domingo, 6 de noviembre de 2016
domingo, 23 de octubre de 2016
miércoles, 14 de septiembre de 2016
lunes, 29 de agosto de 2016
martes, 16 de agosto de 2016
domingo, 14 de agosto de 2016
martes, 2 de agosto de 2016
martes, 5 de julio de 2016
280 médicos para el pequeño Mohamed
La telemedicina ayuda a reducir la brecha entre zonas remotas y grandes
centros hospitalarios
Por Daniel Martínez (Médicos Sin Fronteras)
Viernes, nueve de la mañana.
Recibo una alerta en mi móvil: el equipo de Médicos sin Fronteras (MSF) en Shabunda,
República Democrática de Congo, tiene una consulta sobre un caso pediátrico:
sospechan que un bebé de cinco días padece tétanos. Inmediatamente, comparto la
consulta con uno de los más 280 expertos en todo el mundo, tanto médicos de MSF
como externos, con los que cuenta el sistema y que no tardará en responderme.
Pocas semanas antes, el servicio de telemedicina de MSF, puesto en marcha en
2010, ha llegado a su caso número 3.000.
Durante estos seis años, el uso
de la plataforma de telemedicina —un software que permite gestionar consultas
médicas a distancia con la máxima confidencialidad— no ha parado de crecer. Al
principio, se empleaba de forma tímida pero, en el último año y medio, el
aumento ha sido exponencial. Actualmente, se reciben una media de entre cinco y
diez casos diarios. Cuando nuestros compañeros en el terreno prueban el sistema
ven que es práctico, funcional y rápido, y vuelven a recurrir a él en las
siguientes ocasiones. Mi papel es doble, además de coordinar el servicio,
también resuelvo dudas al otro lado del ordenador como especialista de
pediatría de MSF en Barcelona.
Para que este sea funcional las
24 horas del día, trabajo junto con otros dos coordinadores ubicados en Canadá
y la Guayana Francesa. De media, los coordinadores apenas tardamos 15 minutos
en reenviar al experto la consulta que llega desde cualquier proyecto de MSF y,
a su vez, el especialista responde al equipo en cuatro horas y media. La
celeridad es uno de los principales valores del servicio pero no el único.
“Me impresionó tanto la calidad y
la exactitud de las respuestas que ya no dejé de recurrir a él”, me dice Kay
Hodgetts, médica australiana quien, desde hace unas semanas, trabaja en una
intervención de emergencia para asistir a desplazados y víctimas de la
violencia en Leer, Sudán del Sur. Kay recuerda su primer destino con MSF, en
Degabhur, Etiopía. Cuando llegó allí, a mediados de 2015, nunca había oído
hablar de este sistema, pero encontró por casualidad el acceso en uno de los
ordenadores de la misión, probó y desde entonces no dejó de usarlo.
“La gran ventaja de la
telemedicina es que nuestros pacientes, a pesar de ser atendidos en lugares con
recursos limitados, pueden acceder a una atención especializada. En la
actualidad, el acceso a internet generalizado en nuestros proyectos ayuda a
cerrar la brecha entre el nivel de atención en el terreno y el que se dispensa
en los grandes centros médicos. De hecho, todavía tiene más sentido que usemos
la telemedicina en estos contextos donde tenemos menos herramientas de
diagnóstico”, explica Kay.
Ayudar a paliar la falta de médicos
En muchos de los países donde
trabaja MSF, azotados por conflictos o con sistemas de salud deficientes, la
falta de personal sanitario es un denominador común y raramente hay médicos
especialistas fuera de los hospitales de referencia. Una gran proporción de
nuestros pacientes son niños menores de cinco años. Sin embargo, en el terreno
nos encontramos con pocos pediatras. Los niños no son adultos pequeños y
requieren una atención concreta. Sabiendo que muchos serán atendidos por
personal que no tiene conocimientos específicos es muy importante contar con
apoyos como la telemedicina que pueden guiar a los médicos en los casos más
complicados.
