martes, 15 de abril de 2014

Una ampliación a una UCIN ya existente...


Este año 2014, el Winnie Palmer Hospital for Women & Babies de Orlando, en la parte central del estado de Florida, E.U.A., abrió una expansión de 30 camas, con una inversión de unos $ 13 millones de dólares, para su Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), lo cual le permitirá llegar a 142 camas.

El anuncio de esa ampliación (la UCIN Familia Haley) se hizo en una conferencia de prensa a media mañana con uno de sus más notables egresados ​​de la UCIN: el niño de tres años de edad, William McGee, hijo de Mike McGee y de Annika Sorenstam, la golfista más exitosa en la historia (a quienes se ve en la fotografía de arriba).

Este Centro es capaz del más alto nivel de atención para bebés de alto riesgo y está organizado para ofrecer intervenciones altamente calificadas para los recién nacidos en estado crítico que sufren de prematuridad, dificultad respiratoria, enfermedad cardíaca, anomalías congénitas, fallo multiorgánico y otros problemas. Es uno de las cuatro UCIN en la Florida que pueden ofrecer ECMO (tecnología avanzada de derivación corazón-pulmón) a recién nacidos y a niños con enfermedad cardiaca o respiratoria grave o aguda.

Esta adición hace de la UCIN del Centro Alexander para Neonatología del Hospital Winnie Palmer una de las más grandes de Estados Unidos y del mundo bajo un mismo techo, dijo el vocero del hospital Geo Morales.

"Nuestra UCIN es una de las más activas del país y ha estado funcionando llena o casi llena desde el momento en que abrimos nuestras puertas", dice Kathy Swanson, presidenta del Arnold Palmer Medical Center. "Vamos a tratar a más de 1.600 bebés en nuestra UCIN este año con una amplia variedad de condiciones que requieren el cuidado más avanzado por semanas o meses en algunos casos. Estas 30 nuevas camas nos permitirán tratar de manera más eficaz a los bebés de la manera en que todos conocen que nuestra UCIN lo hace".

Más de 28.000 niños han sido tratados con éxito desde que la Unidad se abrió en 1975, habiendo demostrado consistentemente las mejores estadísticas de la Florida para los bebés con bajo peso al nacer.

En el año 2006, el Centro Alexander para Neonatología se mudó a un nuevo espacio en el interior del Hospital Winnie Palmer con 112 camas y pronto superó el espacio existente. En muchos días, la UCIN tenía ingresados entre 15 a 20 bebés por encima de su capacidad. Ubicar más bebés en el mismo espacio disminuye algunas de las ventajas curativas intrínsecas basadas en la evidencia del diseño original de la Unidad. El ambiente se vuelve más ruidoso y más concurrido por el personal médico, miembros adicionales de la familia y el equipo médico. También hay menos espacio para que los padres se mantengan en un entorno privado con su recién nacido, lo que inhibe la importancia del contacto piel a piel y la lactancia. Estos retos pueden limitar los beneficios propicios para la curación óptima, el crecimiento y el desarrollo de los bebés hospitalizados.

Situado en el undécimo piso del Hospital Winnie Palmer, la nueva UCIN fue financiada totalmente por medio de apoyo filantrópico. Lleva el nombre de Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales Familia Haley en honor de Roy y Dee Haley, una familia local que fue una de las más importantes (de varios) donantes que proporcionaron apoyo filantrópico para su planificación y la construcción.

Las 30 camas serán de nivel 2 (nivel de Cuidados Intermedios) en un entorno diseñado por el Estudio de Arquitectura Southerland para ayudar a mejorar la atención centrada en la familia. Se fomentará más el tiempo de unión familiar y las oportunidades para que los padres se sientan más cómodos en la atención a las necesidades médicas y de desarrollo de su bebé. Cada habitación de la nueva unidad es privada con una cama plegable para dar cabida a las pernoctaciones de un miembro de la familia, y cuenta con baño privado y ducha, entre otras comodidades.

"Estamos viendo más niños de lo que podemos ofrecer en nuestra UCIN y esta expansión nos ayuda a satisfacer esa necesidad cada vez mayor ", dice el Dr. David Auerbach, Director Médico de la UCIN. Es de lo más reconfortante para una familia con un bebé prematuro saber que su bebé está en manos de un equipo de expertos con los mejores resultados clínicos en Florida con los bebés con bajo peso al nacer".

lunes, 14 de abril de 2014

La Maternidad Nuestra Señora de La Altagracia

En el año 2012 se inauguró, con una inversión que incluye la parte física, estructural y el equipamiento cercana a los 300 millones de pesos (unos 6’954.245,44 dólares), un área de cirugía perinatal y otra para hospitalización neonatal que, en ese aspecto, convertirá al Hospital Maternidad Nuestra Señora La Altagracia en el Distrito Nacional en Santo Domingo, República Dominicana, en una de los más modernos de la región del Caribe.

