martes, 16 de agosto de 2016

Las estadísticas de los meses de junio y julio del 2016: en caída libre, aproximándonos al cierre...


martes, 5 de julio de 2016

280 médicos para el pequeño Mohamed


La telemedicina ayuda a reducir la brecha entre zonas remotas y grandes centros hospitalarios


Por Daniel Martínez (Médicos Sin Fronteras)


Viernes, nueve de la mañana. Recibo una alerta en mi móvil: el equipo de Médicos sin Fronteras (MSF) en Shabunda, República Democrática de Congo, tiene una consulta sobre un caso pediátrico: sospechan que un bebé de cinco días padece tétanos. Inmediatamente, comparto la consulta con uno de los más 280 expertos en todo el mundo, tanto médicos de MSF como externos, con los que cuenta el sistema y que no tardará en responderme. Pocas semanas antes, el servicio de telemedicina de MSF, puesto en marcha en 2010, ha llegado a su caso número 3.000.


Durante estos seis años, el uso de la plataforma de telemedicina —un software que permite gestionar consultas médicas a distancia con la máxima confidencialidad— no ha parado de crecer. Al principio, se empleaba de forma tímida pero, en el último año y medio, el aumento ha sido exponencial. Actualmente, se reciben una media de entre cinco y diez casos diarios. Cuando nuestros compañeros en el terreno prueban el sistema ven que es práctico, funcional y rápido, y vuelven a recurrir a él en las siguientes ocasiones. Mi papel es doble, además de coordinar el servicio, también resuelvo dudas al otro lado del ordenador como especialista de pediatría de MSF en Barcelona.


Para que este sea funcional las 24 horas del día, trabajo junto con otros dos coordinadores ubicados en Canadá y la Guayana Francesa. De media, los coordinadores apenas tardamos 15 minutos en reenviar al experto la consulta que llega desde cualquier proyecto de MSF y, a su vez, el especialista responde al equipo en cuatro horas y media. La celeridad es uno de los principales valores del servicio pero no el único.


“Me impresionó tanto la calidad y la exactitud de las respuestas que ya no dejé de recurrir a él”, me dice Kay Hodgetts, médica australiana quien, desde hace unas semanas, trabaja en una intervención de emergencia para asistir a desplazados y víctimas de la violencia en Leer, Sudán del Sur. Kay recuerda su primer destino con MSF, en Degabhur, Etiopía. Cuando llegó allí, a mediados de 2015, nunca había oído hablar de este sistema, pero encontró por casualidad el acceso en uno de los ordenadores de la misión, probó y desde entonces no dejó de usarlo.


“La gran ventaja de la telemedicina es que nuestros pacientes, a pesar de ser atendidos en lugares con recursos limitados, pueden acceder a una atención especializada. En la actualidad, el acceso a internet generalizado en nuestros proyectos ayuda a cerrar la brecha entre el nivel de atención en el terreno y el que se dispensa en los grandes centros médicos. De hecho, todavía tiene más sentido que usemos la telemedicina en estos contextos donde tenemos menos herramientas de diagnóstico”, explica Kay.


Ayudar a paliar la falta de médicos


En muchos de los países donde trabaja MSF, azotados por conflictos o con sistemas de salud deficientes, la falta de personal sanitario es un denominador común y raramente hay médicos especialistas fuera de los hospitales de referencia. Una gran proporción de nuestros pacientes son niños menores de cinco años. Sin embargo, en el terreno nos encontramos con pocos pediatras. Los niños no son adultos pequeños y requieren una atención concreta. Sabiendo que muchos serán atendidos por personal que no tiene conocimientos específicos es muy importante contar con apoyos como la telemedicina que pueden guiar a los médicos en los casos más complicados.


En el hospital de referencia del distrito de Madaoua, en el sur de Níger, la telemedicina ha dado un paso más en este sentido. El país se enfrenta cada año a un pico de malaria y desnutrición que se prolonga desde mayo hasta septiembre, cuando el número de camas pediátricas se triplica llegando hasta 300. Desde hace meses, los médicos del hospital envían sus consultas de casos a través de la plataforma de telemedicina. Posteriormente, todos los jueves, conectan con Niamey, Dakar y/o Barcelona para discutir en profundidad los casos más complicados con especialistas de MSF por videoconferencia.


