jueves, 27 de julio de 2017

La terapia génica llega a cientos de miles de euros por inyección


Imagen de los laboratorios de YposKesi, la primera compañía farmacéutica francesa que produce terapias génicas y celulares para enfermedades raras.


Por Daniel Mediavilla

EE UU aprobará en septiembre la primera terapia génica para uso comercial. Servirá para tratar a enfermos de leucemia con mal pronóstico

La primera terapia génica para uso comercial será por fin una realidad en septiembre. EE UU tiene previsto aprobar para entonces el primer tratamiento. Fabricado por la farmacéutica Novartis, ha mostrado su efectividad en enfermos de leucemia con muy mal pronóstico. En un ensayo en 12 países, el 83% vieron como la enfermedad remitía. Un año después, dos tercios seguían libres de cáncer.

El funcionamiento de la terapia consiste en extraer los propios linfocitos del paciente, llevarlos a un laboratorio de la compañía farmacéutica, modificarlos genéticamente para que sean capaces de atacar a las células de cáncer y volver a inyectárselos al enfermo. Eso se logra empleando virus del sida mutilados utilizando la capacidad de este microorganismo para secuestrar las células humanas y ponerlas a su servicio. En este caso, el potencial del VIH para el mal se aprovecha para mejorar las células del sistema inmune que suele destruir.

Este tipo de glóbulos blancos mejorados han provocado efectos secundarios graves en el pasado. La muerte de cinco pacientes por inflamación del cerebro obligó a la empresa Juno Therapeutics, en EE UU, a detener un ensayo que utilizaba una técnica similar. Por el momento, Novartis no ha observado este tipo de problemas en sus ensayos.

La aprobación es un nuevo paso que acerca la terapia génica a la práctica médica común. La idea lleva más de dos décadas en pruebas, pero parece que por fin se comienzan a superar las dificultades técnicas para encontrar los virus adecuados con los que introducir los cambios genéticos en las células humanas sin causar efectos secundarios demasiado graves. A principios de este siglo, el uso de retrovirus como vectores para los nuevos genes provocó varios casos de leucemia. Con las nuevas técnicas, que emplean lentivirus, la seguridad es mucho mayor. “En algunos casos, el riesgo (llamado genotoxicidad) descrito en aquellos casos de principios de este siglo, posiblemente vino junto con el tipo de virus (retrovirus, no lentivirus) por la modificación genética de células madre, que son un tipo de células que se replican mucho favoreciendo la acumulación de mutaciones en sus células descendientes y con ello la posibilidad de genotoxicidad”, explica Manel Juan, jefe de la sección de Inmunoterapia del Servicio de Inmunología del Hospital Clínic de Barcelona. El investigador colidera desde este hospital, junto con el de Sant Joan de Deu, un ensayo para tratar la leucemia que emplea una propuesta de tratamiento CART equivalente con linfocitos T similar al que va a aprobar EE UU.

Juan reconoce que en algunos casos el uso del VIH puede provocar linfoma, aunque “de momento solo hay cuatro descritos”. Pero teniendo en cuenta la situación de los pacientes con leucemia, que no tienen otra opción terapéutica, “el riesgo beneficio compensa claramente”, plantea. En EE UU, como sucede con muchos tratamientos cuando son experimentales, la nueva terapia génica solo se empleará con pacientes que no responden a los medicamentos habituales. Además, se está tratando de aplicar la tecnología en tumores sólidos como los de pulmón, un objetivo más complicado que las enfermedades de la sangre.

En este campo también trabaja en España un equipo liderado desde el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT). Además de servir como base para la inmunoterapia contra el cáncer, modificando glóbulos blancos para que sean más efectivos contra el cáncer, las terapias génicas son muy prometedoras en el ámbito de las enfermedades raras que suceden cuando un gen con una función clave falla.

