martes, 1 de septiembre de 2020
miércoles, 26 de agosto de 2020
En Perú los médicos convocaron a una protesta reinvindicatoria "porque nos están matando"
Por: María Santacecilia
Si hay algo que esta
pandemia ha revelado con toda su crudeza es la peligrosa fragilidad de los
sistemas de salud de muchos países. Es el caso del Perú, uno de los más
castigados en Latinoamérica y el tercero de la región con mayor número de
víctimas del CoVID-19, solo por detrás de Brasil y México; la letalidad del
virus es allí especialmente elevada, con 843,5 muertes por millón de
habitantes.
Un dato más:
hasta el miércoles, 25 de agosto del 2020, 146 médicos peruanos habían perdido
la vida contagiados por el coronavirus. En ese contexto, miles de doctores
llevaron a cabo una jornada nacional de huelga para pedir mejoras salariales,
denunciar la carencia de recursos y pedir diálogo. "Estamos en huelga
porque nos están matando", rezaba un cartel que portaban los manifestantes.
Otros llevaban ataúdes vacíos.
Más inversión,
mejores condiciones laborales
En plena
pandemia, una huelga de médicos puede despertar recelos y animadversión por
parte de la sociedad. Por eso, Godofredo Talavera, presidente de Federación
Médica, entidad convocante del paro, aseguró a Deutsche Welle (DW) que "la
atención de los pacientes con diagnóstico o sospecha de CoVID-19, así como las
emergencias y las personas hospitalizadas por otras patologías está garantizada
al cien por cien", tan solo dejan de atenderse las consultas externas.
"Esto es
una protesta para que el Gobierno incremente el porcentaje del PIB que se
invierte en salud", agrega Talavera, que además denuncia la escasez de
laboratorios moleculares para efectuar pruebas de coronavirus, la carencia de
equipos de protección y la ausencia de recursos para efectuar rastreos entre
los profesionales de la salud, y reclama la implementación de una prometida
mejora salarial y laboral para los médicos.
"El virus
no hace huelga"
Godofredo
Talavera habló por teléfono con DW apostado en el frontis del
Ministerio de Salud, en Lima, donde exige, junto con otros manifestantes, a la
ministra de Salud, Pilar Mazzetti, que atienda sus demandas. "Me parece
lamentable que en una situación de pandemia estemos pensando en paralizaciones
cuando nuestra población nos necesita", dijo la ministra Mazzetti cuando
supo de la convocatoria de huelga. "Todos tenemos necesidades
absolutamente entendibles, pero creo que no es el momento para este tipo de
medidas. Nuestra población necesita del sistema de salud y el virus no hace
huelga, ni levantamiento, ni marcha", añadió Mazzetti.
"Nosotros
lo que queremos es dialogar y que el Gobierno cumpla con lo prometido, que es
aumentar los presupuestos en salud para que tengamos equipos de protección,
oxígeno, las mascarillas adecuadas… No tenemos relajantes musculares en todo el
país para los pacientes que están con ventilación y tenemos que andar
agarrándolos porque no toleran ese tipo de procedimientos", replica
Talavera a la ministra. "Con esas palabras, Mazzetti trata de poner a la
sociedad en contra de los médicos", concluye Godofredo Talavera.
Responsabilidad
y derechos médicos
Inicialmente iba
a ser un paro de dos días, pero a última hora fue cambiado por una sola
"jornada de protesta (...) como una forma de llamar la atención",
declaró, por su parte, el decano del Colegio Médico del Perú, Miguel Palacios,
a la emisora RPP.
Para la
consejera sénior Julia Tainijoki, experta en ética médica de la World Medical
Association, cuando estamos ante una huelga de médicos, "se trata de una
cuestión de derechos y de responsabilidad". El personal de salud tiene
derecho a buenas condiciones de trabajo, tanto higiénicas como en cuanto a estándares
de seguridad. "Durante la pandemia hemos visto casos de violencia y
discriminación contra el personal médico ", dice a DW Julia Tainijoki,
desde Suiza. Por otro lado, estos trabajadores tienen la responsabilidad de
asegurarse que la gente reciba tratamiento médico, dice Tainijoki, que nos
remite a la página de la World Medical Associaton. En ella se recuerda que los
doctores pueden llevar a cabo acciones de protesta para mejorar directa o
indirectamente condiciones de trabajo que pueden afectar al cuidado de los
pacientes. Eso sí, advierte que quien participe en una acción colectiva, no
está exento de sus obligaciones profesionales hacia sus pacientes.
martes, 25 de agosto de 2020
En Africa ya no hay polio
Por José Naranjo
La Organización Mundial de la
Salud (OMS) ha declarado oficialmente este martes a África “libre de poliovirus
salvaje”, un hito histórico en la lucha contra la poliomielitis que se
produce cuatro años después de los
últimos casos en el noreste de Nigeria. La batalla contra la erradicación de
esta enfermedad en el mundo comenzó hace nada menos que 30 años atrás y está en
el camino de conseguirse pues solo quedan dos países con casos: Afganistán y
Pakistán. De lograrse sería la segunda enfermedad humana erradicada en el
mundo, tras la viruela en 1979.
Una impresionante combinación de
esfuerzos públicos y privados y campañas masivas de vacunación, muchas veces en
zonas de alto riesgo por la presencia de grupos terroristas, ha logrado la
erradicación de África de una de sus lacras, que ha afectado a millones de
niños en las últimas décadas. En 1988 había 350.000 casos en el mundo mientras
que en 2013 se produjeron 416 contagios. El último país africano en sufrir
casos de polio salvaje, es decir, que se produce a través de transmisión
comunitaria frente a la que procede de la propia vacunación, ha sido Nigeria,
que contaba con seis casos en 2014. Desde 2016 esa cifra ha sido cero.
