lunes, 28 de octubre de 2019

El Ministerio de Salud Pública le debe una explicación a la población de Ecuador

La cobertura de vacunación para evitar el brote de enfermedades inmunoprevenibles ha registrado un descenso a partir del 2013, según la Evaluación del 2018 de la Estrategia Nacional de Inmunizaciones del Ministerio de Salud Pública, que tiene el aval de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Una parte de la población no completa las dosis de las vacunas que necesitan refuerzo, como en el caso de la DPT, que previene la difteria, tétanos y tosferina; y en general la cobertura de vacunación no supera el 90 %. En el caso de la vacuna que previene sarampión, rubéola y paperas, la aplicación de la primera dosis bajó al 83 % y la segunda dosis descendió al 74 %. 

Una menor inmunización incide en que aparezcan casos de enfermedades inmunoprevenibles ya erradicadas: de enero a septiembre del presente año se registraron 10 529 casos de varicela, 2227 de papera, 234 de hepatitis B, 56 de tosferina y 3 de tétanos. Mientras que la introducción de la vacuna contra el rotavirus, en el 2007, en el esquema nacional de Ecuador y, desde el 2010, la del neumococo redujo la mortalidad infantil por diarrea y neumonía en un 70 % y 50 %, respectivamente. Es así que mejorar la prevención de contagios y muertes podría estar al alcance de decidir completar el cuadro de vacunación.
 

http://apps.who.int/immunization_monitoring/globalsummary/estimates?c=ECU

http://ais.paho.org/imm/IM_JRF_COVERAGE.asp

domingo, 20 de octubre de 2019

En Ecuador, durante las últimas manifestaciones sociales, los médicos y los estudiantes de medicina: "ni a favor, ni en contra de nadie"


Por Yadira Trujillo


Viernes 11 de octubre del 2019. Aproximadamente a las 16:00, los alrededores de la Asamblea Nacional, en Quito, se llenaron de gas lacrimógeno. La labor de Sofía Gavilánez consistía en auxiliar a los asfixiados. No imaginó que ella necesitaría apoyo.

Ese fue uno de los días de mayor conflicto. Y la joven de segundo semestre de la carrera de medicina de la Universidad Católica sufrió un cuadro de asfixia y perdió la visión durante 30 segundos.

No se rindió. “Pensé que me iba a desmayar”, dice. Pero algo le motivó: la gente le pedía gasas, agua. "Me dije: tengo que ayudarlos”. Así que lejos de darse por vencida, asistió a los afectados y los acompañó hasta lugares seguros.

Como ella, cientos de estudiantes de medicina de universidades públicas y privadas de la capital fueron los voluntarios, que brindaron atención médica de emergencia durante las protestas.

Mascarillas, mandiles blancos y equipos básicos para atención de heridos acompañaron las largas jornadas de los grupos de ayuda humanitaria. En medio de gas lacrimógeno, bombas molotov, piedras, palos y otros objetos que volaban por el aire, los jóvenes estudiantes y profesionales de la medicina corrían por la zona de mayor conflicto en Quito, protegiendo a personas heridas y atendiéndolas en medio de la hostilidad.

En El Arbolito, puntos de atención improvisados se adecuaron junto a las bancas del parque, bajo los árboles más bajos y en los montículos de tierra. Se usaron para proteger a los heridos de los enfrentamientos.

“Se jugaron la vida”, “lo entendieron todo”, fueron algunas de las frases que circularon en redes, acompañadas de fotos en las que se los ve en acción: trasladando a los heridos hacia lugares medianamente seguros, deteniendo hemorragias, curando impactos de bomba, atendiendo asfixias, etc.

Como Sofía, otros estudiantes de los primeros semestres de la carrera no estaban preparados para una situación de esa magnitud.

Pero ya en el conflicto, Augusto Calderón, estudiante a punto de convertirse en médico, fue quien organizó las brigadas y preparó a los más jóvenes, para que realicen los procedimientos necesarios.

Entre ellos, les enseñó a hacer RCP (reanimación cardiopulmonar), cómo empaquetar una hemorragia, cómo proceder en casos de asfixia y, también, cómo protegerse para salvaguardar su propia integridad y así poder ayudar a otros.

Las brigadas se conformaron con estudiantes y médicos profesionales, con el objetivo de apoyarse mutuamente en la atención de heridos. También participaron paramédicos, universitarios de carreras diferentes a las de medicina y voluntarios de la sociedad civil.

¿Cuál era su escudo? Banderas blancas fueron su única protección y la forma simbólica de pedir paso libre para prestar ayuda, sin ser atacados. Con telas de ese color, amarradas en palos que permitieron levantarlas alto, se movieron en medio del peligro durante los días de protesta.

No eran inmunes al gas, ni a la vulnerabilidad de la situación. “Lo único que esperábamos que nos protegiera fue nuestro mandil blanco”, relata Sofía.


