domingo, 24 de noviembre de 2019
miércoles, 13 de noviembre de 2019
En Ecuador el convenio para contratar médicos cubanos llega a su fin
El Gobierno
de Ecuador puso fin al convenio suscrito con La Habana, en el régimen de Rafael
Correa, que permitió contratar a médicos cubanos en el país. Así lo anunció la
ministra de Gobierno, María Paula Romo, este martes 12 de noviembre del 2019 en
el Palacio de Carondelet, en Quito.
“El Gobierno
de Ecuador ha decidido dar por terminados los últimos convenios que tiene entre
los ministerios de Salud de ambos países. ¿Esto qué significa? Significa que ya
no habrá renovación de convenios, ya no habrá nuevos convenios en esta
modalidad entre el Ministerio de Salud de Ecuador y el Ministerio de Salud de
Cuba”, dijo Romo e hizo una conexión con las protestas que se registraron por
11 días en Ecuador en contra del Decreto 883 que elevó los precios del diésel y
la gasolina extra entre el 3 y el 14 de octubre último.
“En el país
se ha hablado, a propósito de las investigaciones en las que continuamos, de la
violencia y de los hechos de los primeros días de octubre. Una de nuestras
preocupaciones tenía que ver con personas extranjeras que habían ingresado al
país. Estamos averiguándolo. La Cancillería del Ecuador cruzó esta información
con la Embajada de Cuba respecto de una serie de personas que habían ingresado
al país usando pasaportes oficiales del Gobierno de Cuba en los últimos meses”,
sostuvo la Secretaria de Estado. “Esto tiene relación directa con algunos
convenios que todavía el Gobierno del Ecuador mantiene con el Gobierno con
Cuba”, dijo Romo, quien señaló que por, un convenio suscrito en el pasado, el Gobierno
de Quito pagaba el sueldo de galenos a la Embajada de Cuba en Quito.
Romo
menciona que convenios con el Ministerio de Salud de Cuba serán reemplazados
con la contratación de médicos ecuatorianos. 400 plazas serán anunciadas con el
tipo de especialidad y el lugar que se requiere cubrir
“El Gobierno
del Ecuador no le pagaba a médicos sino al Gobierno de Cuba que a su vez le
pagaba a médicos o a diferentes especialistas. La decisión del Gobierno es, a
través de esta modalidad, ya no tener este tipo de relación contractual. Y esos
convenios serán reemplazados con la contratación de médicos ecuatorianos”,
aseguró Romo.
¿Cuántas
plazas serán cubiertas por médicos ecuatorianos?
“Más o menos
400, que son las últimas que quedan en el Ministerio de Salud Pública, en lo
que depende el tema salud. Al iniciar el Gobierno, eran muchas más, pero poco a
poco estos convenios se han ido reemplazando por plazas de contratación
directa. Que es cómo creemos que debe ser”, dijo la Ministra.
Según Romo, este miércoles 13 de noviembre del 2019 “el Ministerio de Salud Pública (MSP) del Ecuador hará un llamado para que médicos ecuatorianos se postulen para cubrir estas plazas. Se hará la publicación con el tipo de especialidad, con el lugar en el que se tiene que cubrir esta plaza, y de esa manera se va a garantizar atención”.
“En los
próximos días vamos a valorar, solamente si es que no existen los médicos que
cubran las plazas se podrá analizar cualquier tipo de alternativa para que MSP
garantice que quienes están recibiendo servicios de salud no se queden
desprotegidos”, aseguró Romo.
viernes, 8 de noviembre de 2019
martes, 5 de noviembre de 2019
miércoles, 30 de octubre de 2019
lunes, 28 de octubre de 2019
El Ministerio de Salud Pública le debe una explicación a la población de Ecuador
La cobertura de vacunación para evitar el brote de enfermedades
inmunoprevenibles ha registrado un descenso a partir del 2013, según la
Evaluación del 2018 de la Estrategia Nacional de Inmunizaciones del
Ministerio de Salud Pública, que tiene el aval de la Organización
Panamericana de la Salud (OPS).