En el hospital de referencia del
distrito de Madaoua, en el sur de Níger, la telemedicina ha dado un paso más en
este sentido. El país se enfrenta cada año a un pico de malaria y desnutrición
que se prolonga desde mayo hasta septiembre, cuando el número de camas
pediátricas se triplica llegando hasta 300. Desde hace meses, los médicos del
hospital envían sus consultas de casos a través de la plataforma de
telemedicina. Posteriormente, todos los jueves, conectan con Niamey, Dakar y/o
Barcelona para discutir en profundidad los casos más complicados con
especialistas de MSF por videoconferencia.
“Los médicos ya han recibido la
respuesta a su duda a través de internet pero con estas sesiones en vivo los
casos pueden discutirse con mayor profundidad y adaptar los tratamientos según
convenga. Además, sirve como formación para estos médicos que, por supuesto,
tienen unos medios técnicos más escasos que en países más desarrollados”, dice
Cristian Casademont, responsable médico de los proyectos de MSF en Níger. Las dificultades
de la conexión, sin embargo, complican de tanto en tanto las sesiones
semanales.
La consulta más repetida en la
plataforma de telemedicina también está relacionada con la falta de
especialistas, en este caso de radiólogos. Muchos proyectos de HIV/sida y
tuberculosis de MSF utilizan la plataforma para poder interpretar correctamente
las radiografías de pulmones y así confirmar la sospecha clínica de
tuberculosis.
Acceso a conocimientos muy especializados
“No amputar. La capacidad de
recuperación y adaptación de los niños es tremenda. Así que centraros en
comprobar la infección, intentad cerrar o injertar, y poned la muñeca en la
posición correcta mediante un cabestrillo. Mantenedme informado”. Este fue el
mensaje que recibió un equipo de MSF en el República Democrática de Congo poco
después de enviar una foto de su paciente de ocho años con una terrible herida
abierta en mano y muñeca. Su pregunta era desesperada: “Necesitamos saber si la
cirugía plástica u ortopédica será posible o si amputar la mano es la mejor
opción”.
Las consultas sobre cirugía
representan más del 10% de las totales del servicio de telemedicina y gracias a
ellas, los médicos sobre el terreno pueden contar con información muy
especializada para sus casos, por ejemplo de cirujanos ortopédicos u
oftalmólogos. Gracias a estas aportaciones, tanto en cirugía como en las otras
especialidades, se pueden reducir el número de pruebas diagnósticas,
tratamientos y referencias injustificadas, muchas veces difíciles de hacer en
estos contextos y que también trastornan la vida cotidiana de los pacientes. La
información que facilitan los especialistas se traduce en una mejora de la
atención de los pacientes, incluso en los casos más difíciles.
En ciertas ocasiones, recibimos
consultas sobre casos que no tienen ninguna opción terapéutica. Son situaciones
tristes pero aun así es importante que el médico tenga este asesoramiento para
que no dé falsas esperanzas al paciente y su familia, y pueda centrarse en
atenderlo lo mejor posible.
Estoy convencido del potencial de
la telemedicina y una prueba es un correo electrónico de mi compañera Kay,
desde Sudán del Sur. “Solo quería que lo supierais: telemedicina instalada y
funcionando en Leer; y ya ha sido útil”.
El caso de Mohamed*
“Fue un caso especialmente
complicado, el pequeño tenía desnutrición, fiebre y pancitopenia [reducción de
glóbulos rojos, blancos y plaquetas en la sangre que suele estar relacionada
con enfermedades que afectan a la médula ósea], y no estaba respondiendo a
múltiples líneas de tratamiento. Usamos la telemedicina y enviamos su
historial, detalles de cómo lo habíamos atendido, fotos, un vídeo y los resultados
de un análisis de sangre.
Tras semanas de seguimiento y con
la ayuda de muchos especialistas, incluido un hematólogo pediatra, logramos
hacer una biopsia de médula ósea para descartar un tumor maligno y así tener
más confianza en nuestro régimen de tratamiento. Afortunadamente, en este caso,
con el apoyo de especialistas integrados en la plataforma de telemedicina,
obtuvimos un buen resultado y pudimos dar de alta al paciente en dos meses”.
* Mohamed, de cuatro años, fue
tratado por Kay Hodgetts en Etiopía con el apoyo de la telemedicina.