"Gracias a los esfuerzos
desplegados por los Gobiernos, el personal sanitario y las comunidades, se
salvaron más de 1,8 millones de niños", ha asegurado la OMS en un
comunicado. Esta enfermedad afecta sobre todo a los menores de cinco años
porque el virus se aprovecha de la debilidad de su sistema inmunitario. El
contagio se produce de persona a persona, sobre todo a través de las heces, y
guarda una estrecha relación con las malas condiciones higiénicas y de
saneamiento del entorno en el que viven. El virus ataca a la médula espinal y
provoca parálisis parcial irreversible, sobre todo en las extremidades
inferiores.
“Es una victoria formidable, un
alivio”, ha asegurado a France Press el doctor Tunjui Funshuo, miembro del
comité de lucha contra la polio en Nigeria de la asociación Rotary
International. “Hace más de 30 años que lanzamos este desafío, ¡decir que estoy
feliz es un eufemismo!”. La iniciativa para la erradicación de la polio ha
costado unos 19.000 millones de dólares (unos 16.000 millones de euros) en tres
décadas y continuará hasta que se acabe con ella en todo el mundo. Pakistán
declaró 58 casos este año y Afganistán 29, los dos últimos focos de
resistencia.
Las campañas de vacunación han
tenido que hacer frente a la existencia de numerosos rumores y desconfianza por
parte de la población. Líderes religiosos y sociales de las comunidades de
estos países y del norte de Nigeria llegaron a asegurar que la inmunización era
parte de un plan global de esterilización de los musulmanes, lo que provocó que
numerosas familias llegaran incluso a esconder a sus hijos para evitar que fueran
vacunados.
Los voluntarios y agentes
sociales que recorrían los pueblos tuvieron que hacer frente incluso a la
violencia de los grupos extremistas. De hecho, el inicio de la sublevación de
Boko Haram en 2009 supuso un serio revés en el combate contra la polio porque
muchos niños quedaron totalmente inaccesibles a la vacunación. Una veintena de
enfermeros y agentes de salud fallecieron víctimas de la violencia radical en
los últimos años. Fue precisamente en Borno, epicentro de la violencia yihadista,
donde se registraron los últimos casos de polio salvaje en 2016.
El director general de la OMS, el
etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha mostrado su satisfacción durante el acto
de declaración oficial celebrado este martes en Brazzaville (República del
Congo) en el que ha participado mediante videoconferencia. “Hoy es un día de
celebración y esperanza. Podemos felicitarnos de este éxito que es el fruto de
la determinación y que solo ha sido posible por el poder de la colaboración y
la solidaridad”. El máximo responsable del organismo sanitario mundial ha
puesto el acento en un esfuerzo que ha llevado nada menos que nueve mil
millones de vacunas a África desde 1996 y ha remarcado la utilidad de la
experiencia en la lucha contra la polio frente a otras epidemias. “Este
despliegue ha servido para combatir el ébola y está siendo clave para
enfrentarse a la covid-19”.
La polio salvaje es aquella que
procede del entorno y se diferencia de la polio de origen vacunal, que procede
del virus atenuado que se inocula a la población y que en casos muy extremos de
escaso saneamiento y subinmunización puede producir la enfermedad. Por eso,
Ghebreyesus ha recordado que aún queda trabajo. “Celebramos el final de la
polio salvaje, pero tenemos a 16 países con brotes de polio procedente de la
vacuna. Esto es una amenaza, tenemos que terminar el trabajo, movilizar fondos,
fortalecer sistemas de salud, entrenar agentes de salud y trabajar con las
comunidades. Esta lucha cuesta dinero pero se trata de una inversión en un
futuro más productivo. Como dijo Nelson Mandela, con determinación todo es
posible”, ha manifestado. El director general de la OMS ha agradecido a todos
los financiadores y colaboradores de la Iniciativa para la Erradicación de la
Polio, como el Club Rotario, los Centros para el Control de Enfermedades (CDC),
la Fundación Bill y Melinda Gates, la Alianza Mundial por la Vacunación (GAVI)
y el Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef).
“Desde ahora, las futuras
generaciones de niños africanos podrán vivir libres de polio salvaje”, se ha
felicitado por su parte la directora regional para África de la OMS, la doctora
Matshidiso Moeti, también mediante videoconferencia. “Para mí este es un
increíble y emotivo día”, ha añadido, “uno de los grandes honores de mi vida.
Este es un ejemplo de lo que podemos conseguir con la solidaridad
internacional, una prueba de que las vacunas funcionan. Es un orgullo para
África”. Asimismo, la doctora camerunesa Rose Leke, responsable de la comisión
de certificación de la erradicación de la polio en África ha destacado el
imprescindible trabajo de voluntarios y agentes comunitarios.
Esta enfermedad era un azote en
todo el mundo hasta que se descubrió una vacuna allá por los años cincuenta del
siglo pasado. A partir de ahí la inmunización fue ganando terreno rápidamente
en el norte mientras que Asia y África mantuvieron durante décadas focos
infecciosos. La erradicación de la polio en Nigeria es un significativo paso adelante
aunque unos 30.000 niños siguen estando en peligro por vivir en zonas de
difícil acceso debido a la violencia terrorista. Esta cifra se considera
demasiado baja como para provocar una transmisión epidémica, según los expertos
pero la vigilancia seguirá activa.
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