Una parte de la población no completa las dosis de las vacunas que
necesitan refuerzo, como en el caso de la DPT, que previene la difteria,
tétanos y tosferina; y en general la cobertura de vacunación no supera
el 90 %. En el caso de la vacuna que previene sarampión, rubéola y
paperas, la aplicación de la primera dosis bajó al 83 % y la segunda
dosis descendió al 74 %.
Una menor inmunización incide en que aparezcan casos de enfermedades
inmunoprevenibles ya erradicadas: de enero a septiembre del presente
año se registraron 10 529 casos de varicela, 2227 de papera, 234 de
hepatitis B, 56 de tosferina y 3 de tétanos. Mientras que la
introducción de la vacuna contra el rotavirus, en el 2007, en el esquema
nacional de Ecuador y, desde el 2010, la del neumococo redujo la
mortalidad infantil por diarrea y neumonía en un 70 % y 50 %,
respectivamente. Es así que mejorar la prevención de contagios y muertes
podría estar al alcance de decidir completar el cuadro de vacunación.
http://apps.who.int/immunization_monitoring/globalsummary/estimates?c=ECU
http://ais.paho.org/imm/IM_JRF_COVERAGE.asp
domingo, 20 de octubre de 2019
En Ecuador, durante las últimas manifestaciones sociales, los médicos y los estudiantes de medicina: "ni a favor, ni en contra de nadie"
Por Yadira Trujillo
Viernes 11 de
octubre del 2019. Aproximadamente a las 16:00, los alrededores de la Asamblea
Nacional, en Quito, se llenaron de gas lacrimógeno. La labor de Sofía Gavilánez
consistía en auxiliar a los asfixiados. No imaginó que ella necesitaría apoyo.
Ese fue uno de
los días de mayor conflicto. Y la joven de segundo semestre de la carrera de
medicina de la Universidad Católica sufrió un cuadro de asfixia y perdió la
visión durante 30 segundos.
No se rindió.
“Pensé que me iba a desmayar”, dice. Pero algo le motivó: la gente le pedía
gasas, agua. "Me dije: tengo que ayudarlos”. Así que lejos de darse por
vencida, asistió a los afectados y los acompañó hasta lugares seguros.
Como ella,
cientos de estudiantes de medicina de universidades públicas y privadas de la
capital fueron los voluntarios, que brindaron atención médica de emergencia
durante las protestas.
Mascarillas,
mandiles blancos y equipos básicos para atención de heridos acompañaron las
largas jornadas de los grupos de ayuda humanitaria. En medio de gas
lacrimógeno, bombas molotov, piedras, palos y otros objetos que volaban por el
aire, los jóvenes estudiantes y profesionales de la medicina corrían por la
zona de mayor conflicto en Quito, protegiendo a personas heridas y
atendiéndolas en medio de la hostilidad.
En El
Arbolito, puntos de atención improvisados se adecuaron junto a las bancas del
parque, bajo los árboles más bajos y en los montículos de tierra. Se usaron
para proteger a los heridos de los enfrentamientos.
“Se jugaron la
vida”, “lo entendieron todo”, fueron algunas de las frases que circularon en
redes, acompañadas de fotos en las que se los ve en acción: trasladando a los
heridos hacia lugares medianamente seguros, deteniendo hemorragias, curando
impactos de bomba, atendiendo asfixias, etc.
Como Sofía,
otros estudiantes de los primeros semestres de la carrera no estaban preparados
para una situación de esa magnitud.
Pero ya en el
conflicto, Augusto Calderón, estudiante a punto de convertirse en médico, fue
quien organizó las brigadas y preparó a los más jóvenes, para que realicen los
procedimientos necesarios.
Entre ellos,
les enseñó a hacer RCP (reanimación cardiopulmonar), cómo empaquetar una
hemorragia, cómo proceder en casos de asfixia y, también, cómo protegerse para
salvaguardar su propia integridad y así poder ayudar a otros.
