sábado, 20 de octubre de 2018

Los inmigrantes hondureños llegan a México


Un padre hondureño protege a su hijo de las piedras que vuelan por el aire en uno de los intentos de la caravana por cruzar a México.




Una madre protege a su hijo de las piedras que vuelan durante el enfrentamiento con la policía federal mexicana.




La policía federal mexicana lanzó gas pimienta contra los migrantes, lo que provocó el llanto y desató el miedo entre la gente, especialmente entre los niños.





"Pobres Médicos" y su correspondiente réplica

Pobres Médicos

Por Pablo Izquierdo Pinos

Los colegios médicos del pasado no eran un dechado de virtudes, mas hubo profesionales valiosos dirigiéndolos. Lograron ser parte de temas ligados al desarrollo y defensa  de sus afiliados. Pero la no obligatoriedad de la colegiatura aupó a un grupo de amigos que desvalorizaron el Colegio Médico y ahuyentaron a los jóvenes doctores. Eternizados rotan como vocales, secretarios, vicepresidentes y presidentes, saltan a la Federación Médica Ecuatoriana para “figuretear”. Pichincha, un referente.

Enredados en una larga e inútil disputa entre colegios y Federación Médica, dedican su tiempo a prorrogarse en sus puestos y ser funcionales al poder. Con un discurso ambiguo y complaciente respecto al Código Orgánico de la Salud, recitan el mismo sonsonete en los medios. Espacio de representatividad médica, manejado como un simple “gremio”, un “sindicato”, trampolín politiquero para elecciones, por si alguien los llama.


Acuden al Ministerio y Carondelet como comensales y salen, llenos de promesas. Ya van dos años dialogando. En la Asamblea Nacional son nombrados “asambleístas por un día” de la Comisión de Salud. Observadores impasibles de corrupción, nepotismo, tráfico de influencias, abusos y desafueros en sus propios hospitales, callan no sabemos si por miedo o conveniencia. ¿Propuestas?


Los Colegios Médicos no defienden a los médicos, peor a los pacientes. Si lo hicieran reclamarían por el recorte presupuestario en salud, las condiciones precarias de atención en horarios y lugares inadecuados, los postgrados, los becarios, la carrera sanitaria, las remuneraciones congeladas, los concursos, nombramientos y la inestabilidad laboral. La mala praxis también existe. No por un falso espíritu de cuerpo, hay que proteger al ignorante o al audaz que ve en la medicina un vil negocio.


Se terminó con el juicio crítico de la academia, las sociedades científicas y los foros de profesionales. Fueron reemplazados por oportunistas noveleros que cuando hablan de salud dan vergüenza ajena. Hecho que fue aprovechado por jóvenes millennials conectados al cable pero desconectados de la realidad. Peor no podíamos estar.





Réplica del Colegio de Médicos de Pichincha


Ante el tergiversado, infundado, malintencionado y descontextualizado comentario ('Pobres médicos', 11 de octubre de 2018) de autoría de Pablo Izquierdo Pinos, a la opinión pública debo manifestar:



Los Colegios profesionales sufrieron cambios radicales en los últimos años y sin lugar a dudas quienes tomamos la posta en la dirección gremial a valiosos profesionales que nos dirigieron durante décadas pasadas, enfrentamos una arremetida de los enemigos de la democracia y del gremialismo los que encaramados en el Gobierno nacional contaron con Felipillos para debilitar las organizaciones, dividirlas y por último desaparecer la organización de los médicos del país.


Comensales en el palacio, los Felipillos lograron la no obligatoriedad de la colegiatura como paso para que en Provincias desaparezcan los gremios legítimos y dar paso a “nuevas organizaciones” obsecuentes al poder.


Después de este golpe nos levantamos como el ave fénix y con la firme participación de la clase médica logramos sostener y fortalecer la Federación Médica Ecuatoriana y los Colegios. Miles de médicos en el país dijeron no al tirano y a sus sirvientes, pues dimos una dura batalla por el Código Orgánico Integral penal y fuimos el primer sector social en movilizarse multitudinariamente en contra de las pretensiones de Carondelet. Una prioridad fue y es proteger al gremio de la influencia del oportunismo y corrupción generada por las esferas del poder, para los cual desarrollamos la más amplia democracia interna, en grandes asambleas llegamos a consensos, proyectamos la defensa del gremio y sus afiliados, más allá de nombres tenemos una hoja de ruta para resolver los problemas que aquejan a la clase médica.