A través de redes sociales, ciudadanos expresaron su asombro por la magnitud de las protestas. Aseguraron que nunca antes habían sido testigos de algo similar en Ecuador. “Quito convertido en un campo de guerra”, fue una frase constante en las publicaciones de usuarios en sus perfiles sociales.

En ese escenario se movieron los voluntarios como Sofía, quien, reconoce, sintió temor de ser una víctima más. “Pero es mucha fuerza de voluntad”, asegura. Desde 1864, los Convenios de Ginebra establecen las leyes de la guerra. Entre sus finalidades está la protección a personas que realizaron tareas como las de Sofía y sus compañeros.

Los Convenios establecen la prohibición de afectar, en medio del conflicto, a socorristas y voluntarios que participen en tareas de asistencia.

Los rostros de los chicos, como los de cualquier otro ser humano, lucían afectados. Mientras realizaban la atención médica, durante unos segundos se cubrían los ojos, que lagrimeaban por efecto del gas. Pero inmediatamente se reincorporaban para continuar.

Ni a favor ni en contra de nadie. Su único ‘bando’ era el de la ayuda, en medio de opiniones polarizadas que caracterizaron los enfrentamientos. Es parte del juramento hipocrático de un médico. Consiste en que “sea cual sea la condición de cualquier persona, nuestro deber es salvar su vida”, dice Sofía.

El riesgo para los estudiantes de medicina, médicos y voluntarios en general fue constante. En pleno toque de queda en Quito, el sábado 12 de octubre del 2019, los estudiantes formaron un escudo humano para proteger la zona de paz establecida en las universidades Salesiana y Católica. Era un escudo de mandiles blancos.

¿A cambio de qué? De nada. “Nuestra paga fue la gratitud de las personas, que nos daban comida o que nos recibían con aplausos en cualquier sitio al que íbamos”.


 

viernes, 11 de octubre de 2019

El comunicado oficial del Ministerio de Salud Pública del Ecuador del 11 de octubre del 2019


El comunicado oficial del Ministerio de Salud Pública del Ecuador del 08 de octubre del 2019


Las futuras madres, las madres y los recién nacidos de la Maternidad Isidro Ayora de Quito en el medio de la protesta


Los premios Nobel de Fisiología y Medicina del 2019




La importancia fundamental del oxígeno y la necesidad que tienen de este gas los animales para convertir los alimentos en energía útil se ha entendido durante siglos, pero no se conocía la forma en la que las células se adaptan a los cambios en sus niveles. Los científicos laureados este año, William G. Kaelin Jr., Sir Peter J. Ratcliffe y Gregg L. Semenza, descubrieron cómo las células pueden sentir y adaptarse a la disponibilidad cambiante de oxígeno e identificaron la maquinaria molecular que regula la actividad de los genes en respuesta a los niveles variables de oxígeno. Los descubrimientos fundamentales de los premios Nobel de este año revelaron el mecanismo para uno de los procesos adaptativos más esenciales de la vida. Establecieron las bases para nuestra comprensión de cómo los niveles de oxígeno afectan el metabolismo celular y la función fisiológica. Así mismo, sus descubrimientos también han allanado el camino para nuevas estrategias prometedoras para combatir la anemia, el cáncer y muchas otras enfermedades.



lunes, 7 de octubre de 2019

En Chile, el aborto ya es ley pero la mitad de los obstetras se declara objetor de conciencia



Por Rocío Montes

Aunque la norma se aprobó en 2017 para tres supuestos, el aborto legal en Chile choca dos años después contra la resistencia de los médicos ya que la mitad de los obstetras del sistema público chileno sigue declarándose objetor ante los embarazos por violación

Dos años después de la promulgación en Chile de la ley de interrupción del embarazo por tres causas —peligro de vida de la madre, inviabilidad fetal y violación—, el Ministerio de Salud reportó 188 casos de niñas y mujeres donde se constituyó la tercera causa, de las que 150 realizaron un aborto, según la ONG Corporación Miles. Se trata de una cifra notablemente inferior a la proyectada por las autoridades en 2012, cuando en medio de la discusión parlamentaria se estimaba que más de 1.000 mujeres decidirían anualmente interrumpir sus embarazos producto de ataques sexuales.

Esta diferencia de cifras se debe en parte por las dificultades propias de la implementación de una ley de esta naturaleza, pero sobre todo por problemas de fondo que se han presentado con la puesta en marcha de esta norma. Diversas ONG, activistas de derechos humanos y académicas alertan de la falta de información de las pacientes y otros problemas profundos, como que el 51% de los médicos obstetras del sistema público se declara objetor de conciencia a la hora de practicar abortos por violación, permitido hasta las 14 semanas en el caso de las niñas menores de 14 años y hasta las 12 semanas para las mayores.