“Nosotros trabajamos en enfermedades hereditarias que afectan a la sangre y causan principalmente inmunodeficiencias, pero también problemas con los glóbulos rojos”, explica José Carlos Segovia, investigador de la división de Terapias Innovadoras en el Sistema Hematopoyético del CIEMAT. Una de las enfermedades que tratan de combatir es la anemia de Fanconi, una enfermedad rara que afecta a las células madre encargadas de generar las células de la sangre. Las personas con esta deficiencia sufren anemias y tienen más probabilidades de desarrollar leucemia.

La técnica utilizada por el equipo del CIEMAT consiste en extraer las células madre de la sangre del paciente, introducir el ADN necesario para repararlas una vez fuera y volverlas a inyectar. “Cuando se tratan inmunodeficiencias, con unas pocas células corregidas es suficiente para resolver el problema, porque tienen una ventaja selectiva y acaban desplazando a las defectuosas”, explica Segovia. “Ahora queremos ver el número de células corregidas necesarias para curar la enfermedad”, añade.

Además de los problemas técnicos, para que la terapia génica se convierta en una solución habitual para muchas enfermedades requerirá superar problemas económicos. En muchos casos, estos tratamientos van dirigidos a enfermedades poco frecuentes y son curativos. Esto significa que las empresas que los desarrollan tienen dificultades para rentabilizar sus inversiones. Según informaba el Washington Post, aunque Novartis no ha revelado el coste de su terapia para la leucemia, los analistas predicen que la inyección única costará entre 250.000 y 500.000 euros.

Recientemente, UniQure, la compañía que desarrolló Glybera, la primera terapia génica aprobada en Europa, anunció que no buscaría la renovación de su permiso para vender el fármaco cuando expire el próximo octubre. El fármaco corrige una deficiencia de la lipoproteinlipasa, una enzima necesaria para procesar correctamente la grasa. Quienes sufren este mal, experimentan intensos dolores en el abdomen. La enfermedad es tan rara y el fármaco tan caro, que desde su aprobación en 2012 solo ha sido empleado una vez de manera comercial. Se empleó para tratar a una paciente en Alemania y costó 900.000 euros, que costeó la aseguradora DAK.

Para investigadores como Manel Juan, el coste de estos medicamentos será un reto importante para las terapias génicas. “Los costes serán muy altos y no se sabe cómo se podrán financiar. Habrá que ver lo que cuesta el tratamiento y lo que vale, porque hablamos de centenares de miles de euros por paciente”, apunta. Segovia cuenta que en su trabajo ha sido fundamental la colaboración con la empresa biotecnológica estadounidense Rocket Pharma, que les ha apoyado económicamente. “Nosotros hemos preguntado a esta empresa por la rentabilidad y nos dicen que, aunque esta sea una enfermedad poco frecuente, los procedimientos que utilizamos para tratarla tiene mucha similitudes con otras enfermedades raras”, explica Segovia. “Para buscar nuevas aplicaciones, solo habría que utilizar las secuencias que corrigen el gen defectuoso que produce la nueva enfermedad a tratar, pero el proceso, aunque habría que ajustarlo, es similar”, concluye. En cualquier caso, con decenas de fármacos de terapia génica o celular en sus últimas fases experimentales, la incógnita sobre quién pagará por ellos y cómo cuando lleguen al mercado sigue creciendo.

Mientras llegan esas respuestas, los investigadores siguen ampliando las posibilidades de la terapia génica más allá de las dolencias de la sangre. Ya se están desarrollando nuevos vectores para corregir células del hígado dentro de los pacientes y hay ensayos para paliar la distrofia muscular a través de inyecciones intravenosas con las que se introduce el gen reparador. Con la introducción de técnicas de edición genética como el CRISPR ha comenzado una nueva fase de la terapia génica. “Ahora, utilizando vectores lentivirales, añadimos a la célula enferma una secuencia nueva correcta. Con el uso de herramientas de edición el objetivo es sustituir las secuencias dañadas por las correctas. Este es el objetivo de los que nos dedicamos a estas tecnologías, porque no queremos añadir nada, solo corregir lo dañado”, afirma Segovia, que, aunque optimista, recuerda que los avances científicos requieren mucho tiempo e inversión. “Nosotros empezamos a trabajar en investigación básica en este área y ahora empezamos a ver cómo llega ese trabajo a los pacientes”, remacha.
 