Somos protagonismos en la defensa de las grandes y pequeñas causas de nuestros agremiados, creemos en el diálogo y en los consensos como mecanismos para lograr objetivos, por lo que participamos en la elaboración del texto para segundo debate de Código Orgánico de la Salud y por lo tanto nos compete comunicar al país los avances y las dificultadas de este cuerpo legal, esto no ha impedido nuestra oportuna acción en la defensa de los intereses de los colegas, es el caso del Dr. Carlos López, afectados por el Decreto 813, condiciones de trabajo, Postgradistas, Prestadores de Servicios, concursos, salarios, entre otras demandas particulares, casi todas ellas impulsadas en la época correísta en que nuestros detractores fungían de Asesores de Gobierno.


Sin duda hay muchas batallas que tendremos que dar y con orgullo de lo logrado, de haber conducido la resistencia al período de mayor ataque al gremio, podemos afirmar que miles de jóvenes profesionales de la medicina están dispuestos a tomar la posta de las luchas y defensa de los médicos del país, a no permitir que oportunistas y charlatanes vendan el honor y la dignidad de los médicos ecuatorianos. En consecuencia por las consideraciones expuestas y por el respeto que merecen los médicos afiliados al Colegio de Médicos de Pichincha y los médicos a nivel nacional, ejerciendo al derecho a la réplica que me asiste en calidad de Presidente del Colegio de Médicos de Pichincha, solicito a Usted, Señor Director, la publicación completa de esta carga en las condiciones obligatorias establecidas, esto es, en el mismo espacio, página y sección dentro del plazo de setenta y dos horas, en concordancia con el Artículo 20 relativo a la responsabilidad ulterior de los medios de comunicación.



Dr. Víctor Manuel Álvarez Chávez

Presidente Colegio de Médicos de Pichincha


FUENTE: correo masivo del Colegio de Médicos de Pichincha

martes, 16 de octubre de 2018

El médico como paciente



Por Esther Samper



Todos somos pacientes en potencia. En varios momentos de nuestras vidas, las enfermedades aparecen y nos recuerdan el valor y la fragilidad de la salud y de la vida. Independientemente de nuestra etnia, educación, estatus económico o trabajo, nos enfrentaremos tanto a enfermedades leves y pasajeras como a enfermedades graves y/o incurables. La pérdida de la salud termina ocurriendo a todos, incluidos aquellos cuya profesión consiste en lidiar con ella cada día: los médicos.

Acostumbrados a ver y a tratar la enfermedad en otros y no en ellos mismos, cuando las cosas cambian y pasan al otro lado de la consulta, estos peculiares pacientes suelen encarar la enfermedad de forma diferente. Paradójicamente, durante sus exigentes carreras médicas, les han enseñado a reconocer y tratar innumerables enfermedades, pero nunca a estar enfermos. Este fenómeno del médico como paciente no ha pasado precisamente desapercibido, que ha sido recogido en libros, reportajes de periódicos y televisiones e incluso en múltiples estudios científicos.

El psiquiatra Robert Klitzman, afectado por depresión tras la muerte de su hermana en las Torres Gemelas el 11S, rompió el silencio como médico enfermo en un libro titulado "Cuando los doctores se convierten en pacientes". A su vez, entrevistó a 70 médicos y médicas que habían estado a ambos lados de la consulta. Ponerse en la piel de los pacientes reforzó la empatía que los doctores sentían por sus propios pacientes. Además, sus experiencias les ayudaron a darse cuenta de muchos fallos del sistema sanitario y detalles de la enfermedad que ignoraban o no valoraban adecuadamente antes de convertirse en pacientes. Así, como el resto de los mortales, se enfrentaron a las listas de espera, a los errores en la medicación o a la delicada interacción con sus médicos para comentar las buenas o malas noticias.