“Se estima que el 10% de las violaciones puede terminar en un embarazo y entre 2010 y 2018 tuvimos 174.000 denuncias, pero en dos años 150 mujeres han abortado por esta causal”, indica Javiera Canales, coordinadora del área legal de Corporación Miles, que capacita a profesionales y judicializa casos de chilenas a las que se les ha negado el acceso a un aborto. “Nos llaman mujeres a las que no las han dejado abortar porque los médicos les dicen: ‘No tienes cara de violada y como no te ves afectada, no puedes interrumpir’. Por lo tanto, para las chilenas sigue siendo mucho más fácil el mercado negro”, agrega Canales.

Hasta antes de que entrara en vigencia la ley de aborto en tres causales, las interrupciones del embarazo estaban totalmente penalizadas, en todos sus supuestos. Lo estableció la dictadura de Augusto Pinochet poco antes de dejar el poder, en 1990. Como hasta hace poco se trataba de un delito, no existían cifras sobre la cantidad de abortos que se producían en la clandestinidad, pero los expertos estimaban que eran unos 70.000 anuales. Si bien siempre se supo que la normativa de 2017 estaría enfocada solo en los casos de mayor gravedad, en estos dos años no solo las interrupciones de embarazo en casos por violación han sido menores a las proyectadas. Por peligro de vida de la madre, se pensaba que habría unos 10.000 cada año, pero desde 2017 se han producido 406. Por inviabilidad del embrión o feto, se estimaban entre 300 y 550 casos al año, pero desde septiembre de 2017 se han producido 399.
Una ley con omisiones

Para Gloria Maira, coordinadora de la Mesa de Acción por el Aborto —formada por 14 organizaciones, activistas, académicas y defensoras de derechos humanos—, sin perjuicio de que resulte entendible la necesidad de tiempo para la implementación de la ley, “existen omisiones y falencias (carencias) importantes que no están siendo ni abordadas”. Además, describe uno de tantos conflictos relativos al aborto: “En la atención primaria —donde se detecta la gran mayoría de casos que podrían estar dentro de las tres causales—, la posibilidad de la interrupción del embarazo no se informa a la población, por lo que las mujeres no saben que tienen el derecho”. Sobre la causal de violación, añade: “No hay acción para detectar la violencia sexual principalmente en el caso de niñas y jóvenes (...) No hay política pública que permita prevenir y atender la violencia sexual y sus consecuencias, en este caso, el embarazo forzado”.

Además de que 580 de los 1.148 médicos gineco-obstetras del sistema público de salud se declaran objetores de conciencia para practicar abortos en casos de violación, un 21% se declara objetor de conciencia en el caso de peligro de vida de la madre (238) y un 29% cuando se trata de una inviabilidad fetal (328), de acuerdo al Ministerio de Salud. En el caso de los anestesistas, uno de cada cuatro (un 26%) prefiere no realizar abortos cuando la niña o mujer resultó embarazada por una violación.

En un estudio de la Corporación Humanas de julio pasado, que analiza la realidad de la objeción de conciencia en los servicios públicos, se hace referencia al reglamento de octubre de 2018 del Ministerio de Salud, “que facilita al máximo la posibilidad de acogerse a la objeción de conciencia disponiendo que para ello basta completar un formulario tipo, sin que se requiera ninguna clase de fundamentación”, según esta entidad que trabaja por el cumplimiento de las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos de las mujeres en Chile. “Tampoco se plantea respecto a quienes se declaren objetores alguna clase de contraprestación o servicio en compensación a las atenciones de salud que se les faculta no brindar”.

El informe de Humanas indica que ni la ley ni el reglamento resguardan el carácter “excepcional” que debería tener la objeción de conciencia y apunta a un problema central: “A los establecimientos de salud no se les exige contar con al menos un equipo no objetor, permitiéndoles derivar a la mujer o niña a otro recinto”. En el caso de la ciudad de Osorno, en el sur del país y con una población de 140.000 habitantes, 17 de los 18 obstetras del servicio de salud objeta la causal de violación sexual, es decir, el 94,4% de los médicos, según el informe de la corporación.

De acuerdo a un informe del monitoreo social que realizó la Mesa de Acción por el Aborto en siete zonas de Chile para evaluar la implementación de le ley, existen diversas razones que esgrimen los médicos para objetar. Una ginecóloga del norte del país, relató: “Tenía colegas que definitivamente su objeción de conciencia iba por el tema ideológico, religioso, pero algunos lo usaron como exclusa de ‘yo no me quiero meter en problemas, entonces objeto”. Otro profesional indicaba: "En el hospital todos fueron objetores de conciencia en un principio, pero en sus consultas médicas particulares practican abortos a sus pacientes y muchas veces ocupan insumos del mismo hospital".

La Corporación Miles, con el objeto de dar a conocer la normativa a las chilenas, lanzó una campaña de tres vídeos explicando los mecanismos y requisitos para acceder a la ley de aborto en tres causales, los derechos que tienen las mujeres para que no sean vulnerados y los límites que tiene la objeción de conciencia.