“Los médicos ya han recibido la respuesta a su duda a través de internet pero con estas sesiones en vivo los casos pueden discutirse con mayor profundidad y adaptar los tratamientos según convenga. Además, sirve como formación para estos médicos que, por supuesto, tienen unos medios técnicos más escasos que en países más desarrollados”, dice Cristian Casademont, responsable médico de los proyectos de MSF en Níger. Las dificultades de la conexión, sin embargo, complican de tanto en tanto las sesiones semanales.


La consulta más repetida en la plataforma de telemedicina también está relacionada con la falta de especialistas, en este caso de radiólogos. Muchos proyectos de HIV/sida y tuberculosis de MSF utilizan la plataforma para poder interpretar correctamente las radiografías de pulmones y así confirmar la sospecha clínica de tuberculosis.


Acceso a conocimientos muy especializados


“No amputar. La capacidad de recuperación y adaptación de los niños es tremenda. Así que centraros en comprobar la infección, intentad cerrar o injertar, y poned la muñeca en la posición correcta mediante un cabestrillo. Mantenedme informado”. Este fue el mensaje que recibió un equipo de MSF en el República Democrática de Congo poco después de enviar una foto de su paciente de ocho años con una terrible herida abierta en mano y muñeca. Su pregunta era desesperada: “Necesitamos saber si la cirugía plástica u ortopédica será posible o si amputar la mano es la mejor opción”.


Las consultas sobre cirugía representan más del 10% de las totales del servicio de telemedicina y gracias a ellas, los médicos sobre el terreno pueden contar con información muy especializada para sus casos, por ejemplo de cirujanos ortopédicos u oftalmólogos. Gracias a estas aportaciones, tanto en cirugía como en las otras especialidades, se pueden reducir el número de pruebas diagnósticas, tratamientos y referencias injustificadas, muchas veces difíciles de hacer en estos contextos y que también trastornan la vida cotidiana de los pacientes. La información que facilitan los especialistas se traduce en una mejora de la atención de los pacientes, incluso en los casos más difíciles.


En ciertas ocasiones, recibimos consultas sobre casos que no tienen ninguna opción terapéutica. Son situaciones tristes pero aun así es importante que el médico tenga este asesoramiento para que no dé falsas esperanzas al paciente y su familia, y pueda centrarse en atenderlo lo mejor posible.


Estoy convencido del potencial de la telemedicina y una prueba es un correo electrónico de mi compañera Kay, desde Sudán del Sur. “Solo quería que lo supierais: telemedicina instalada y funcionando en Leer; y ya ha sido útil”.


El caso de Mohamed*


“Fue un caso especialmente complicado, el pequeño tenía desnutrición, fiebre y pancitopenia [reducción de glóbulos rojos, blancos y plaquetas en la sangre que suele estar relacionada con enfermedades que afectan a la médula ósea], y no estaba respondiendo a múltiples líneas de tratamiento. Usamos la telemedicina y enviamos su historial, detalles de cómo lo habíamos atendido, fotos, un vídeo y los resultados de un análisis de sangre.


Tras semanas de seguimiento y con la ayuda de muchos especialistas, incluido un hematólogo pediatra, logramos hacer una biopsia de médula ósea para descartar un tumor maligno y así tener más confianza en nuestro régimen de tratamiento. Afortunadamente, en este caso, con el apoyo de especialistas integrados en la plataforma de telemedicina, obtuvimos un buen resultado y pudimos dar de alta al paciente en dos meses”.


* Mohamed, de cuatro años, fue tratado por Kay Hodgetts en Etiopía con el apoyo de la telemedicina.


El sistema de telemedicina de MSF se puso en marcha en abril de 2010, aunque ha sido en los últimos dos años cuando más ha crecido su empleo. Así, en febrero de 2016, la plataforma recibía el caso número 3.000 desde el proyecto de Aweil, en Sudán del Sur. En 2015, MSF puso en marcha el primer proyecto que dependía en gran medida en la telemedicina: un programa de tuberculosis que, para su diagnóstico, cuenta con el apoyo de radiólogos consultados a través del sistema.