El sistema de telemedicina de MSF
se puso en marcha en abril de 2010, aunque ha sido en los últimos dos años
cuando más ha crecido su empleo. Así, en febrero de 2016, la plataforma recibía
el caso número 3.000 desde el proyecto de Aweil, en Sudán del Sur. En 2015, MSF
puso en marcha el primer proyecto que dependía en gran medida en la
telemedicina: un programa de tuberculosis que, para su diagnóstico, cuenta con
el apoyo de radiólogos consultados a través del sistema.
Daniel Martìnez es pediatra y uno de los tres coordinadores del servicio de Telemedicina de Médicos Sin Fronteras.
miércoles, 29 de junio de 2016
La desigualdad matará a 69 millones de niños en 15 años
Muhammad Modu, de 15 años y
desplazado interno de Malori, excava en el vertedero de un recinto cerrado
junto a la carretera principal que atraviesa Maiduguri, Nigeria, para buscar
artículos que puedan ser revendidos, el 24 de marzo de 2016. Muhammad tamiza a
través de la humeante basura bajo un sol aplastante. Después de dos o tres días
de este minucioso trabajo, Muhammad reúne material suficiente para vender por
unos 75 centavos de dólar.
Por Lola Hierro
Hay avances en la protección de
los menores, pero la inequidad crece. El informe 'El estado mundial de la
infancia en 2016' de Unicef alerta de que para 2030 otros 167 millones vivirán
en la pobreza
Escribe Kailash Satyarthi, premio
Nobel de la paz, que hace muchos años conoció en las estribaciones de la
cordillera del Himalaya a un niño trabajador, pequeño y flaco. Y le preguntó:
"¿Está el mundo tan pobre que no puede darme un juguete y un libro, en
lugar de obligarme a tomar un arma o una herramienta?". En otra ocasión,
una pequeña colombiana, ya madre, que había sido violada y utilizada como
esclava sexual, le hizo otra pregunta: "Nunca he tenido un sueño. ¿Podrá
mi hijo tener uno?". A las preguntas de ambos, habría que responder con un
no. No, porque el mundo no hace lo suficiente para que todos ellos puedan
aprender, jugar y crecer. Y habría que decirles además que, si continúan las
tendencias actuales, 69 millones de menores como ellos se morirán antes de
cumplir cinco años, otros 167 millones vivirán sumidos en la pobreza y 750
millones de mujeres se habrán casado siendo todavía niñas, todo de aquí a 2030,
año límite para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible que buscan que,
para esa fecha, el mundo sea menos desigual. Estos son las desoladoras cifras
que arroja el Estado Mundial de la Infancia 2016. Una oportunidad para cada
niño, el principal informe anual de Unicef que presenta hoy.
El informe señala que se han
logrado progresos considerables en la tarea de salvarles la vida, reducir la
pobreza y lograr que asistan a la escuela. Las tasas mundiales de mortalidad de
menores de cinco años se han reducido en más de la mitad desde 1990, los niños
y niñas asisten a la escuela primaria en igualdad en 129 países y el número de
personas que viven en la extrema pobreza en todo el mundo es casi la mitad que
en la década de 1990. Pero este progreso no ha sido uniforme ni justo. Los que
se encuentran en mayor situación de pobreza tienen el doble de probabilidades
que los más ricos de morir antes de cumplir cinco años y de sufrir desnutrición
crónica. Si comparamos Sierra Leona, país africano, con Reino Unido, europeo,
la diferencia se dispara: el crío del primero tiene hoy 30 veces más posibilidades
de morirse que el otro.
Así, Unicef advierte que el ritmo
del progreso en materia de salud y supervivencia infantil y materna podrá
aumentar o disminuir en función de las decisiones políticas que los gobernantes
tomen en los próximos años. Pero si las tendencias actuales no han cambiado
para 2030, además de los 69 millones de muertes —casi la mitad en África
subsahariana y una tercera parte en Asia meridional—, ocurrirá que más de la
mitad de los fallecimientos de menores de cinco años se producirán en cinco
países (India, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo y Angola), y
que la tasa mundial de mortalidad materna será de unas 161 por cada 100.000
nacidos vivos.
El acceso a la educación también
es muy desigual. El informe revela que en la mayoría de los países menos de la
mitad de los menores asisten a programas de enseñanza para la primera infancia.
Cerca de 124 millones no pueden acceder a la escuela o finalizar su educación.