Esta Maternidad es la mayor de la República Dominicana y una de las más grandes de América; en ella ocurren alrededor de 20.000 nacimientos por año lo que representa un 10% de todos los nacimientos anuales en el país.

viernes, 11 de abril de 2014

Una nueva NEO...


El primero de febrero del 2014, el Tacoma General Hospital de Tacoma, estado de Washington, EUA, celebró la apertura de su nueva Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN).

El niño Greyson (que se ve curioseando una incubadora de transporte en la primera foto) formó parte del desfile de los graduados de la antigua UCIN y abrió el camino para recorrer las nuevas instalaciones.

El Hospital del Distrito de Salisbury



Los padres cuyos bebés nacen prematuramente o en estado crítico en el Hospital del Distrito de Salisbury, en el Reino Unido, ya pueden permanecer en la Unidad de Neonatología, donde está siendo atendido su bebé.

Gracias a inversiones y donaciones se pudo financiar unas £ 350.000 para una infraestructura conectada directamente con la Unidad de Neonatología. Consta de cuatro dormitorios en suite, sala de juegos, sala de estar, cocina, sala de relax y salón de usos múltiples educativos (el cual se puede ver en la foto de arriba).

La Unidad de la Familia será un salvavidas para los padres con bebés que a menudo necesitan meses de tratamiento en el Hospital antes de estar lo suficientemente bien como para ir a casa.

Las nuevas instalaciones aumentarán drásticamente el tiempo que los padres pueden estar con sus bebés, ayudándoles a ganar confianza, establecer la alimentación antes y ayudar para que el bebé se recupere más rápido. Será un lugar donde los hermanos puedan conocer a su nuevo hermanito o hermanita en un ambiente hogareño y un sitio donde las familias puedan estar juntas mientras su bebé está en el Hospital, acelerando el proceso que viven esas familias para que puedan volver a casa antes.

jueves, 10 de abril de 2014

"Te quiero tanto"



Por TODD PITMAN, Associated Press

16 de noviembre de 2013.

TACLOBAN, Filipinas - Althea Mustacisa nació el día miércoles 6 de noviembre de 2013, justo luego de la llegada del tifón Haiyan (conocido también como supertifón Haiyan) que arrasó el este de Filipinas y ha sido el más mortífero de toda su historia, habiendo matado a aproximadamente 6.200 personas sólo en este del país. El 7 de noviembre de 2013, la Agencia Meteorológica del Japón pudo medir sus vientos en 315 km/h (195 mph) considerándolo, extraoficialmente, como el más intenso jamás observado en términos de velocidad del viento.

La niña Althea todavía estaba viva el día sábado 9 de noviembre porque sus padres se turnaban para administrarle ventilación con presión positiva y oxígeno con un AMBU desde que nació. "Si se detienen, la bebé va a morir", dijo Amie Sia, una enfermera del Hospital Visayas Oriental Regional Medical Center, en la ciudad de Tacloban, que trabaja sin electricidad y con poco personal o suministros médicos. "Ella no puede respirar sin ellos. Ella no puede respirar por sí misma ", dijo Sia. "La única señal de vida que esta niña muestra es el latido de su corazón".

Más de una semana después que el tifón Haiyan aniquilara una vasta franja de Filipinas, matando a miles de personas, las secuelas de la tormenta seguían reclamando víctimas -y Althea podía ser la próxima.

El 8 de noviembre de 2013 el tifón destruyó la planta baja del edificio hospitalario de dos pisos que se inundó y cuya Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) quedó cubierta de barro. La maquinaria de salvamento consiguió rescatar una única incubadora sucia con la mezcla de agua y barro. A medida que la tormenta golpeaba, el personal llevó a 20 bebés desde la UCIN a la pequeña capilla que se ve en la foto de arriba, colocándolos de tres a cuatro por canasto.

Todos los bebés sobrevivieron a la tormenta misma. Pero seis niños murieron después "porque nos falta equipo médico vital que fue destruido", dijo el médico a cargo, el Dr. Leslie Rosario.

