miércoles, 16 de mayo de 2012
martes, 15 de mayo de 2012
Time Magazine, May0 21, 2012 | Vol. 179 No. 20
¿Eres lo
suficientemente mamá?
La revista Time reabre el debate sobre la lactancia
materna al publicar en su última portada la imagen de una madre amamantando a
su hijo de más de tres años, lo que enfrenta a partidarios y detractores de esta
práctica, y un sugerente titular: “¿Eres lo suficientemente mamá?”.
Jamie Lynne Grumet, de 26 años y madre de un niño
adoptado y otro biológico, protagoniza la foto y parte del artículo como autora
de un blog, I am not the baby sitter,
que trata nuevas teorías sobre la educación infantil que predican la "crianza con apego"
("attachment parenting") y que aboga por prácticas como la lactancia prolongada.
Grumet quedó
embarazada del segundo hijo cuando estaba en trámites de adopción del primero,
así que optó por dar el pecho a ambos niños, que se llevan un año de
diferencia. La mujer defiende su opción porque su madre también la amamantó a
ella hasta los seis años y asegura que reafirma los vínculos con el mayor, que
es afroamericano. Los padres de Grumet, explica, eran nutricionistas.
lunes, 14 de mayo de 2012
sábado, 12 de mayo de 2012
12 de mayo, Día Internacional de la Enfermera: Decirles gracias no sería suficiente, en especial en los momentos que vivimos...
Diario EL COMERCIO, Sábado 12 de mayo del 2012
IESS castiga
a líder de enfermeras del Hospital Carlos Andrade Marín
Este 12 de
mayo, Día de la Enfermera, llega en medio de la insatisfacción de las más de
750 enfermeras que laboran en el Hospital Carlos Andrade Marín.
El aumento
de seis a ocho horas diarias de trabajo no ha sido bien recibido por este
gremio. Además, a la presidenta de la Asociación de Enfermeras de este
hospital, SaloméÁvalos, se le ha abierto un sumario administrativo por
protestar.
Rosa
Santamaría, presidenta del Colegio de Enfermeras de Pichincha, habla de
irrespeto a sus derechos y de represión por parte de Ramiro González,
presidente del Directorio del IESS. “Se está empezando a callar la voz de las
líderes; hay discriminación porque sí se ha permitido que las auxiliares de
enfermería y los tecnólogos trabajen solo 6 horas”.
Desde
septiembre del 2011, cuando cambió la jornada laboral de los profesionales de
la salud de seis a ocho horas diarias, las enfermeras ocuparon las calles para
defender su jornada de seis horas, derecho que ganaron en 1999, tras probar los
duros turnos rotativos que tienen y los riesgos de trabajo a los que se exponen
por permanecer junto al paciente.
Santamaría
señala en cambio que la ministra de Salud, Carina Vance, ha sido más receptiva
a sus pedidos. “Hemos llegado a acuerdos en cuanto a una jornada de 6 horas y
media con los hospitales del Ministerio de Salud, pero con el IESS no hemos
tenido apertura”.
Martha
Urbina, coordinadora de la gestión de Enfermería en el Hospital Eugenio Espejo,
confirma que no hay malestar por el horario, pero sí habla de la carencia de
enfermeras en el hospital. Contrario a la norma de la Organización Mundial de
la Salud, que señala que debe haber una enfermera cada seis pacientes, en el
Eugenio Espejo hay dos enfermeras por cada 36 pacientes y antes había una para
la misma cantidad de pacientes. También dice que falta reclutar 40 enfermeras
para nuevas áreas.
lunes, 7 de mayo de 2012
martes, 1 de mayo de 2012
Diario EL UNIVERSO, Martes 01 de mayo del 2012.