Daniel Martìnez es pediatra y uno de los tres coordinadores del servicio de Telemedicina de Médicos Sin Fronteras.



miércoles, 29 de junio de 2016

La desigualdad matará a 69 millones de niños en 15 años




Muhammad Modu, de 15 años y desplazado interno de Malori, excava en el vertedero de un recinto cerrado junto a la carretera principal que atraviesa Maiduguri, Nigeria, para buscar artículos que puedan ser revendidos, el 24 de marzo de 2016. Muhammad tamiza a través de la humeante basura bajo un sol aplastante. Después de dos o tres días de este minucioso trabajo, Muhammad reúne material suficiente para vender por unos 75 centavos de dólar.




Por Lola Hierro

Hay avances en la protección de los menores, pero la inequidad crece. El informe 'El estado mundial de la infancia en 2016' de Unicef alerta de que para 2030 otros 167 millones vivirán en la pobreza

Escribe Kailash Satyarthi, premio Nobel de la paz, que hace muchos años conoció en las estribaciones de la cordillera del Himalaya a un niño trabajador, pequeño y flaco. Y le preguntó: "¿Está el mundo tan pobre que no puede darme un juguete y un libro, en lugar de obligarme a tomar un arma o una herramienta?". En otra ocasión, una pequeña colombiana, ya madre, que había sido violada y utilizada como esclava sexual, le hizo otra pregunta: "Nunca he tenido un sueño. ¿Podrá mi hijo tener uno?". A las preguntas de ambos, habría que responder con un no. No, porque el mundo no hace lo suficiente para que todos ellos puedan aprender, jugar y crecer. Y habría que decirles además que, si continúan las tendencias actuales, 69 millones de menores como ellos se morirán antes de cumplir cinco años, otros 167 millones vivirán sumidos en la pobreza y 750 millones de mujeres se habrán casado siendo todavía niñas, todo de aquí a 2030, año límite para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible que buscan que, para esa fecha, el mundo sea menos desigual. Estos son las desoladoras cifras que arroja el Estado Mundial de la Infancia 2016. Una oportunidad para cada niño, el principal informe anual de Unicef que presenta hoy.

El informe señala que se han logrado progresos considerables en la tarea de salvarles la vida, reducir la pobreza y lograr que asistan a la escuela. Las tasas mundiales de mortalidad de menores de cinco años se han reducido en más de la mitad desde 1990, los niños y niñas asisten a la escuela primaria en igualdad en 129 países y el número de personas que viven en la extrema pobreza en todo el mundo es casi la mitad que en la década de 1990. Pero este progreso no ha sido uniforme ni justo. Los que se encuentran en mayor situación de pobreza tienen el doble de probabilidades que los más ricos de morir antes de cumplir cinco años y de sufrir desnutrición crónica. Si comparamos Sierra Leona, país africano, con Reino Unido, europeo, la diferencia se dispara: el crío del primero tiene hoy 30 veces más posibilidades de morirse que el otro.

Así, Unicef advierte que el ritmo del progreso en materia de salud y supervivencia infantil y materna podrá aumentar o disminuir en función de las decisiones políticas que los gobernantes tomen en los próximos años. Pero si las tendencias actuales no han cambiado para 2030, además de los 69 millones de muertes —casi la mitad en África subsahariana y una tercera parte en Asia meridional—, ocurrirá que más de la mitad de los fallecimientos de menores de cinco años se producirán en cinco países (India, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo y Angola), y que la tasa mundial de mortalidad materna será de unas 161 por cada 100.000 nacidos vivos.