Emociones y porcentajes

Por ejemplo, un cirujano fue consciente, por primera vez tras 30 años de ejercicio profesional, de la gran diferencia en el impacto emocional que supone decir antes de una cirugía: “Hay un 5% de posibilidades de que muera" o "Hay un 95% de probabilidades de que vaya bien". Otro médico, tras su experiencia como paciente, siempre atendía a los suyos desde entonces con un "Siento haberle hecho esperar". La percepción del dolor de los pacientes también cambió para los médicos afectados por una enfermedad donde este síntoma estaba también presente. Aunque habían escuchado muchas veces antes las explicaciones de sus pacientes sobre el dolor que padecían, no fue hasta que lo sufrieron ellos mismos cuando pudieron realmente comprender por lo que estaban pasando.

A pesar de estos relatos positivos, lo cierto es que diversos estudios reflejan que los médicos se resisten a verse a sí mismos como pacientes y a pedir ayuda. Sí, en otras palabras, los médicos tienden a ser malos pacientes. La sutil atmósfera de invulnerabilidad flota en el ambiente sanitario, como si no fuera posible que ellos mismos pudieran enfermar. De hecho, es un estigma para algunos de ellos que llegan a comparar el miedo a reconocer su enfermedad con el miedo a "salir del armario".

Lo anterior es especialmente cierto cuando sufren trastornos mentales tales como la depresión, la ansiedad y la adición. Paradójicamente, estos problemas de salud son mucho más frecuentes entre los médicos que entre la población general. De hecho, entre el 10-20 % de los médicos sufre depresión en algún momento de sus carreras y su riesgo de suicidio es considerablemente superior a la población general (250% mayor en médicas y 70% mayor en médicos). Sin embargo, reconocer que se padece alguno de estos trastornos es visto como una señal de debilidad que muchos no están dispuestos a asumir hasta que es demasiado tarde. En parte porque al reconocer dichos problemas de salud pueden enfrentarse a consecuencias tales como la prohibición del ejercicio de la medicina o la retirada de la licencia médica, según el país. Por otra parte, algunos médicos se sienten incómodos por tener colegas de profesión como pacientes y conocer detalles médicos íntimos de éstos puede dificultar la relación profesional entre ambos.

Falsa sensación de control

Con frecuencia, los médicos suelen convencerse a sí mismos de que tienen sus síntomas bajo control o los subestiman, hasta que no pueden ocultarlo más. Especialmente dramático fue el caso de la psiquiatra londinense Daksha Emson. Padecía un trastorno bipolar que ocultó a sus colegas por miedo al estigma. Se encontraba en medio de una brillante carrera y le aterrorizaba las consecuencias que tendrían para ella si se descubría su enfermedad. Debido a ello, todo lo que hizo fue hacer consultas rápidas a ciertos compañeros en los pasillos del hospital.

Cuando Daksha dejó su medicación tras el nacimiento de su hija, sus delirios violentos y su obsesión con los espíritus malignos se desataron. En el año 2000, mató a su hija tras múltiples puñaladas "para protegerla del demonio" y, posteriormente, se prendió fuego a ella misma y a su hija. Daksha murió tres semanas más tarde en la unidad de quemados. El sistema de salud británico (NHS) fue acusado de cómplice por negligencia en este caso. Entre las recomendaciones para evitar que más sanitarios se vieran en esta situación, se propuso un código de conducta para combatir el estigma de los trastornos mentales entre el personal del NHS.

Otra de las grandes diferencias entre los médicos y la población general es cómo se enfrentan los primeros al final de la vida o cómo se planifican ante la enfermedad. Por un lado, son más proclives a realizar la declaración de voluntades anticipadas (testamento vital), documento por el cual se deciden las estrategias terapéuticas o la donación de órganos en caso de no poder comunicar su voluntad. Por otro lado, como se explica en el célebre artículo del Dr. Murray "Cómo mueren los médicos", los doctores conocen mucho mejor la futilidad de los tratamientos médicos en las enfermedades terminales y, como consecuencia, rechazan más a menudo estos tratamientos.