‘Exijo sanción para todos los que no atendieron a mi hijo’
Inés Huacón Correa no solo está
destrozada por la muerte de su hijo Roberto Antonio Quimí Huacón, de 23 años,
sino también indignada por el trato que le dieron en nueve casas asistenciales
(hospitales y clínicas) de Daule y Guayaquil
Ella denunció en la Fiscalía del
Guayas que en ninguna de esas casas de salud le dieron el ingreso a su hijo la
madrugada del pasado viernes y murió en una ambulancia más tarde.
“Quisiera que sean sancionadas
todas las personas que no le dieron auxilio a mi hijo, porque a nadie se le
niega la ayuda para vivir”, expresa Huacón, mientras recuerda que la agonía de
su vástago comenzó en el hospital de Daule, adonde fue trasladado tres veces
desde que sufrió el accidente de tránsito, a las 17:00 del pasado miércoles.
El percance ocurrió en la vía de
segundo orden que lleva a la parroquia Los Lojas, de Daule. Al parecer, un
bache desestabilizó la moto en que Quimí iba con un amigo (inidentificado aún),
cayó a la calzada y se golpeó fuertemente la cabeza.
En las dos primeras atenciones en
el hospital de Daule, según Humberto Huacón, tío de la víctima, los médicos no
diagnosticaron una gravedad.
Pero por el dolor de cabeza
intenso y los constantes vómitos de sangre, el joven fue llevado por tercera
ocasión y recién en ese momento los galenos se percatan de que la víctima
necesitaba de cuidados intensivos. “Ahí lo quieren trasladar a Guayaquil”, dice
ella.
No obstante, la esperanza de que
el joven sea atendido con prontitud en una casa de salud del puerto principal
se comenzó a desvanecer cuando en el hospital Guayaquil le negaron el ingreso
“porque no había espacio”, según la madre.
“Nadie me pudo ayudar, ni
siquiera en una clínica; bueno, en una clínica yo creo que por la razón
(condición) social de nosotros quizás no nos pudieron haber atendido, pero en
los hospitales sí”, reflexiona Inés Huacón, al desconocer que la Ley Orgánica
de Salud, en su artículo 7, indica: “Toda persona, sin discriminación, tiene
derecho a ser atendida inmediatamente con servicios profesionales de
emergencia, suministro de medicamentos e insumos necesarios en los casos de
riesgo inminente para la vida, en cualquier establecimiento de salud público o
privado, sin requerir compromiso económico ni trámite administrativo previo”.
Luego, Roberto fue llevado hasta
el hospital Luis Vernaza y, posteriormente, al sanatorio de la Policía, a las
clínicas San Gabriel, Guayaquil, Kennedy Alborada y los hospitales
Universitario y León Becerra. En ninguna de estas casas de salud, excepto en la
de la institución policial ¬señala Huacón¬ le brindaron atención a su hijo.
Pero sostiene que en el hospital
de la Policía, donde atendieron a Quimí por media hora, le advirtieron que por
no ser miembro de la institución o familiar de estos debían cancelar $ 800
diarios.
“Querían una garantía y mi esposo
(padrastro de la víctima) que fue policía dejó su credencial; no me importaba,
así me quedara sin casa, quería que salven a mi hijo; pero luego una doctora me
dijo que no tenían un ventilador y que no podían tenerlo ahí”, asegura Huacón.
Beatriz Miranda, subdirectora
técnica de ese hospital, niega que se haya exigido dinero y asegura que no
había espacio en el área de terapia intensiva. Además, que la medicina
suministrada al paciente no fue facturada a los familiares.
La progenitora dijo no recordar
que existe el SOAT (Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito) o el Fonsat
(Fondo de Seguros de Accidentes de Tránsito), que debía cubrir hospitalización
de pacientes hasta por $ 2.500. “Pero por lógica los doctores tenían que
saberlo”.
Sandra Delgado, directora
ejecutiva del Fonsat, indicó que todas las casas de salud, públicas y privadas,
tenían la obligación de recibir al paciente. “Hasta por humanidad; que esto nos
lleve a que estos casos no repitan”, dice.
