jueves, 24 de junio de 2021

La muy peligrosa moda de negar la evidencia científica en los tiempos de la pandemia

La mujer vector

 

Artículo de opinión de Irene Torres publicado en Diario EL UNIVERSO el 24 de junio del 2021

 

Olvidando que continuamos en franca pandemia, el Comité de Operaciones de Emergencia nacional va a dar por terminadas casi las últimas restricciones de movimiento en el país que habían sido formuladas para mitigar la transmisión de SARS-CoV-2. Ecuador le apuesta a una vacunación masiva que todavía tardará en llegar e ignora hasta el día de hoy la necesidad de aumentar y mejorar la capacidad diagnóstica.

No es suficiente evitar las muertes con la inmunización; hay que evitar la transmisión. Tener COVID, con o sin vacuna, tiene consecuencias en la salud, aun cuando los casos no sean severos o prolongados. Pero no hacemos suficientes pruebas y, peor aún, continúan en el mercado pruebas de baja calidad.

A pesar de que yo misma había advertido a los lectores de EL UNIVERSO de que el país debía tener “cuidado con las pruebas”, y de que había estado en contacto cercano con una persona con COVID, el momento en que tuve síntomas de esta enfermedad me hice una prueba PCR. Tras un resultado negativo falso, salí a comprar comida e incluso fui a la farmacia (aunque con doble mascarilla) porque tenía que cuidar de los míos. Cuando colapsé con un franco caso de COVID supe que había actuado como un vector, una verdadera arma biológica, cargando SARS-CoV-2 por la ciudad.

¿Coincidencia? ¿Mala suerte? A riesgo de que la empresa me siga un juicio por difamación, pero debido a que las autoridades ecuatorianas no actúan, quiero compartir que el laboratorio me confirmó que utilizó el kit de Bioneer, del cual no encuentro una autorización de venta en su país de origen, Corea del Sur. Sobre la baja sensibilidad de esta marca, Miguel Ángel García Bereguiain, de la Universidad de las Américas (UDLA), ha publicado no uno, sino dos artículos científicos.

En respuesta, la empresa representante de Bioneer en Ecuador le siguió un juicio al Dr. García Bereguiain, que no es el único investigador que ha sufrido intimidación legal de este tipo. Elisabeth Bik se encuentra en el centro de una vergonzosa tormenta en su contra, liderada por un defensor de la hidroxicloroquina al cual nadie con conocimiento de causa defiende.

Si usamos la ciencia para todo tipo de decisiones médicas (el tipo de cirugía que necesitamos, la medida de unos lentes de lectura), ¿por qué insistimos en negar la evidencia científica en nuestro país? Las instituciones públicas se deslindan de responsabilidad endosándose competencias entre ellas sin el menor empacho. La Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria, bien gracias, no valida pruebas, cuando podría revisar la literatura, como sí lo hacen la Comunidad Europea y la FDA en Estados Unidos. El Ministerio de Salud Pública, igual, ni siquiera se pronuncia cuando por la Asamblea Nacional pasan promotores de dióxido de cloro y un “equilibrador” del sistema inmunológico, como quien anuncia que vio pasar un ovni y hay que creerle.

Las víctimas, al final, no son los investigadores. Somos nosotros los pacientes y las personas con las cuales intercambiamos de la mano de un diagnóstico de laboratorio que puede estar equivocado. Difícil volver a clases presenciales con tan poco apoyo del Estado. 

 

FUENTES: https://www.eluniverso.com/opinion/columnistas/la-mujer-vector-nota/

 

https://www.cambio16.com/el-farmaco-hidroxicloroquina-anti-covid-19-enfrenta-al-mundo-cientifico/ 

 

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