Por ejemplo, en un estudio publicado en la revista JAMA, se observó que era menos probable que los médicos murieran en el hospital, comparado con la población general, y durante los seis últimos meses de vida era menos probable que se les realizasen cirugías o que se les ingresara en la UCI. Ironías de la vida, cuando el fin de la vida se acerca, los médicos son uno de los colectivos de personas que más quieren alejarse voluntariamente de la medicina.

FUENTES:



jueves, 4 de octubre de 2018

Despreciar a nuestros médicos

Por Pablo Izquierdo Pinos

El ministro de Salud subrogante, Itamar Rodríguez, dijo en Portoviejo que dentro del plan para suplir la falta de especialistas se realizará una convocatoria internacional. Será once años después de que la exministra Chang terminara con los postgrados, las residencias médicas hospitalarias y se remate luego con el despido “voluntario” de los más sabios especialistas mediante el nefasto Decreto 813 que también prohíbe su contratación.

A dos años que asumió el nuevo Gobierno el mismo “equipo” de funcionarios, que lejos de construir su liderazgo generando consensos se dedicaron a destruir lo bueno que se había hecho desmantelando planes, programas, instituciones. No atinan con ninguna propuesta seria en materia de recursos humanos en salud que reivindique la dignidad del médico ecuatoriano y optan por lo más primario: importar galenos que no cumplen con mínimos requisitos de formación y ponen en peligro a los pacientes.

Anécdota: un hospital requería contratar urgente un anestesiólogo, al estar el puesto contratado, el médico extranjero –naturalizado ya ecuatoriano- presentó por si acaso necesitaban, las hojas de vida que lo acreditaban como médico familiar, cirujano, pediatra, e intensivista. El Senescyt le “reconoció” en combo cinco especialidades, sin ningún examen. El promedio para convalidación en otros países es de uno a dos años. Aquí tres días: sin garantía.

El problema no es tanto de número de facultativos como de gestión. Justamente estas convocatorias internacionales son uno de los factores expulsores de miles de médicos ecuatorianos a Chile, Argentina y España. Y atractores para cubanos, venezolanos, haitianos y dominicanos. El impacto económico para el país en recursos humanos formados y desperdiciados es enorme.

Ante semejante deterioro del ente rector de la salud conformado por amiguismos  evidentes, funcionarios noveles cuya única excelencia está en su remuneración y de manifiesta incompetencia administrativa. Urge que el señor presidente de la Nación, la Federación Médica, los Colegios Médicos, las Sociedades Científicas: dialoguen, antes que la devaluación del capital humano médico por falta de trabajo sea irreparable.


lunes, 1 de octubre de 2018

La inmunoterapia contra el cáncer se alza con el Premio Nobel de Medicina del 2018

James Allison


Tasuku Honjo


El estadounidense James Allison y el japonés Tasuku Honjo han ganado el Nobel de Medicina 2018. El jurado del Instituto Karolinska de Estocolmo ha otorgado el premio a estos dos científicos por "su descubrimiento de la terapia contra el cáncer por la inhibición de la regulación inmune negativa". Los hallazgos de ambos científicos han sido esenciales para el desarrollo de la inmunoterapia contra los tumores. "Este año el premio constituye un hito en la lucha contra el cáncer. El descubrimiento realizado por los dos premiados aprovecha la capacidad del sistema inmune de atacar las células cancerosas", señala el instituto.

