y en la reducción del sufrimiento es inconmensurable".

Mónica Balasegaram, directora ejecutiva de la campaña para el acceso a medicamentos esenciales de Médicos Sin Fronteras (MSF), dice: "celebramos que el comité del premio Nobel haya premiado el trabajo en tratamientos para enfermedades desatendidas. Estos medicamentos han salvado millones de vidas en las poblaciones más desatendidas de las zonas rurales de los países en desarrollo".

Avermectina y malaria, unidas

Se había visto que cuando los mosquitos que transmiten la malaria picaban a personas que tenían ciertos niveles en sangre de avermectina morían" y eso se comprobó en ensayos clínicos. Desde entonces se trabaja en formulaciones capaces de mantener los niveles de avermectina en sangre más allá de un día".

Otros grupos estudian en la misma línea y se propone construir una red que coordine todos los esfuerzos para plantear esta medida como política de salud pública. Dados los resultados, se piensa que si se distribuyera este medicamento en determinadas poblaciones, el número de mosquitos disminuiría, lo que significa que la avermectina tiene un claro potencial de convertirse en una nueva herramienta para controlar los mosquitos que propagan la malaria.

Como subraya Balasegaram, aún queda mucho trabajo por hacer. "Ya hay indicios preocupantes de resistencias a los tratamientos con artemisinina para la malaria y necesitamos, urgentemente, mejores tratamientos para otras enfermedades tropicales olvidadas. El actual sistema de investigación y desarrollo, basado sobre todo en altos precios para mercados de ingresos altos, no puede ofrecer este tipo de tratamientos. Por tanto, este premio tiene que ser una llamada a la acción para financiar de manera sostenible y dar prioridad a los proyectos de investigación y desarrollo que respondan a las necesidades de los pacientes olvidados por el mundo en desarrollo".

FUENTE: http://www.elmundo.es/salud/2015/10/05/56124227ca4741f9308b4578.html

Las estadísticas del mes de Septiembre del 2015


jueves, 17 de septiembre de 2015

La difícil elección entre la familia y el trabajo

Fotografía tomada por la antigua aviadora Tara Ruby de soldados en uniforme de camuflaje en servicio activo en el Fort Bliss en El Paso, Texas, Estados Unidos, posando mientras practican la lactancia materna.


Por Emanuella Grinberg, CNN

(CNN) - No había habitaciones de lactancia o espacios reservados para las madres que amamantaban cuando Tara Ruby estuvo en servicio activo en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos entre 1997-2001.

Después del nacimiento de su primer hijo, Ruby recuerda que tenía que ocultarse en oficinas vacías, en baños o en cualquier otro lugar en que podía encontrar privacidad durante 20 a 30 minutos para poder extraerse la leche.

Por este motivo se emocionó muchísimo cuando conoció que el Fort Bliss había abierto una nueva sala de enfermería que cuenta con cómodas sillas, un refrigerador para almacenar la leche y un lavabo, es decir las pequeñas cosas que hacen la gran diferencia cuando se necesita extraerse la leche materna cada ciertas horas.

Lo único que faltaba para hacer que el local fuese más acogedor era un toque de decoración en las paredes desnudas. Ruby, que ahora trabaja como fotógrafa en El Paso, ofreció sus servicios para decorar con fotos la habitación.

Su visión: Retratos de soldados uniformados que amamantan a sus hijos.

"Pensé que sería agradable ofrecer algunas fotografías como un espectáculo adicional de apoyo", dijo. "Ver una imagen como ésta puede ayudar a las madres a entender que es posible ser, al mismo tiempo, un soldado activo y prestar apoyo a sus hijos."

Esto ha producido fotos que están cosechando muchos elogios, debido que sugieren la normalización de la actividad de la lactancia materna en el contexto hipermasculino del ámbito militar.

La Oficina de Asuntos Públicos y el Comando Garrison del Fort Bliss aprobaron el rodaje, dijo un portavoz del Ejército. A través del Grupo Apoyo a las Madres del Fort Bliss (nombre completo: Embarazo y Programa de Entrenamiento Físico Posparto, o P3T, según sus siglas en inglés) Ruby buscó soldados en servicio activo que modelen para sus fotos. Ella pensó que conseguiría dos o tres voluntarias, pero fueron 10 las mujeres que se presentaron un día jueves con botas y ropa de camuflaje llevando orgullosas a sus hijos.

"Creo que es genial que el Ejército está apoyando a las madres en servicio activo", dijo Ruby. "A veces, te encuentras en un punto en tu carrera militar en el que tienes que elegir entre ser un soldado o una madre y una foto como esta ayuda a las mamás para que no tengan que realizar esa elección."