FUENTE: https://elpais.com/elpais/2017/07/25/ciencia/1501004886_704363.html

martes, 13 de junio de 2017

Los "niños de la llave"


Por Jessica Mouzo Quintáns

Nadie los recoge a la salida de la escuela. Tampoco hay quien los espere en casa para darles la merienda. Son los llamados niños de la llave, los menores que se quedan solos en casa por las tardes porque sus padres trabajan. Portan la llave colgada al cuello porque son ellos mismos los que tienen que abrir la puerta de su casa. Según la ONG Educo, en España hay 580.000 niños de entre seis y 13 años que se quedan solos por las tardes en verano, la época de mayor vulnerabilidad, según los expertos. Es un 66% más que en 2009. Y seguirá creciendo, advierte la directora de Educación y Acción Social de Educo, Clarisa Giamello.

El tránsito de primaria a secundaria (11-12 años) es el punto de inflexión, cuando los padres alegan que "son mayores" y les entregan las llaves de casa, sostiene el informe Nativos de la crisis: los niños de la llave, elaborado por Educo. Sin embargo, una encuesta de la misma organización humanitaria advierte de que la horquilla de edades de los niños de la llave es mucho más amplia: se estima que el verano pasado en España había más de medio millón de niños de la llave de entre seis y 13 años.

El motivo, matizan en Educo, no es necesariamente desamparo o una negligencia, sino la imposibilidad de conciliar la vida laboral y personal de los padres. "Las razones de esta situación pasan por una situación económica y laboral de precariedad con prácticamente nulo soporte familiar y social", reza el informe. En España hay unos 2,2 millones de hogares con niños a cargo que están en riesgo de pobreza. Citando un estudio de Unicef, Educo recoge que el 16,1% de los hogares con niños a cargo y personas adultas con trabajo están en riesgo de pobreza. Trabajar ya no es garantía para combatir la precariedad.  "La escasez no es solo de recursos económicos, sino además de tiempo en las relaciones de apoyo, tanto familiares como sociales", apunta el estudio de Educo. Según su investigación, el 77% de los hogares de trabajadores pobres dicen no haber recibido ayudas durante 2016.

Los niños desayunan solos, pasan las tardes solos e incluso puede que cenen solos. Una situación que expone a los menores a unos riesgos y hábitos de vida de los que ya alertan los expertos. Desde el consumo de alcohol y otras drogas, que aparece entre  los 11 y 13 años, hasta los problemas de alimentación, pues no hay quién controle lo que comen y los médicos advierten de que la comida más calórica es más barata y está al alcance de sus manos. "Pasa buena parte del tiempo ocupados en pantallas, expuestos a la publicidad y a todos los contenidos sin filtro de la televisión", añade el informe.

El problema se intensifica durante la temporada estival. Según Educo, el 58% de los hogares de trabajadores pobres con hijos de entre 3 y 16 años, a pesar de tener unos ingresos económicos, no pueden irse de vacaciones ni una semana al año. "No se van de vacaciones en familia, pero los padres tampoco pueden pagar unos campamentos de verano a sus hijos, donde estos niños estarían jugando con otros, contando con personas adultas para su cuidado. Además, se les aseguraría al menos una comida al día completa y sana”, sostiene Giamello. De hecho, el 61% de los niños y niñas que viven en hogares de trabajadores pobres no pudieron ir de campamentos el verano pasado ni realizar ningún tipo de actividad similar. El principal motivo que alegan los padres es que "supone un gasto que en estos momentos no podemos asumir".