Althea nació justo cuando el tifón destrozaba la casa de su familia, pesó 5,84 libras, pero era incapaz de respirar por si sola. Cuando fue trasladada de urgencia al hospital, los médicos le practicaron Resucitación Cardio Pulmonar (RCP) y, desde entonces, sus padres la han estado ventilando manualmente. Los médicos dijeron que la tormenta no había sido un factor en sus problemas, ya que no nació prematura y señalaron que el control prenatal insuficiente muy probablemente complicó el embarazo de la madre de 18 años de edad. Aun así, existía una buena oportunidad de salvar a Althea si el hospital hubiese tenido electricidad para hacer funcionar un ventilador mecánico, la incubadora y otros equipos.

Hasta el sábado 9 de noviembre, la improvisada sala en la capilla no tenía luz, excepto la proveniente de las velas. Ese día, una pequeña bombilla fluorescente unida a un generador diésel fue colgada en medio de la sala donde unos paquetes de pañales se amontonaban en el altar, debajo de una imagen de Jesús. En el suelo se podían ver unas cuantas cajas de los únicos suministros médicos: agua para líquidos intravenosos, jeringas y un puñado de antibióticos.

El hospital también carecía de mano de obra. En la clínica neonatal sólo 3 de cada 16 funcionarios seguían trabajando, dijo Rosario. El resto nunca se reportó después de la tormenta. El Departamento de Salud de Filipinas envió dos enfermeras de Manila para ayudar.

Las ventanas de la capilla del hospital estaban totalmente destrozadas y pronto la sala se llenó con 24 bebés -cinco en estado crítico, el resto con fiebre u otras dolencias. Muchos eran prematuros. Sus madres también estaban ahí, apoyadas en 28 filas de bancos de madera. Tres de ellas sostenían los fluidos intravenosos. Nanette Salutan (de 40 años) era una de ellas. Dijo que sus contracciones de parto empezaron justo cuando los vientos comenzaron a aullar. Después de la tormenta, salió de su casa y caminó hasta el hospital con su esposo, un recorrido de unas ocho horas entre escombros y con agua putrefacta hasta la altura de la cintura. "Todo lo que podía pensar era que quería que mi bebé sobreviviese", dijo. Su hijo, Bernard, nació esa noche -a las 2:13 am, pesó 5,73 libras pero no lloró. Él no estaba respirando. Los médicos le realizaron RCP y pusieron tubos con oxígeno en su nariz. El bebé estaba todavía tan débil que tenía que ser alimentado por una jeringa conectada a un tubo pegado a su boca.

Rosario dijo que Bernard tenía una decente posibilidad de sobrevivir. Pero el pronóstico de Althea, en cambio, no era bueno. En un momento espeluznante para todos los presentes, su cuerpo se volvió azul y su respiración se hizo más trabajosa. Los médicos se apresuraron a conectarle una aguja intravenosa en el remanente de su cordón umbilical -el de la muñeca había estado allí demasiado tiempo para ser eficaz, dijeron. Poco a poco, la vida parecía fluir de nuevo en su pequeño cuerpo. "Si tuviéramos un ventilador, es posible que ella pudiese vivir", dijo Sia. "Pero en este momento ella está muy enferma y no creo que lo pueda hacer".

Mientras hablaba, la madre de Althea, Genia Mae Mustacisa, se inclinó sobre su bebé, le acarició la frente y la besó. Metódicamente, ella apretó la bolsa del AMBU de goma verde unida al tanque de oxígeno lentamente, una y otra vez, cada pocos segundos, al igual que su marido lo había hecho durante media hora antes. "Está bien", susurró ella, las lágrimas corrían por sus mejillas. "Te quiero tanto. Pase lo que pase, te quiero tanto".

¡Bienvenida a casa!



En las primeras horas del 29 de octubre de 2008, Mia Beritt Steele nació pesando un poco más de 1 libra y 16 semanas antes de tiempo. Estando más allá de crítica, el hospital donde vino al mundo no era capaz de manejarla y fue transferida por vía aérea al Hospital de Niños Scott & White en Temple, Texas.

Nacida a las 24 semanas de gestación, Mia desarrolló múltiples complicaciones derivadas de su prematurez y de los medios utilizados para su sobrevida: enfermedad de membrana hialina, enfisema pulmonar intersticial, enfermedad pulmonar crónica, reapertura del ductus arterioso y enterocolitis necrosante.

Luego de más de 4 meses de hospitalización, Mia, fue dada de alta a su hogar.