"A través de la guía de mis amigos militares, el Programa P3T, el Comando Garrison y la Oficina de Asuntos Públicos, hemos sido capaces de demostrar que, incluso nuestras mamás uniformadas, pueden mantener la lactancia con sus bebés", dijo. "Esta actividad no las hace menos soldados; creo, por el contrario, que las convierte en aún mejores y más fuertes. 

Cuando se ha cuestionado la "profesionalidad" de las mujeres que practican la lactancia materna con el uniforme, Ruby y un portavoz del Ejército dijeron que no existe una política que impida a las mujeres que amamanten en uniforme, siempre y cuando "mantengan los estándares profesionales."

Según Ruby, tales críticas no son objetivas, porque el Ejército se destaca por mujeres como las que se muestran en la imagen y por el tipo de ideas que esto promueve. La creación de una sala de enfermería muestra que el Ejército toma medidas para poner en práctica tales políticas de apoyo, dijo.

"En términos prácticos, es una cuestión de decisiones", dijo ella: "Las madres necesitan apoyo para que no tengan que elegir entre la familia y el servicio."


domingo, 6 de septiembre de 2015

El Premio al Mejor Proyecto Médico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) del año 2015

A simple vista podría parecer una de las cunas de la firma sueca Ikea, con sus planchas de madera apiladas en una caja y sus instrucciones de montaje, pero es mucho más. Es una nueva incubadora de bajo coste que en unos días viajará a la maternidad de Nikki (en Benin) para suplir a las toallas y botellas de agua caliente con las que arropan (y a veces queman) a los bebés prematuros en África.

Alejandro Escario, un joven Ingeniero Informático y de Telecomunicaciones de la Universidad CEU San Pablo de Madrid de 25 años, ha diseñado esta incubadora pensando en los países en vías de desarrollo. El dispositivo es fácil de montar, utilizar y reparar ya que está diseñado con una estructura de madera y pocas piezas de plástico, además de incorporar una parte electrónica. Tiene tres características principales: capacidad para controlar la humedad, para programar la temperatura y para inclinar la cama del niño. El objetivo es crear un producto fácilmente reparable allí, ya que todos los componentes pueden fabricarse en los países de destino. Escario ha recibido el premio al mejor proyecto médico en el Global FAB Adwards 2015, organizado por el Center for Bits and Atoms del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

La incubadora modular tiene un precio que ronda los 300 euros, frente a los más de 6.000 (o hasta 60.000) que pueden tener estos dispositivos en los países occidentales. Por eso, Escario aclara que su diseño no pretende sustituir a las incubadoras de las UCIS neonatales occidentales, pero sí será de gran utilidad en entornos de bajos recursos, como el propio Benin.

"Inicialmente íbamos a probar el prototipo en Sierra Leona, pero la epidemia de ébola nos hizo cambiar los planes", admite el joven. Finalmente, y en apenas 15 días, la incubadora viajará por primera vez a África de la mano de la Fundación Alaine, embalada en su pequeña caja con sus instrucciones de montaje. Allí, será el personal de la maternidad de Nikki el encargado de montarla y probarla durante varios meses para transmitir su feedback al equipo de Escario, que espera poder ir mejorando el modelo en futuros prototipos.

De momento, subraya, lo importante es que los planos de la incubadora sean fácilmente reproducibles (y reparables) en cualquier lugar del mundo, incluso por los carpinteros locales de Benin. "Por eso optamos por la madera, porque allí es un material abundante y barato, lo que podría reducir incluso los costes de producción". Esa idea obligó a prescindir del metacrilato y de los tornillos, para que la incubadora pueda montarse fácilmente.

De hecho, Escario desarrolló su idea desde cero en Madrid, comprando él mismo las planchas de madera en una carpintería y cortándolas en el FabLab del CEU, un centro integrado en la red mundial de laboratorios del Center for Bits del MIT. Los planos del diseño están disponibles en forma abierta en la web de esta red, para que cualquier laboratorio asociado (incluidos los 22 que hay en los alrededores de Benin) puedan reproducir de manera sencilla la incubadora.

Sus principales características son, por ahora, la robustez y simplicidad aunque Escario espera que su carácter modular le permita ir mejorando el modelo en el futuro, añadiendo nuevas prestaciones. "Por ahora, y después de consultar con varios pediatras y voluntarios de la fundación, el prototipo es capaz de regular la humedad, la prestación y la inclinación de las patas, para que la cabeza y los pies del niño puedan estar a distinta altura en función de las patologías", explica. Quizás en el futuro se puedan añadir baterías, para solventar la falta de corriente en zonas de pocos recursos, lámparas para la ictericia, control cardiaco, suministro de fármacos...