De ellos, unos 65 millones de adolescentes no llegan a completar el primer
ciclo de secundaria y otros 59 millones ni siquiera cursan la primaria. Más de
la mitad de estos últimos viven en África subsahariana, que es la región donde
se registran los peores datos. Es aquí donde por lo menos 247 millones de niños
(dos tercios del total) viven en medio de una pobreza multidimensional,
privados de lo necesario para sobrevivir.
Tampoco hay que olvidar quienes
ven su educación interrumpida por emergencias humanitarias y crisis
prolongadas: alrededor de 75 millones entre tres y 18 años de 35 países. De
ellos, 17 millones son refugiados o desplazados internos de países como Siria,
Yemen, Irak, República Democrática del Congo o Somalia, entre muchos ejemplos.
Si no se corrige la situación, en
2030 habrá más de 60 millones de niños no escolarizados y en los países menos
desarrollados las tasas de finalización de los estudios no pasarán del 76% en
el caso de la primaria y el 50% en caso de la secundaria. Una vía para cambiar
este sombrío pronóstico es invertir en los niños más vulnerables mediante
transferencias de efectivo, según el informe, que ayudan a los estudiantes a
mantenerse más tiempo en la escuela y alcanzar niveles de enseñanza
superiores. "Como promedio, cada
año adicional de educación que el niño recibe aumenta sus ingresos en
aproximadamente un 10% cuando se convierte en adulto. Y por cada año adicional
de escolaridad, las tasas de pobreza del país descienden en un 9%",
sostiene Unicef.
El drama del matrimonio infantil
El informe de Unicef no olvida a
los riesgos específicos que corren las niñas por el solo hecho de su género y,
en concreto, alerta del número alarmante de matrimonios prematuros, un fenómeno
que también influye en los patrones de mortalidad infantil. Los índices están
disminuyendo: mientras que el 48% de las mujeres de 45 a 49 años de edad se
casaron antes de cumplir los 18 años, la proporción entre las de 20 a 24 ha
bajado al 35%. Este descenso es muy lento, ya que cada año unos 15 millones de
niñas son casadas antes de cumplir los 18 años contra su voluntad y empiezan a
procrear demasiado pronto, cuando no están preparadas ni física ni
psicológicamente ni tienen, en muchas ocasiones, acceso a servicios de salud
reproductiva. De no lograr una mayor protección para ellas, en 2030 serán 750
millones las casadas antes de tiempo.
En todo el mundo, las niñas
novias tienen menos probabilidades que las adultas de recibir atención médica
durante el embarazo, y la falta de cuidados y el carecer de una madurez física
suficiente para dar a luz llevan a complicaciones durante el embarazo y el
parto que ya son la segunda causa de muerte de mujeres de entre 15 y 49 años.
Los bebés de las menores de 20 tienen 1,5 más posibilidades de morirse durante
sus primeros 28 días de vida que los hijos de las madres más mayores.
España bate récords de pobreza
infantil
En España, la tasa de riesgo de
pobreza de los niños batió records: pasó del 30% de 2014 al 34,4% en 2015. La
peor parte la llevan los hogares de migrantes con hijos pequeños, donde esta
cifra aumenta hasta el 60,3% de los nacidos en familias extranjeras, "un
dato que pone en evidencia las barreras de estos colectivos en el acceso a
derechos y servicios", denuncia la organización.
En educación los datos son poco
alentadores igualmente, pues en 2015 la tasa de abandono escolar fue del 20%,
muy por encima a la media europea del 11%. Un 24% de los niños deja los
estudios antes de tiempo frente al 15,8% de las chicas. Unicef recuerda así mismo
que ya en 2014, la inversión en educación se redujo en 5.000 millones de euros
anuales respecto a 2009, y la inversión en protección social de los niños y sus
familias en otros 2.700 millones de euros. A raíz de las recientes elecciones y
la próxima elección de un nuevo Gobierno para los próximos cuatro años, Unicef
aprovecha la ocasión para recordar su propuesta de alcanzar un Pacto de Estado
por la Infancia que incluya un incremento significativo de las inversiones en
infancia. "Instamos al nuevo Gobierno a concretar un plan para la
consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluya indicadores
de lucha contra la desigualdad y que se centre específicamente en llegar a los
niños más vulnerables de nuestro país".
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