El premio es una nueva prueba de la importancia de la investigación básica. James Allison, de 70 años, es investigador del Centro de Cáncer MD Anderson de Houston (EE UU). En los años 90 este inmunólogo comenzó a estudiar una proteína llamada CTLA-4, que funciona como un freno que impide que los linfocitos T, un tipo de glóbulos blancos, identifiquen y combatan a determinadas células. El investigador entendió que eliminar esa barrera podría hacer que las defensas ataquen a los tumores. En 1994 la idea se plasmó en el desarrollo de anticuerpos que inhiben la proteína y desatan la combatividad de los linfocitos, un enfoque que demostró alta efectividad contra tumores en ratones. Estos resultados supusieron el pilar del ipilimumab, el primer medicamento oncológico contra el melanoma metastásico, aprobado en 2011 tras 10 años de ensayos clínicos. "La motivación que guía a los científicos es expandir los límites del conocimiento. Yo no me propuse estudiar el cáncer, sino entender mejor la biología de los linfocitos T, esas células asombrosas que viajan por nuestro cuerpo y nos protegen de las enfermedades. Es un privilegio conocer a pacientes tratados con éxito con inhibidores de punto de control porque son la prueba viva del poder de la ciencia básica", ha dicho Allison en un comunicado difundido por su institución. El científico recibió el pasado año el Premio Fronteras del Conocimiento en Biomedicina que otorga la Fundación BBVA.

Honjo, de 76 años y vinculado a la Universidad de Kioto desde 1984, descubrió la PD-1, otra proteína que se expresa en la superficie de los linfocitos T y que también impide que ataquen a los tumores. Las terapias basadas en esta segunda molécula han demostrado ser "sorprendentemente efectivas en la lucha contra el cáncer", según la Asamblea del Nobel. Los anticuerpos contra PD-1 son más efectivos que los dirigidos contra CTLA-4 y han permitido crear tratamientos efectivos contra el cáncer de pulmón, renal, de piel y linfoma. La combinación de ambos anticuerpos aumenta la efectividad de la inmunoterapia tal y como se ha demostrado en personas con melanoma. "Quiero continuar mi investigación para que la inmunoterapia salve más pacientes afectados por cáncer", ha dicho Honjo hoy en una rueda de prensa, informa AFP.

"Durante más de 100 años los científicos han intentado reclutar al sistema inmune para luchar contra el cáncer" pero "hasta los dos descubrimientos de los dos premiados, los progresos clínicos fueron modestos", resalta el Karolinska en un comunicado. "La terapia de inhibidores de punto de control ha revolucionado el tratamiento del cáncer y ha cambiado para siempre nuestra visión sobre esta enfermedad", añade.

"La inmunotearpia ha supuesto todo un cambio de paradigma en tratamientos oncológicos", opina Óscar Fernández-Capetillo, líder del grupo de Inestabilidad Genómica del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. "Hasta que llegó, los tratamientos del cáncer funcionaban algo en todos los pacientes, con ella, los tratamientos funcionan mucho en algunos pacientes, y lo más importante es que responden enfermos que antes habrían sido desahuciados", resalta.

La efectividad de estos tratamientos varía dependiendo del tipo de tumor, en los mejores casos es efectiva en más de un tercio de las personas, pero hay otros tumores en los que funciona poco o nada, como los de páncreas. "La gran pregunta que queda por responder es por qué sucede esto", resalta Fernández-Capetillo.

Ignacio Melero, oncólogo de la Universidad de Navarra, destaca la “contribución enorme” que ambos premiados han hecho para el desarrollo de nuevas terapias. “Tuve la suerte de poner en marcha los ensayos de un anticuerpo anti-PD-1 en hepatocarcinoma [cáncer de hígado] en España y esto condujo a que ahora sea el tratamiento en segunda línea”, resalta. Para Melero este Nobel deja “una sensación agridulce”, pues otros investigadores “se lo merecían igual", entre ellos Lieping Chen, de la Universidad de Yale, y Gordon Freeman, de Harvard. "Se han quedado fuera probablemente porque el premio solo puede reconocer a un máximo de tres personas”, resalta.

Desde su creación en 1901 se han otorgado 216 Nobel de Medicina, de los que sólo 12 se han otorgado a mujeres (un 5% del total). Los Nobel de ciencia —Medicina, Física y Química— han premiado 18 veces a mujeres (3%) y 583 a hombres (97%).

El galardón de Medicina abre la ronda de anuncios de estos premios, al que seguirán este martes el de Física, el miércoles el de Química, el jueves el de la Paz y finalmente Economía, que se dará a conocer el lunes de la semana que viene. El galardón está dotado con nueve millones de coronas suecas, unos 940.000 euros.