Las brigadas se conformaron con estudiantes y médicos profesionales, con el
objetivo de apoyarse mutuamente en la atención de heridos. También participaron
paramédicos, universitarios de carreras diferentes a las de medicina y
voluntarios de la sociedad civil.
¿Cuál era su escudo? Banderas blancas fueron su única protección y la forma
simbólica de pedir paso libre para prestar ayuda, sin ser atacados. Con telas
de ese color, amarradas en palos que permitieron levantarlas alto, se movieron
en medio del peligro durante los días de protesta.
No eran inmunes al gas, ni a la vulnerabilidad de la situación. “Lo único
que esperábamos que nos protegiera fue nuestro mandil blanco”, relata Sofía.
A través de redes sociales, ciudadanos expresaron su asombro por la
magnitud de las protestas. Aseguraron que nunca antes habían sido testigos de
algo similar en Ecuador. “Quito convertido en un campo de guerra”, fue una
frase constante en las publicaciones de usuarios en sus perfiles sociales.
En ese escenario se movieron los voluntarios como Sofía, quien, reconoce,
sintió temor de ser una víctima más. “Pero es mucha fuerza de voluntad”,
asegura. Desde 1864, los Convenios de Ginebra establecen las leyes de la
guerra. Entre sus finalidades está la protección a personas que realizaron
tareas como las de Sofía y sus compañeros.
Los Convenios establecen la prohibición de afectar, en medio del conflicto,
a socorristas y voluntarios que participen en tareas de asistencia.
Los rostros de los chicos, como los de cualquier otro ser humano, lucían
afectados. Mientras realizaban la atención médica, durante unos segundos se
cubrían los ojos, que lagrimeaban por efecto del gas. Pero inmediatamente se
reincorporaban para continuar.
Ni a favor ni en contra de nadie. Su único ‘bando’ era el de la ayuda, en
medio de opiniones polarizadas que caracterizaron los enfrentamientos. Es parte
del juramento hipocrático de un médico. Consiste en que “sea cual sea la
condición de cualquier persona, nuestro deber es salvar su vida”, dice Sofía.
El riesgo para los estudiantes de medicina, médicos y voluntarios en
general fue constante. En pleno toque de queda en Quito, el sábado 12 de
octubre del 2019, los estudiantes formaron un escudo humano para proteger la
zona de paz establecida en las universidades Salesiana y Católica. Era un
escudo de mandiles blancos.
¿A cambio de qué? De nada. “Nuestra paga fue la gratitud de las personas,
que nos daban comida o que nos recibían con aplausos en cualquier sitio al que
íbamos”.
FUENTE: https://www.elcomercio.com/actualidad/futuros-medicos-ayuda-humanitaria-manifestaciones.html
martes, 15 de octubre de 2019
viernes, 11 de octubre de 2019
Los premios Nobel de Fisiología y Medicina del 2019
La importancia fundamental del oxígeno y
la necesidad que tienen de este gas los animales para convertir los alimentos
en energía útil se ha entendido durante siglos, pero no se conocía la forma en
la que las células se adaptan a los cambios en sus niveles. Los científicos
laureados este año, William G. Kaelin Jr., Sir Peter J. Ratcliffe y Gregg L.
Semenza, descubrieron cómo las células pueden sentir y adaptarse a la
disponibilidad cambiante de oxígeno e identificaron la maquinaria molecular que
regula la actividad de los genes en respuesta a los niveles variables de
oxígeno. Los descubrimientos fundamentales de los premios Nobel de este año revelaron
el mecanismo para uno de los procesos adaptativos más esenciales de la vida.
Establecieron las bases para nuestra comprensión de cómo los
niveles de oxígeno afectan el metabolismo celular y la función fisiológica. Así
mismo, sus descubrimientos también han allanado el camino para nuevas
estrategias prometedoras para combatir la anemia, el cáncer y muchas otras
enfermedades.
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