jueves, 25 de mayo de 2017

"Por el bienestar del menor"


El Tribunal Supremo Alemán ha dado la razón a un padre que defendía administrar a su hija las vacunas recomendadas por los organismos oficiales en contra de la opinión de la madre, con la que no convive, pero con la que comparte la custodia de la menor, nacida en 2012. A raíz de la disputa acerca de la conveniencia de seguir el calendario oficial de vacunaciones, ambos padres, que no están casados, solicitaron ante los tribunales, respectivamente, la custodia sanitaria exclusiva, según informó este martes el Tribunal Supremo en un comunicado.

El padre está a favor de aplicar a la menor las vacunas recomendadas por la Comisión Permanente de Vacunación (STIKO) del Instituto Robert Koch, mientras que la madre opina que el riesgo por posibles daños resultantes de las vacunaciones pesan más que el riesgo general de infección. La madre sólo aceptaría vacunar a su hija, que vive con ella, si los médicos pudieran garantizar que queda descartado cualquier posible daño resultante de la vacunación.

Decisiones judiciales

El 20 de octubre de 2015, el Tribunal de Primera Instancia de Erfurt concedió al padre el derecho en exclusiva a decidir sobre la vacunación, decisión que la madre recurrió ante la Audiencia Territorial de Jena. El 7 de marzo de 2016, este tribunal ratificó la anterior sentencia, pero limitó la aplicación a las vacuna de tétanos, difteria, tos ferina, neumococos, rotavirus, meningococos C, sarampión, parotiditis y rubéola.

El Tribunal Supremo rechazó el pasado 3 de mayo el recurso presentado por la madre y recuerda que la ley establece que en caso de disputa en asuntos de "considerable importancia para el menor", el Tribunal de Familia puede conceder la custodia en una decisión concreta en exclusividad a uno de los progenitores si éste así lo ha solicitado.

El progenitor ha ganado todos los juicios. En el primero consiguió el derecho exclusivo de decidir sobre la vacunación, la madre recurrió. En el segundo, aunque el tribunal ratificó la sentencia, la madre volvió a recurrir. Y finalmente, el caso llegó al Tribunal Supremo Alemán.

"El poder decisorio debe ser concedido al progenitor cuya propuesta se aproxima más al bienestar del menor", subraya la corte. El Tribunal Supremo considera "mejor capacitado al padre para decidir acerca de la aplicación de las citadas vacunas" a la menor, al no existir, además, circunstancias que apunten a un riesgo para la niña, al tiempo que subraya que el progenitor debe orientarse en las recomendaciones de la STIKO, consideradas por esta corte como un "estándar médico".

El Tribunal Supremo considera innecesaria, además, la solicitud de un informe pericial por separado para dar respuesta a las objeciones de la madre que basa sus argumentos en el "lamentable lobby que ejercen la industria farmacéutica y la comunidad médica", lo cual el Tribunal desechó.


Muerte por sarampión

Por otra parte, el Departamento de Sanidad en Essen, en el oeste de Alemania, informaba este lunes de la muerte por sarampión -la primera en este año- de una mujer de 37 años, madre de tres hijos, que al parecer de niña sólo había sido vacunada una vez contra este virus y por lo tanto no estaba suficientemente inmunizada.

La STIKO recomienda vacunar al menos dos veces contra el sarampión, por lo que las autoridades sanitarias recomiendan que todos los adultos refuercen esa vacuna si en su infancia sólo les fue aplicada una vez.

En los últimos años, el auge del movimiento antivacunas ha resucitado enfermedades consideradas erradicadas, como sucedió con el sarampión en Estados Unidos, por desconocimiento o desconfianza, basada en falsas creencias como que las vacunas provocan autismo. En algunos casos, la intención de vacunar o no puede confrontar a padres y madres, que incluso llegan hasta los tribunales.



http://elpais.com/elpais/2017/05/23/mamas_papas/1495533337_688406.html