Delgado recordó que ahora la
familia tiene derecho a una indemnización de $ 5.000.
Inés Huacón Correa, madre de
Roberto Quimí:
“No quiero que nadie pase por
esto, mi hijo era un ser humano y no quiero que por la situación económica no
lo tomen en cuenta”.
domingo, 29 de abril de 2012
Diario EL UNIVERSO, 27 de marzo del 2012.
Despedida.
Por Plutarco Naranjo Vargas (Ambato, 18 de junio de 1921 –
Quito, 27 de abril del 2012)
Por casi setenta años he escrito
una columna semanal para diarios del Ecuador y otros países. Muchos y diversos
temas me he permitido tratar, pero me place en especial haber dado preminencia
a aquellos relacionados con las ciencias, tanto de la naturaleza como las
ciencias humanas. Ciertamente, he intentado despertar curiosidad y acaso
asombro entre mis lectores, curiosidad y asombro que yo mismo he experimentado
al enterarme de descubrimientos y avances científicos. Gracias a ellos, el
siglo pasado y este son, en la historia humana, los periodos de mayor y más
esclarecida penetración en la realidad fenoménica del mundo. Que personas,
sociedades, o países se queden rezagados o peor aún, al margen de aquello, es a
la vez trágico y peligroso. Al menos, albergo esperanzas de haber entusiasmado
a los lectores en estos temas, que he buscado tratar con amenidad no exenta de
rigor. Pero también han sido asuntos de mi predilección la salud, la educación,
la alimentación, nuestra maravillosa flora, los riquísimos mitos de nuestros
aborígenes, nuestra historia y sus enseñanzas, así como otros tópicos sobre
Ecuador y Latinoamérica. Igualmente, he buscado expresar mi entusiasmo ante las
bellas o lúcidas creaciones de nuestros escritores, cronistas, investigadores y
más hombres y mujeres dedicados, con fervor, a las tareas del intelecto. Como
podrá juzgarse, he enfocado mi labor en periodismo desde una perspectiva poco
cultivada entre nosotros. Ante la superabundancia de comentarios sobre
política, divertimentos, deportes, crónica roja y similares, yo he deseado
insistir con algo más difícil, más instructivo, a riesgo de espantar a los
lectores con cifras, datos, estadísticas y más. Empero, ha sido gratísimo que
lectores de aquí y allá (especialmente desde que Internet posibilitó
intercambios mundiales instantáneos) hayan comentado, criticado, estimulado, y
seguido mis publicaciones. He allí un beneficioso servicio de ciencias y
técnicas. También he debido alertar sobre los peligros que estas entrañan en
manos desaprensivas. Ya en 1858, recorriendo las Galápagos, Charles Darwin
anotaba: “Parece que las aves del archipiélago no se han percatado aún de que
el hombre es el más peligroso de los animales...”. Este juicio tan severo
consta en Ecuador en las páginas de ‘Le Tour du Monde’, magnífico libro recién
publicado por el Consejo Nacional de Cultura, libro que reúne relatos de
viajeros que nos visitaron entre 1835 y 1912. En algunos artículos, he aludido
a las intimidantes técnicas y mentiras que hoy posee “el más peligroso de los
animales”. Quizá aquello haya contribuido a alertar a mis lectores y alumnos.
En todo caso, tras décadas de
estos empeños míos, y años de combatir una grave enfermedad, hoy debo
despedirme de mi columna. Lo hago declarando mi profundo agradecimiento a los
diarios que acogieron mis artículos. Algunos de estos, publicados en EL
COMERCIO, formaron parte de mi libro: Saber
alimentarse; otros, aparecidos en EL UNIVERSO, ya son parte de Mitos, tradiciones y plantas alucinantes
libro de próxima aparición bajo auspicios de la Universidad Andina Simón
Bolívar.
A todos ellos y a mis lectores,
debo momentos de enorme alegría.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