El acceso a la educación también es muy desigual. El informe revela que en la mayoría de los países menos de la mitad de los menores asisten a programas de enseñanza para la primera infancia. Cerca de 124 millones no pueden acceder a la escuela o finalizar su educación. De ellos, unos 65 millones de adolescentes no llegan a completar el primer ciclo de secundaria y otros 59 millones ni siquiera cursan la primaria. Más de la mitad de estos últimos viven en África subsahariana, que es la región donde se registran los peores datos. Es aquí donde por lo menos 247 millones de niños (dos tercios del total) viven en medio de una pobreza multidimensional, privados de lo necesario para sobrevivir.
Tampoco hay que olvidar quienes ven su educación interrumpida por emergencias humanitarias y crisis prolongadas: alrededor de 75 millones entre tres y 18 años de 35 países. De ellos, 17 millones son refugiados o desplazados internos de países como Siria, Yemen, Irak, República Democrática del Congo o Somalia, entre muchos ejemplos.

Si no se corrige la situación, en 2030 habrá más de 60 millones de niños no escolarizados y en los países menos desarrollados las tasas de finalización de los estudios no pasarán del 76% en el caso de la primaria y el 50% en caso de la secundaria. Una vía para cambiar este sombrío pronóstico es invertir en los niños más vulnerables mediante transferencias de efectivo, según el informe, que ayudan a los estudiantes a mantenerse más tiempo en la escuela y alcanzar niveles de enseñanza superiores.  "Como promedio, cada año adicional de educación que el niño recibe aumenta sus ingresos en aproximadamente un 10% cuando se convierte en adulto. Y por cada año adicional de escolaridad, las tasas de pobreza del país descienden en un 9%", sostiene Unicef.

El drama del matrimonio infantil

El informe de Unicef no olvida a los riesgos específicos que corren las niñas por el solo hecho de su género y, en concreto, alerta del número alarmante de matrimonios prematuros, un fenómeno que también influye en los patrones de mortalidad infantil. Los índices están disminuyendo: mientras que el 48% de las mujeres de 45 a 49 años de edad se casaron antes de cumplir los 18 años, la proporción entre las de 20 a 24 ha bajado al 35%. Este descenso es muy lento, ya que cada año unos 15 millones de niñas son casadas antes de cumplir los 18 años contra su voluntad y empiezan a procrear demasiado pronto, cuando no están preparadas ni física ni psicológicamente ni tienen, en muchas ocasiones, acceso a servicios de salud reproductiva. De no lograr una mayor protección para ellas, en 2030 serán 750 millones las casadas antes de tiempo.

En todo el mundo, las niñas novias tienen menos probabilidades que las adultas de recibir atención médica durante el embarazo, y la falta de cuidados y el carecer de una madurez física suficiente para dar a luz llevan a complicaciones durante el embarazo y el parto que ya son la segunda causa de muerte de mujeres de entre 15 y 49 años. Los bebés de las menores de 20 tienen 1,5 más posibilidades de morirse durante sus primeros 28 días de vida que los hijos de las madres más mayores.

España bate récords de pobreza infantil

En España, la tasa de riesgo de pobreza de los niños batió records: pasó del 30% de 2014 al 34,4% en 2015. La peor parte la llevan los hogares de migrantes con hijos pequeños, donde esta cifra aumenta hasta el 60,3% de los nacidos en familias extranjeras, "un dato que pone en evidencia las barreras de estos colectivos en el acceso a derechos y servicios", denuncia la organización.

En educación los datos son poco alentadores igualmente, pues en 2015 la tasa de abandono escolar fue del 20%, muy por encima a la media europea del 11%. Un 24% de los niños deja los estudios antes de tiempo frente al 15,8% de las chicas. Unicef recuerda así mismo que ya en 2014, la inversión en educación se redujo en 5.000 millones de euros anuales respecto a 2009, y la inversión en protección social de los niños y sus familias en otros 2.700 millones de euros. A raíz de las recientes elecciones y la próxima elección de un nuevo Gobierno para los próximos cuatro años, Unicef aprovecha la ocasión para recordar su propuesta de alcanzar un Pacto de Estado por la Infancia que incluya un incremento significativo de las inversiones en infancia. "Instamos al nuevo Gobierno a concretar un plan para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluya indicadores de lucha contra la desigualdad y que se centre específicamente en llegar a los niños más vulnerables de nuestro país".